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Por
Buqui Vatalaro
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Innovar, Cambiar, Transformar, Alterar, Modificar...
- 02.08.2003
Intentando continuar con una línea de pensamiento más o menos coherente procuro, ahora, entregarte otra columna que hace referencia a un pretendido análisis respecto a la necesidad del surgimiento de una “Nueva Dirigencia”.
Así como todo cambia, también los candidatos a dirigir los destinos del más grande deberán, inexorablemente, “romper todos los moldes”, debilitar los esquemas arcaicos del pensamiento directivo y encender, con su cotidiano accionar, la yesca de la esperanza de todos sus socios y simpatizantes.
Para ello deberán “innovar, cambiar, transformar, alterar y modificar”. ¿Estarán en condiciones de hacerlo?. La puesta en marcha de una innovación se constituye en una tarea compleja. Sin pretender obviar las dificultades y complicaciones que, en sí mismo, conlleva el proceso de gestación y diseño de una experiencia nueva es evidente que, en el momento de su implementación aparecerán, más nítidamente expresadas, aquellas condiciones endógenas y exógenas relacionadas con el funcionamiento del club y que, con seguridad, habrán de actuar como obstaculizadoras para su desarrollo.
Repito: ¿estarán en condiciones de hacerlo?. Conozco a casi todos los candidatos de ambas listas. Me animo a decir que algunos sí, están en condiciones de propiciar el cambio tan anhelado; los otros, definitivamente no. Así presentado el dilema vaticino que, en la etapa de implementación de los cambios, se llegará a concretar una fractura entre las intenciones de las eventuales nuevas propuestas y las actividades o acciones que efectivamente se harán factibles.
Si bien esta situación no es generalizable para la totalidad de las experiencias pero sabiendo las vicisitudes que padece nuestro querido Rosario Central y sus múltiples necesidades, es probable que algunos de los obstáculos a los que nos habremos de enfrentar todos –nuevos directivos y socios- nos orienten a propulsar las actividades de planificación y organización de nuevas propuestas de trabajo y acompañamiento.
Un primer tipo de situación que asomará en el seno del club como obstaculizadora del desarrollo de una experiencia nueva, será una especie de “fractura organizacional” si es que los proyectos aparecen auspiciados sólo por individuos y no por un nivel de trabajo intersectorial con el resto de las instancias involucradas en el campo de acción de la “Nueva Dirigencia” en su relación con la comunidad centralista y el resto de la ciudad.
Así, y aunque este hecho parezca menor en relación con otro tipo de obstáculos, seguramente encontrará freno para el avance de un proyecto a llevarse a cabo desde los mismos ámbitos del nivel de la conducción política del club y los demás miembros integrantes de toda la comunidad canalla que siempre sufre las consecuencias, se angustia y se desespera. Como ocurre en la actualidad
Otro tipo de fractura que puede amenazar en la etapa de implementación de las nuevas ideas de gobierno, se refiere a las intenciones que los niveles de conducción otorguen formalmente a las innovaciones y la interpretación que, de las mismas, hagamos los actores institucionales afectados. Porque Rosario Central -tampoco nosotros- ya no admite divisiones internas ni enfrentamientos dentro de la misma comisión directiva como viene ocurriendo, sistemáticamente, en los últimos años entre Vesco y Sauan, por ejemplo, y sus respectivos acólitos.
Uno de los factores determinantes de la “cenagosa”, al menos turbia, administración generada en el club tanto por acción como por omisión de sus dirigentes, es la ausencia de canales de comunicación -mediante vías de carácter formalizado- que garanticen la fluida circulación de la información y que hubiesen prevenido más de un conflicto. Los actuales dirigentes de Central, por el contrario, permanecen ocultos en sus oscuros despachos lejos de la gente limitándose, sin disimulo alguno, a hacerles favores periódicos a determinados medios y a ciertos periodistas de la ciudad que terminan siempre por desinformar.
Espero que, en cuanto a la comunicación en el próximo gobierno de Rosario Central, un aspecto que tendrá especial incidencia sea, precisamente, la previsión de los espacios de participación y distribución de los diferentes actores a involucrarse en la innovación que todos pretendemos.
Lo que aquí me parece importante subrayar es que el tipo de fracturas a las que he aludido, sean reconocidas por los niveles de conducción política dentro de la próxima comisión y, atendiendo a esta preocupación, se hayan de plantear estrategias que intenten superarlas.
Porque Central no puede seguir esperando, el cambio es uno y es HOY.
“Buqui” Vatalaro