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El 27 se presenta el oficialismo
Scarabino tiene la palabra III

Notas publicadas por El Eslabón
Un fierro caliente
- 18.06.2003
Aunque no está definida la fecha para los comicios en la entidad canalla, la dupla Vesco-Sauan se enfrentará a Pablo Scarabino, quien anunció que no llevará al club a convocatoria de acreedores.
Las elecciones en Rosario Central que debieron ser a fines de 2001 –cuando la actual comisión directiva renunció en pleno a sus cargos pero después volvió-, están próximas a cumplirse y aunque todavía no se fijó una fecha, deberán ser antes del 1º de Octubre.
La realidad política fluye subterránea a la angustia deportiva por la que atraviesa el primer equipo en vistas de que todavía pelea por zafar definitivamente del descenso. Lo cierto es que seguramente el clima se recalentará como nunca una vez que finalice la actual temporada, y ni hablar si no se logra mantener la categoría, algo más viable que en la época en que César Luis Menotti dejó el cargo en la 15º fecha del Apertura.
Y otra vez vuelven a ser los protagonistas de otrora los que dirimirán la suerte de la institución, que tiene una deuda fabulosa y que según la oposición comandada por Pablo Scarabino, se habría casi duplicado respecto al último balance que arrojó un déficit superior a los 25 millones de pesos. Pero esa no es sólo la trama de esta historia, ya que nuevamente salen a la luz el temor de varios miembros de la actual comisión de que le arrebaten su lugar.
En la primera semana de junio, Scarabino rompió el silencio de los últimos meses y lanzó oficialmente su candidatura a la presidencia por el Movimiento Canalla, acompañado por dos ex tesoreros de la entidad como Roberto Muñoz y Daniel Viliguer, y otros hombres escindidos de anteriores comisiones. La interna política canalla venía tranquila, quizás como un pacto de no agresión en vistas de la realidad deportiva que envuelve al club, aunque el leve alivio de las últimas fechas quizás decidió al ex-secretario de Vesco a saltar a escena.
Cuando a fines del 2001 las diferencias profundas en los dos sectores en pugna quedaron expuestos con el pedido de licencia de Vesco y el paso al costado de sus adeptos, los seguidores del tesorero Jorge Sauan tomaron el poder real pero quisieron hacerlo a través de las urnas. Acordaron la renuncia masiva de toda la comisión, lo que debió haber derivado en el llamado a elecciones inmediato por parte del síndico, pero no fue así.
Sauan estuvo algunas semanas buscando su candidato, mientras Scarabino abogaba porque se fijara la fecha de los comicios. El tesorero sabía que de ninguna manera podía ir como cabeza porque no tenía (ni tiene) mayores simpatías entre los socios e hinchas. Buscó infructuosamente convencer a Horacio Angelis, el hijo del dueño de Transatlántica, para ofrecer una cara distinta y sin manchas pero este no quiso aceptar en vistas de que Central era un polvorín a punto de explotar. Y como no consiguió a nadie y temía que Scarabino gane, él y los demás directivos revieron sus propias renuncias y regresaron silbando bajito como si nada hubiera pasado. Scarabino intentó por la vía legal anular esa maniobra pero la Fiscalía de Estado, siempre cumpliendo el rol de Poncio Pilatos en estas cuestiones (si no, recordar lo que pasó en las elecciones de Newell’s), se lavó las manos y los directivos resoplaron, ya que el ex-secretario tenía la idea de ir a convocatoria de acreedores para limpiar la deuda canalla, con lo cual hubieran quedado tecleando los numerosos inversores que compraron porcentajes de jugadores, ya que la ley no reconoce las ventas de futbolístas a personas físicas.
Pero ahora sí, las elecciones no podrán eludirse y deberá haber renovación de autoridades, con idénticos protagonistas. Por estos días, mucho se habló de un distanciamiento del presidente Vesco con Sauan, pero parece que volvieron a hacer buenas migas y nuevamente irían los mismos, espalda con espalda. El eterno escribano sigue siendo el hombre fuerte y, no por nada, a final la mayoría busca protegerse bajo su ala.
Por las dudas, para bajar el tono de la interna y evitar pintadas desagradables y aprietes, Scarabino aclaró especialmente que no llevará al club a convocatoria. Quizás porque el momento no sea el conveniente como lo hubiera sido en aquel final del 2001 o quizás para no espantar a los que pusieron mucho dinero en el club, el ex-secretario parece que no saldrá con los tapones de punta, aunque se muestra claramente como otra opción, real, para ganar las elecciones a la cual viene amagando desde hace bastante tiempo.
Enfrente estará una dirigencia que hipotecó el futuro de las inferiores para conseguir el dinero necesario para traer refuerzos (vendieron a los mejores jugadores de las inferiores, y ya tiene vencido a casi todos los del plantel profesional) y salvarse del descenso, algo que sería terrible en todos los aspectos. Apostaron al ahora, seguramente incrementando la deuda y sin posibilidades de generar recursos en lo inmediato en vistas de que el club sólo se quedó con pocos porcentajes de jugadores potenciales de venta, como César Delgado o Paulo Ferrari.
A partir de la finalización del Clausura, se recalentarán los motores políticos, a los que no le faltarán denuncias cruzadas. ¿Qué pasará?
Por F. Ingaramo
Scarabino en busca del trono
El 5 de junio se realizó en el Patio de la Madera ante más de mil personas el lanzamiento del Movimiento Canalla que postula a Pablo Scarabino como presidente de Rosario Central.
Con el apoyo de ex jugadores, el candidato presentó su proyecto de gestión donde se resaltó la presencia de Angel Tulio Zof, como posible coordinador de todo el fútbol. Además remarcó que recurrirá a la Justicia para investigar si hubo o no fraude en la conducción actual de los auriazules y propuso cambiar el estatuto por uno que sea “acorde a los tiempos que corren”.
“El Movimiento nació para cambiar la situación actual de Central. Necesitamos tener una cantidad de socios acorde a la grandeza del club”, afirma el dirigente. También precisó que es vital la creación de una escuela de Rosario Central. “Estaría abierta para toda la comunidad, pero básicamente para los chicos del interior, porque no todos llegan a ser estrellas de fútbol, pero todos tienen una vida que caminar”.
La gran atracción de la noche fue la presencia de don Angel Zof. “Estoy comprometido, me metieron en la cancha y voy a jugar. Si Pablo gana las elecciones, lo vamos a defender a muerte”, afirmó el ex entrenador, involucrado en esta nueva iniciativa.
Con respecto al futuro arribo de Zof, Scarabino se despachó contra ciertos sectores del periodismo, a quienes acusó, sin dar nombres, de recibir “miles de favores mensuales” por parte de la actual comisión directiva, encabezada por el escribano Víctor Vesco.
Por último, el candidato por el Movimiento Canalla incentivó al pueblo centralista para participar de su proyecto. “Convoco a todo socio de bien para que se acerque a nuestro movimiento, para discutir, disentir y explicar sus desacuerdos. Incluso las dudas que el socio tenga sobre mi gestión. Central necesita de todos y juntos volveremos a engrandecerlo”, finalizó Scarabino.
Por J. Rodríguez y M. Calvo