WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

¿Que te pareció?

columnas@canalla.com

 

NOTAS ANTERIORES

 

Central, mucho más que un Sexto Grande V

Central, mucho más que un Sexto Grande IV

Central, mucho más que un Sexto Grande III

Central, mucho más que un Sexto Grande II

Central, mucho más que un Sexto Grande

Le ponía un candado

Central, esa Gran Familia

Mi mejor pesadilla

Rosario es una Mina...

¿Te Queremos ver Campeón? 

Carta Abierta a un Escribano

Ximena no es humana

 

 

 

 

 

 

Por Buqui Vatalaro

Necesito Hablarte de mi Tristeza... Papá Central

 

 

 

 

 

- 03.02.2003

Querido Papá Central:

 “Siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor, pues el amor lleva en sí su plenitud”, solías repetirme una y otra vez. Y así crecí, lleno de amor, lleno de tu amor Papá Central.

Tú, mejor que nadie, sabes que los males que no puedes remediar son infinitos. Pero los que sí puedes remediar son tantos que, si estudias el bien que me has hecho a mí, por ejemplo, uno de tus hijos predilectos, comprenderás la magnitud de tus fuerzas y la grandeza de tu nombre centenario.

Me enseñaste también, Papá Central, que todo grano produce una espiga, y ésta a su vez otros granos. Así lo he hecho siempre, multiplicando tu nombre por el mundo, desde que nací hace tres años. Yo soy lo que tú eres Papá Central, al menos lo intento. Nunca podré igualarte porque eres demasiado grande y poderoso, pero sí mi alegría fue desbordante cuando llegó aquel momento en que dijeron que me parecía a ti.

Más de ciento trece años has vivido conquistando almas, eres una especie de “Don Juan” de las almas Papá Central. Todo lo que tú me has dado, por amor a ti lo daré con placer a otros, como lo vengo haciendo desde que vi la luz, hace tres años. Todos los días en mis páginas, que son tuyas Papá Central, difundo tu palabra para que el mundo escuche tu voz.

No son pocos los que te escuchan, te siguen y te respetan Papá Central, lo sabes; son los mismos que te quieren y necesitan casi tanto como yo, uno de tus hijos predilectos.

Pero hoy estoy un poco triste Papá Central, y confundido. No sé si el corazón me miente o llora porque sí. Es como morir de pena, si es verdad que de pena uno puede morirse. Me has enviado una carta advirtiéndome que, en apenas 48 horas de recibida, me quitarías lo más sagrado de mi herencia...tu apellido.

No lo entiendo. Sé que es un año difícil para ti Papá Central, tienes en tus manos algunas cuestiones difíciles que resolver este año, tu prestigio está en riesgo, lo sé. No soy quien para dar consejos, apenas soy tu hijo, pero es casi una obligación insoslayable decirte lo que pienso. Creo que, últimamente, estás muy cerca de gente indigna de ti. No digo malas personas, quizás ineptas. No digo deshonestas, tal vez mediocres en su accionar. Y esas personas, que nada tienen en común contigo Papá Central, ni conmigo, pretenden causarme este daño. Son ellos quienes te sugieren “quitarme tu apellido” sin advertir, irresponsablemente, que así destruyen tu propia dinastía.

El intento de perjudicar a tu hijo no es tan grave como el daño que, a ti mismo, puedan infligirte esos señores que te rodean Papá Central, valiéndose de tu notable inmensidad para “ser alguien en la vida”, aún a costa del sacrificio de tus propios hijos como, seguramente, te han sugerido. Si todas esas personas que pretenden dirigir tu destino de grandeza electas por el voto, casi siempre apresurado, de quienes tienen tu misma sangre y sostienen tu propia existencia, me refiero a tus sufridos socios, continúan evidenciando carecer de aptitudes suficientes para estar tan cerquita tuyo y orientar tu proa, entonces deberás permanecer en alerta Papá Central.

Ésta, mi tristeza pasajera, tendrá su fin, lo sé; también sé que se hará muy difícil desandar el camino de esta grande decepción que me has causado. Sé que estarás arrepentido por haber intimado a tu hijo de esta manera Papá Central, lo sé porque te conozco muy bien. No eres tú el villano, sino ellos. Yo seguiré confiando en ti toda mi vida, porque eres mi padre y te admiro, porque te amo... y porque te necesito para vivir Papá Central.

Te prometo que intentaré olvidar este lamentable episodio, que seguiré saliendo al aire todos los días, con más fuerzas que antes, siempre en el mismo sitio de la web que ya todos tus admiradores conocen y respetan. Llevaré con orgullo, como debe ser, mi verdadero apellido, para que todos mis navegantes -que son tu grano y tu espiga a la vez- puedan continuar disfrutando de ese noble apellido que me diste, como única herencia, al reconocerme como hijo.

Ten cuidado Papá Central, algunas personas que están muy cerca de ti no son tus amigos y pueden herirte de muerte. Juro que yo, tu hijo, siempre estaré alerta para advertirte con cada palabra, en cada renglón de mi página web.

Por favor, no vuelvas a intentar defraudarme Papá Central, me hace mucho daño.

Te amo con todo mi corazón.

Canalla.com


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)