
![]() Martínez, dirigente del Movimiento Independiente para Recuperar a Central |
Hablamos con el dirigente del MIRC
Alberto Martínez dice lo que siente (4º parte)
- 05.06.2003
El dirigente del “Movimiento Independiente para Recuperar a Central” (MIRC), candidato a ser electo para presidir los destinos del club en las próximas elecciones, no se calla nada.
Alberto Martínez nos cuenta todo acerca del proyecto de su movimiento. Ahora sabemos un poco más sobre él y sus aspiraciones presidencialistas. Se trata de un hombre joven, con aparente espíritu renovador y con ideas muy claras que siempre expone, con una facilidad asombrosa, toda vez que se lo requiere para “dar explicaciones” sobre cómo salir de las crisis institucionales, en este caso, la del Club Atlético Rosario Central.
Continúa diciendo Martínez:
Con respecto a las inversiones, a los eventuales inversionistas en Central puedo decir lo siguiente: cada vez que salgo a la calle a hablar con la gente acerca de la posibilidad de realizar cambios institucionales en el club, lo primero que me preguntan es: ¿quién es la cabeza y dónde está la plata?. Es un concepto cultural que no lo vamos a poder erradicar rápidamente. A la gente parece interesarle, casi exclusivamente, quién es el cabeza del grupo, su nombre y apellido y, además, quién es el que va a poner la guita.
Ese es un vicio que tiene la gente, entre tantos otros vicios que hay en el fútbol, especialmente cuando se trata de clubes de fútbol como el nuestro, y más en los últimos tiempos donde los grupos inversores, luego de que han hecho pingues negocios en otros sectores de la economía, han pensado y ven en un club de fútbol, la gran posibilidad de quintuplicar la plata que manejan.
Entonces, salir a la calle con una bandera electoral diciendo que la plata la va a poner tal o cual empresario o inversor, me parece que sería caer en el mismo vicio que nosotros estamos criticando. Ahora bien, pensando en el “día después”, vamos a hacer una convocatoria limpia y transparente a todos los grupos de inversores. No podemos pensar en andar haciendo negocios no transparentados. Por eso vamos a convocar a los empresarios, que muchos son canallones, a los grupos de inversores, si los hay, y vamos a tratar en una “mesa abierta” cuáles son los planes que tenemos y cómo van a recuperar todo su dinero y ganancias, aquellos que inviertan en RC. Y todo eso se hará público dentro de la masa societaria, por supuesto.
La base es que nosotros vamos a privilegiar el interés supremo de la institución, por sobre todas las demás cuestiones, cosa que, a veces, se pone en dudas. Por eso hay que crear un entorno donde la gente que ponga su plata, luego y con toda seriedad la pueda sacar o recuperar. Capitales a riesgo, es decir que el que invierta sepa que también puede perder o dejar de ganar lo esperado. Que se sepa quiénes son nuestros inversores, no puede ser que sigan escondidos los inversores. Parecería que están amparando un delito, un ilícito, de esa manera. Parece que fuesen personas que invierten plata en negro o de origen dudoso, por ejemplo. Eso no lo vamos a permitir bajo ningún concepto.
Todo va a ser público, convocando a la gente que tenga interés de invertir, que sean de Central o no y que, después, en un marco jurídico serio, puedan recuperar lo invertido más las ganancias que se produzcan. La gente tiene que saber por qué y quiénes ponen el dinero y cómo y cuándo lo recuperan. El socio tiene el derecho a saberlo porque, si no lo sabe con certeza, se complica y termina confundido y adivinando quién es el dueño de tal o cual pase de tal o cual jugador.
Es sumamente importante ponerle un límite al porcentaje de los pases de los jugadores. No puede haber ningún jugador de Central que no pertenezca al club. Tiene que haber un alto porcentaje “intocable” de cada jugador, que hasta podría incorporarse en la reforma de los estatutos, que pertenezca al club. No puede ser que haya chicos que salgan a la cancha a jugar y que no tienen la mínima posibilidad de quedarse en el club porque no pertenecen a él. Es lo que está pasando ahora, lamentablemente, producto de todos los sucesivos desmanejos y desprolijidad. Estamos dependiendo de gente que no sabe si mañana quiere seguir poniendo o no su plata, de ellos dependemos
Sabemos todos, todo el mundo lo dice, desde Timoteo hasta Don Ángel, que la fábrica de Central está en las divisiones inferiores. Entonces, protejámosla no cediendo, sino apenas un pequeño porcentaje, de cada uno de los jugadores genuinos que de allí emergen.
Creo que, también, es ser muy chato pensar que solamente RC puede obtener recursos por la venta o los pases a préstamo de sus jugadores de fútbol. Siempre se ha pensado en salvar a Central vendiendo uno, dos y, hasta a veces, tres jugadores surgido de las inferiores. Estamos pendientes, casi exclusivamente, en poder sacar alguna figura notable y venderla al exterior. El enfoque hay que hacerlo teniendo en cuenta dos objetivos legítimos: uno es obtener recursos genuinos por esta vía y el otro es el beneficio al socio, pensando en él por sobre todas las cosas. Así se hacen grandes los clubes de fútbol.
RC es la única institución de la ciudad, y posiblemente del país, que tiene dos salidas al río. Eso es impagable. Y una de ellas, incluso, cerca del ingreso al Puente “Nuestra Señora del Rosario” que une Rosario con Victoria. Cuántas son las empresas con suficiente capacidad inversora, por ejemplo, que quieran venir a invertir y ganar dinero limpiamente, con reglas de juego claras impuestas desde la CD, en donde sepan de antemano qué es lo que van a invertir y cuánto será su ganancia, en qué tiempo y en qué forma en el área turismo y recreación, nada menos.
Por eso, es insuficiente pensar, y peor aún creer, que solamente se pueden obtener recursos del fútbol. Tenemos pensados otros múltiples proyectos para llevar adelante, como la construcción de un gran hotel en la Ciudad Deportiva, en la ribera, con capitales de inversores privados por supuesto, con acceso también por el río, con una amarra y guardería náutica adecuada a las exigencias de la navegación fluvial, tan de moda y explotada por otros clubes de la ciudad en los últimos años.
Esto no se podrá hacer, en los primeros años de gobierno, porque el contrato que tiene Central suscripto con la empresa Botar, le impide abrir otra guardería náutica hasta su finalización, que será recién en el 2005, año en que se podría comenzar a desarrollar la idea. Obtendríamos recursos también genuinos; además, estaríamos engrandeciendo nuestro patrimonio institucional porque, obviamente, la inversión quedaría definitivamente dentro del predio del club.
En la edición de mañana, la quinta entrega.
Producción: Buqui Vatalaro