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Mujeres y Canallas...
Facetas de un equipo grande
A no hacer leña del árbol caído
La brisa del domingo extraño
De Histórico Histérico
Un fin de semana redondo
Identidades
Ceniciento, no olvides, perdonate
Peor el golpe, mayor el festejo

 

 

 

Por Verónica

El Reporte Femenino

 

 

 

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Mujeres y Canallas... ¿Qué más se puede pedir?

Cuando me propusieron la realización de esta columna, acepté casi sin pensarlo.

Lo sentí como un orgullo, como esas responsabilidades demasiado gratas para ser responsabilidades, que, al fin, pierden toda su tónica de deber y se transforman en un hobby, en una forma de expresión, en un cable a tierra.

Sin embargo, luego, con la mente un poco más fría tras la alegría que me causó esta hermosa posibilidad, comencé a pensar detenidamente acerca de la columna que acababan de asignarme.

Fue entonces cuando me percaté...

...del inmenso compromiso en el que me había metido (léase "¿qué hago yo acá?").

Desde abril de este año, y como mi primer trabajo periodístico (en el sentido más amplio de la expresión), escribo una serie de reflexiones, que llevan por nombre "Ser o no ser..."

En ellas, a lo largo de todo el desarrollo, y basándome en el período específico que atraviesa Rosario Central a la hora del trabajo de mi pluma, intento dar un cierto sentido, una definición, una explicación concreta, a los canallas, al fútbol, la pasión. Y, además, bosquejo un análisis de la situación particular que atraviesa el club, su historia y su gente en un momento determinado.

Intento tomar la cuestión del "ser o no ser" que planteó Shakespeare como el punto de partida hacia una decisión entre la gloria y el olvido.

Los "Ser o no ser...", aunque buscan simular la forma de un ensayo, son, en realidad, bastante liberales, y su tema es amplísimo. Abarca todos los recovecos de la existencia auriazul, por lo cual, para mí, su creación no significa nada más que la elaboración del análisis, y su posterior volcado, siempre espontáneo, en un texto.

En el esbozo de terror que comenzó a invadirme tras darme cuenta del compromiso en que me envolví al aceptar este desafío (que ahora es prosa), decidí comenzar a investigar desde lo básico, a fin de buscar el hilo conductor que diera forma a esta columna que nace hoy.

En un principio, intenté buscar qué diferencias podrían existir entre los "Ser o no ser..." y el Reporte Femenino.

Y llegué a la conclusión que van a fundirse para convertirse en uno solo.

El Reporte Femenino.

En estas palabras, están vertiendo sobre mí una gran responsabilidad.

Yo soy la encargada de transmitir el pensamiento de la mujer sobre el fútbol.

El hombre y la mujer rebalsan de diferencias entre sí.

Una de ellas, y quizás la más marcada, es el margen de disparidad que existe entre el pensamiento femenino y el masculino.

Las mujeres somos distintas a los hombres.

Y es por ello que nuestros puntos de vista difieren con respecto a un mismo tema.

Lo que lleva a las discrepancias entre las concepciones del fútbol que cada sexo traza.

Lamentablemente, el ámbito que más frecuento es el colegio.

Y, también con tristeza, puedo decirles que las chicas de mi edad, en general, se muestran completamente indiferentes ante el fútbol.

Las que van a tener que bancarse a sus novios y esposos cuando ellos se escapen a ver los partidos con sus amigos.

No obstante, algunas mujeres (no sólo de mi edad, sino de todas) nos hemos visto invadidas por el virus futbolero. Y descubrimos que somos felices en los estadios, cantando, saltando, alentando, llevando trapos y atuendos de nuestros colores, vibrando al ritmo de una gambeta, un sombrero o una chilena, acompañando con lágrimas o sonrisas nuestras emociones, esas que sólo se sienten al ganar o perder un clásico, un campeonato, o, incluso, al ver que algún referee ortiva nos afana los partidos.

En cambio, nuestros esposos y novios nos van a tener que bancar a nosotras mirando los partidos.

En mi caso, yo defiendo la casaca auriazul a rayas verticales.

Soy canalla.

Tengo la suerte de conocer a muchas mujeres que también lo son, y sienten el fútbol como la auténtica Pasión de Multitudes.

Y sé que, por todo el mundo, deambulan muchas otras quienes enloquecen con este deporte de la pelota y el césped.

¿Saben qué?

Hay cantidad de mujeres en el fútbol.

Muchísimas hinchas, escondidas en el anonimato de las populares o las plateas, alentando y acompañando a su equipo.

Así como también hay mujeres que viven el deporte muy cerca. Porque, como todos sabemos, detrás de todos los hombres del fútbol hay una vieja, una abuela, quizás una hermana, o una tía. Y ellas también iban a alentarlos cuando eran pibes, los acompañaron en su crecimiento y ahora siguen junto a ellos. Algunos de ellos deben tener, además, sus esposas, sus hijas, o quizás sus sobrinas. O, simplemente, sus novias.

Y, en fin... Hasta hemos decidido jugar al fútbol, en forma profesional, por nuestra cuenta.

(Y también sin necesidad de ser profesionales... ¿Quién de ustedes no se prendió jamás en un fulbacho con los varones?)

Asimismo, somos nosotras, las mujeres, quienes observamos detalladamente, además del hechizo del césped y la pelota, las características de cada hombre del fútbol. Quién tiene lindos ojos, o una carita divina, o un buen lomo.

En conclusión... ¿De qué se trata esta columna?

En ella, voy a compartir con ustedes mi visión del fútbol, mis sueños, alegrías, tristezas, historias, vivencias.

Todo, con tonalidad auriazul.

Vaya dedicado a todas ustedes, niñas, jóvenes y mujeres canallas.

Que juntas le damos un saborcito especial al fútbol.

Y, así como el fútbol de Rosario Central resurgió el jueves en Paraguay, hoy surge el Reporte Femenino.

Un simple punto de vista...

...en azul y amarillo.

Mis saludos canallas para todas ustedes.

Hasta la próxima.