
![]() Martínez, dirigente del Movimiento Independiente para Recuperar a Central |
Hablamos con el dirigente del MIRC
Alberto Martínez dice lo que siente (1º parte)
- 02.06.2003
El dirigente del “Movimiento Independiente para Recuperar a Central” (MIRC), agrupación que competirá en las próximas elecciones del Rosario Central dialogó con nosotros respecto al proyecto de este joven movimiento que ya tiene un lugar en la política interna de nuestro club.
Se trata de un hombre joven, con aparente espíritu renovador y con ideas muy claras que siempre expone, con una facilidad asombrosa, toda vez que se lo requiere para “dar explicaciones” sobre cómo salir de las crisis institucionales, en este caso, la del Club Atlético Rosario Central.
Comienza diciendo Martínez:
Me parece que esta vez, diferente a otras épocas pasadas, la gente quiere involucrarse un poco más con los intereses del club a la hora de elegir a sus candidatos. Por lo menos advierto que está mirando el panorama de manera diferente a cómo lo veía en otras elecciones anteriores.
Yo no sé exactamente hasta qué punto el socio de Central comprende al máximo lo que está pasando en el club, pero estimo que está un poco más “avivado” de lo que estuvo siempre. Lo más importante es la participación del socio, nosotros siempre lo dijimos; porque el socio se alejó del club producto de la política que viene llevando adelante la gente que está ahora, de esta dirigencia.
Alejando al socio del club se tiene menos cantidad de gente que opine y entonces, en una elección, sabemos que acude poca gente. El porcentaje histórico de votantes en Central siempre estuvo entre el 20 y 25 % del padrón. Entonces al achicarse el padrón y, conservando siempre ese mismo porcentaje, no son muchos los que votan. Hoy tenemos casi siete mil vitalicios y casi tres mil quinientos activos en condiciones de sufragar.
Estos números no me cierran, por eso coincido en este punto con lo que suele decir Pablo Scarabino, no se puede programar nada ni tener proyectado nada serio cuando son más los que no pagan que los que pagan todos los meses. Es una simple ecuación matemática que deberemos solucionar a la brevedad.
Hay socios vitalicios que tienen un real derecho adquirido por los treinta años de aporte ininterrumpido que han realizado mensualmente al club y hay otros socios vitalicios que han adquirido sus derechos poniendo plata. Pero en cualquiera de los dos casos es una situación legal y legítima porque es estatutario. Es una situación comprensible y hay que respetarla.
Lo que se tiene que hacer en Central es elaborar un proyecto institucional que abarque mayor cantidad de gente. No puedo entender que este club tenga tres mil quinientos socios que pagan y que, junto con los socios vitalicios, no lleguemos a juntar diez mil socios, cuando sabemos que en la ciudad hay, por lo menos, seiscientas mil personas que simpatizan con Rosario Central. Es inadmisible.
Esta problemática la hemos estudiado con detenimiento y creo que, en los últimos años, hubo distintos factores que influyeron en la gente para que no se hiciera socia y no participara activamente en la vida institucional del club de sus amores. En primer lugar el factor económico, pero no es tan así porque en el caso de Central, que es una verdadera pasión inimitable, con ese fervor que todos sentimos, porque el centralista es distinto a todos los demás y que los demás me perdonen, que se mueve y se muere por la pasión el hecho de no asociarse no está tan estrechamente relacionado con el tema económico.
Yo creo que ninguna de las comisiones directivas han sabido seducirlo al hincha para entrar y ser parte del club, por un lado, y no le han entregado nada al socio para quedarse y multiplicarse, por el otro. Sé que se hicieron esfuerzos esporádicos para captar socios pero fueron muy desprolijos en su accionar. La consigna que tenemos para manejar al club es hacerlo como si fuese una empresa.
Entonces digo que se puede captar un cliente -léase socio- pero, después que está incorporado, lo difícil es mantenerlo. Son dos las etapas de captación de socios: la primera es seducirlo para que se incorpore al club y la segunda que, reitero, es la más difícil, es retenerlo incondicionalmente., hacerlo fiel.
En RC es mucho más fácil lograrlo que en una empresa porque, en este último caso, siempre se “tienen a mano” otras empresas similares que ofrecen productos similares o iguales. Pero RC tiene un solo producto para ofrecer y no necesita hacer fiel a nadie, ese es un paso ya superado de antemano. No hace falta ni decirlo. Lo lamentable es que el socio, al cabo de cierto tiempo, deja de serlo, definitiva o intermitentemente, porque no se le ofrecen distintas alternativas y, menos aún, continuidad en los servicios.
Es cierto que el socio de una entidad cualquiera, hoy, tiene problemas o inconvenientes propios de la situación que se está viviendo en el país, en todos los ámbitos. El socio de antes no los tenía como sucede ahora, o tenía otros tipos de problemas que no le impedían hacerse socio de Central, como ocurrió en la mitad de los ´60 en que se produjo el gran aluvión.
Yo reconozco que hoy aparecieron otras “mensualidades” que las familias tienen que afrontar casi inevitablemente y que antes no existían: Internet, TV por cable, teléfono celular, enseñanza particular o escuelas privadas, etc y que hacen, en alguna medida, imposible erogar la cuota societaria de un club, menos todavía para todos los miembros de la familia, cuando esa cuota del club puede ser dejada a un lado o relegada a un segundo término en el orden de prioridades. Eso es así de cierto. Pero Central, a pesar de todo, sigue siendo un club con más de seiscientos mil hinchas en las cercanías y eso es lo que no termino de comprender. No se condice esa enorme cantidad de simpatizantes tan apasionados con el escaso número de socios actuales. El diez por ciento de esa cifra, no más, que se hagan socios de Central es más que suficiente como para no tener nunca un déficit mensual tan impresionante.
Continuará...
Producción: Buqui Vatalaro