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Británica comienza a transformarse en el Centro Cultural de la institución |
Por Buqui Vatalaro
En Dos o en Diez
No importan los años…
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- 03.03.2004
El lunes 1º de marzo cerca del mediodía, junto a Gustavo, Virginia, Javier y Dany, con la ayuda inestimable de Marcelo, y una veintena de amigos canallas que se acercaron a ayudarnos desinteresadamente, hemos procedido a abrir las puertas del inmueble donde funcionará el Centro Cultural del C.A.R.C.
Bv. Oroño 53 bis, barrio residencial y canalla, vio nacer hace mucho tiempo al entonces Británica F.C., hoy propiedad del más grande. Gracias a la inteligente decisión tomada por la Comisión Directiva encabezada por el Presidente Scarabino, a fines del año pasado, dicho predio en su totalidad fue concedido a la Secretaría de Cultura de nuestro club para llevar a cabo allí un ambicioso proyecto oportunamente presentado y aprobado.
Con seguridad -en un futuro que espero inmediato- todos los socios de Central podrán apreciar el avance de las tareas de refacción y “puesta a punto” de este precioso lugar, lamentablemente abandonado hasta hoy por las anteriores autoridades y responsables del área.
La tarea no será fácil y el desafío implica tener mucho coraje. Coraje para encender la ilusión y las ganas de crecer de toda una masa societaria que espera lo mejor de nosotros. Y ése es el camino que estamos desandando todos los miembros de la Secretaría de Cultura.
Necesitaremos muchos recursos y mucho esfuerzo personal y colectivo puestos detrás de este proyecto; habrá que remolcar la barca a buen puerto porque sabemos que, en caso contrario, seremos otro naufragio. Sé que muchos no comprenden, aún, la importancia que conlleva el desarrollo de la gestión cultural en la vida de las instituciones. Parecería que nunca hay suficiente recursos y soporte económico para invertir en cultura, como ocurre también en la ciencia. Las paupérrimas condiciones de trabajo que tuvieron los doctores Luis Federico Leloir, Julio Maiztegui y tantos otros científicos argentinos son un claro ejemplo de lo que digo.
Pero no importa, somos canallas hasta la médula y a Central lo queremos bien. Nadie en este grupo, que hemos formado en cinco meses de gestión de la Secretaría, dudó ni dudará un solo instante a la hora de tener que ponerle el hombro al club que tanto amamos desde muy pequeños sin pedirle nunca nada a cambio.
Varios volquetes fueron utilizados para sacar toda la basura acumulada durante años en ese lugar abandonado a su suerte y ocupado por los usurpadores. Mugre por doquier, paredes descascaradas, la imagen de un edificio avejentado y maltratado por el paso de los años, que nunca ha sido restaurado porque nadie quiso jamás hacerlo. Un edificio sin luz, sin agua, sin gas, sin cloacas y sin fantasmas espera que entre todos, ahora, le salvemos la vida.
Las sombras interiores, sumadas a los desvencijados muebles viejos, dotaban al lugar de un aspecto lúgubre, misterioso; dentro del edificio se siente, por momentos, esa tensión paralizante que nos invade cuando leemos una novela de Oscar Wilde o cuando vemos entrar al área nuestra, muy resuelto, al nueve rival con pelota dominada.
Por fin se puso fin. Fin al abandono, a la desidia manifiesta, al “qué me importa”. La Secretaría de Cultura está de pie tratando de ir formando conciencias; seguimos luchando para convencer a los que dudan e ignorando -sin desprecio- a los detractores sin causa, a los inútiles quejosos y a los osados oportunistas que nunca faltan porque el interés de Central está por encima de los intereses sectoriales.
Por ello amigo canalla, en Bv. Oroño 53 bis el
lunes pasado comenzó a girar
La cultura -que es el cultivo de las facultades humanas- también nos incumbe a todos los centralistas. El Centro Cultural del C.A.R.C. será -en dos o en diez, no importan los años- una realidad insoslayable. Los miembros de la Secretaría de Cultura, cual legiones romanas, estamos en plena marcha y nadie podrá detenernos.
Junto a Central, por su gloria eterna y por su futuro de grandeza.
“Buqui” Vatalaro