
![]() Martínez, dirigente del Movimiento Independiente para Recuperar a Central |
Hablamos con el dirigente del MIRC
Alberto Martínez dice lo que siente (6º parte)
- 07.06.2003
El dirigente del “Movimiento Independiente para Recuperar a Central” (MIRC), candidato a ser electo para presidir los destinos del club en las próximas elecciones, no se calla nada.
Alberto Martínez nos cuenta todo acerca del proyecto de su movimiento. Ahora sabemos un poco más sobre él y sus aspiraciones presidencialistas. Se trata de un hombre joven, con aparente espíritu renovador y con ideas muy claras que siempre expone, con una facilidad asombrosa, toda vez que se lo requiere para “dar explicaciones” sobre cómo salir de las crisis institucionales, en este caso, la del Club Atlético Rosario Central.
Continúa diciendo Martínez:
El hombre de confianza que está manejando el patrimonio más importante que tiene el club, que son los jugadores de las divisiones inferiores, tiene que ser material de consulta permanente, por lo menos tiene que ser el dueño de una opinión para tenerla siempre en cuenta. Todos tenemos algo de técnicos adentro y solemos opinar muchísimo al respecto y, cuando lo hacemos, a la luz de los resultados, nos damos cuenta que no sabemos absolutamente nada o sabemos muy poco.
Como futura Comisión Directiva no sabemos nada de nada, cada uno sabe sí, en cambio, lo que ha aprendido durante el transcurso de su vida y lo que ha hecho. Nosotros sí, puedo decir con toda certeza, sabemos administrar y vamos a hacer precisamente eso: administrar. Trataremos de hacer los mejores negocios para Rosario Central y a mantener una institución ordenada en sus cuentas pero, para cada área, necesitaremos de los servicios de un profesional.
Por eso solemos hablar en tomarlo a Rosario Central e intentar administrarlo como si fuese una empresa. No podemos improvisar, por eso no podemos indicar nada de fútbol porque lo único que sabemos de fútbol, por ejemplo, es lo que sabe cualquier hincha y lo que cualquier hincha quiere. Yo sé qué equipo me gustaría tener parado en la cancha y cómo debería jugar, pero eso es apenas una simple opinión de un hincha. Desde las tribunas somos todos técnicos. Yo voy a respetar a las personas que trabajarán en Rosario Central, a todos los profesionales en cada área donde les toque desarrollar sus actividades cotidianas porque, para eso, serán contratados.
Todos trabajarán de acuerdo a su productividad. Para una buena y eficiente administración del club, lo vamos a dividir en distintas áreas. Cada área con un profesional a cargo y que llamaremos gerencias. Obviamente, esas gerencias deberán reportar a un Gerente General y éste, a su vez, reporta a la Comisión Directiva. Es decir una estructura empresarial clásica.
Los gerentes no van a ser designados por ser amigos míos o amigos de mis amigos, de ninguna manera. Los gerentes van a ser seleccionados y tomados “por concurso abierto”. Para cada área estableceremos los parámetros exigidos para ocupar ese puesto y cada profesional va a ser calificado según sus antecedentes. Se podrán presentar a concurso todos los que así lo deseen; de esta manera podremos seleccionar a la mejor gente.
Pero, como en toda empresa, a las personas se las mide por los resultados que obtienen en su gestión. Por eso, si sirven se quedarán y continuarán renovando nuestra confianza en sus tareas; pero si los resultados no aparecen en tiempo y forma, se tendrán que ir y dejar el cargo para que lo ocupe otro profesional que lo haya sucedido en el escalafón resultante del concurso original.
En los estatutos están previstas las gerencias, de hecho que hay cargos de gerentes en Central y están siendo actualmente ocupados. Me he enterado que se pagan sueldos de hasta 8 mil pesos por mes, lo que me parece un exceso y un despropósito teniendo en cuenta que, un gerente de una empresa multinacional que maneja 300 millones de dólares al año, su sueldo no supera los 6 mil pesos mensuales, y menos aún cuando no se obtienen los resultados esperados, como ocurre ahora en Central. Cada gerencia en el club estará interrelacionada con las otras, trabajarán en conjunto formando un verdadero equipo.
Evitando las malas administraciones sucesivas que venimos sufriendo desde hace ya mucho tiempo en Central, comenzaremos a obtener, de a poco, los resultados pretendidos. No es casualidad que las cosas salgan mal. En una administración no hay nada que sea producto de la casualidad.
Tenemos muchas ideas de todo lo que hay por hacer en el club pero, también, tenemos una limitante que es muy grande. Hemos pedido información al club de, absolutamente, todos los contratos que se han hecho y están en vigencia, de las concesiones otorgadas, de los pases de jugadores y nunca nos han respondido, nunca. Entonces vamos a encontrarnos con cosas de las que, ahora, ni siquiera sospechamos.
Con Británica, lo mismo que con los otros bienes, los vamos a redestinar y, si se puede, hasta vender. Pero el problema es que nada se sabe, porque no tenemos información fidedigna que provenga, como debería ser, del mismo seno de la actual Comisión Directiva del club. Una empresa constructora, que ya hemos contactado oportunamente, se haría eventualmente cargo del predio de Bv. Oroño para construir allí una torre de oficinas, cocheras u otro edificio habitacional; entonces, Central recibiría el usufructo de la parte proporcional del predio que le corresponda por contrato. Algo parecido a lo que se hizo en calle Mitre con la vieja sede social. Pero, para poder avanzar pensando en estos proyectos, nosotros deberíamos tener una idea cabal y saber qué es lo que está pasando realmente con esas propiedades, hasta dónde tenemos compromisos preestablecidos. No hay información y eso es muy grave para los intereses del club.
Pero esa información que pedimos y necesitamos poseer, no la pedimos como MIRC, claro que no, yo la pedí como socio de la institución y con una carta de por medio donde consta el sello de recepción, en la secretaría, estampado en el duplicado que obra en mi poder. No obstante, no hubo respuestas. Todo socio tiene el derecho a saber.
En la edición de mañana, la séptima entrega.
Producción: Buqui Vatalaro