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Por Buqui Vatalaro

Formar y capacitar... responsabilidad primaria

 

Formar y capacitar a nuestro joven-futbolista-persona en un proyecto propio, capaz de participar en un contexto social dando respuestas valorativas...

- 03.04.2003

El Club Atlético Rosario Central debería proponerse lograr una formación más integral de sus jóvenes jugadores que actúan en las divisiones inferiores.

Dentro de un proyecto institucional, abarcador y trascendente, entre todos podríamos “hacer mucho más por nuestros pibes” en todos los niveles y categorías. Hay áreas y disciplinas específicas de la vida misma que no deben ser dejadas a un lado cuando de adolescentes se trata. Y la Ciudad Deportiva es testigo de las actividades diarias de más de trescientos muchachitos que allí se entrenan.

Tan importante, o más, que aprender a jugar al fútbol resultará para ellos incorporar otros contenidos que serán sumamente necesarios para conducir sus propias vidas en un futuro tan incierto. Por eso la escuela no debe estar ausente de las actividades diarias de estos jóvenes centralistas.

Y si el joven no va a la escuela o se le complica asistir pues, entonces, que la escuela vaya al joven. Por eso mismo propongo, desde estas columnas bien canallas, y para lectura y conocimiento de todos: habilitar e inaugurar, lo más pronto como sea posible, una Escuela de Enseñanza General Básica y Polimodal dentro de las propias instalaciones de la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria. El Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Santa Fe estará atento a cualquier propuesta que, al respecto, le hagan llegar los dirigentes de turno con el apoyo de todos los padres y de todos los socios del más grande.           

El nuevo desafío está ahora planteado, ofrecido, propuesto y enmarcado dentro de la Ley Federal de Educación vigente. Crear una escuela en Rosario Central que se imponga como tarea la formación personal, ética y ciudadana de los jóvenes futbolistas que, sumado a las enseñanzas específicas del Maestro Timoteo y de nuestro máximo prócer, Aldo, tendrá como meta final la formación integral de todos los pibes.

Los contenidos transversales tienen una especial relevancia social con un marcado encuadre ético y deben impregnar la actividad educativa en su conjunto; son ellos los que garantizan en gran medida la educación integral de los más jovencitos, su socialización, autonomía y participación.

Sin embargo la puesta en práctica puede plantear algunas dificultades, especialmente cuando se intenta hacer algo “por primera vez”. La falta de correspondencia entre planteamientos educativos institucionales y el modelo de comunidad imperante desde siempre en la Ciudad Deportiva será el peor escollo. Otra dificultad para la puesta en marcha de este proyecto será la falta de tradición participativa y el escaso interés puesto a disposición de la formación integral de los pibes. Los pocos intereses que hubieron fueron siempre los mismos: el interés de los representantes, el de los dueños de los pases, el de los dirigentes mediocres, el de los padres distraídos y el de todos quienes “quieren salvarse” gracias a las habilidades de las piernas de los pibes sin que importe, o importe muy poco, su formación integral como persona.

Propongo organizar un eje regulador que atraviese toda la educación y formación de los adolescentes futbolistas. Con contenidos que no sólo atiendan a la formación intelectual, tradición en la escuela, sino también a demandas afectivas, a problemas sociales, a valores y a la realidad cotidiana que les toca vivir y, en algunos casos, padecer.

Rosario Central, sin duda entre los más grandes de todos los clubes de fútbol, y sus dirigentes de turno, deberán atender adecuadamente a todas las demandas de los jóvenes que incorpora, año tras año, en las filas de sus divisiones inferiores.

Las demandas sociales, las exigencias del medio y del entorno que a veces impactan en los pibes con hechos puntuales obliga a los dirigentes que se los aborde de forma inmediata; para ello deberán estar debidamente preparados.

Con respecto a estos contenidos es necesario tener presente que  el club, a través de la gestión de sus dirigentes, deberá demostrar toda su capacidad de respuesta para lograr el desarrollo personal de todos sus jóvenes jugadores más allá de lo estrictamente futbolístico.

Nuestros jugadores de las divisiones inferiores no deben llevarse de Central ”más de lo mismo”.

Rosario Central, como institución grande que es, necesita además, hoy día, contagiarse de la realidad que los muchachitos viven en la Ciudad Deportiva, para lograr una síntesis armónica entre el “saber cotidiano” y el “saber jugar al fútbol” a lo largo de todo un proceso serio de enseñanza y aprendizaje.

Rosario Central, con más de trescientos jovencitos que se suman en los planteles de sus divisiones inferiores inferiores, está llamado a asumir el compromiso para capacitarlos integralmente, para diseñarles alternativas y posturas personales positivas y autónomas en cuanto a aprender a vivir y aprender a sentir amor, interés, tolerancia en la convivencia, responsabilidad y gusto por la vida y por el trabajo deportivo; con la esperanza de poder contribuir a transformar, si es posible, nuestra triste realidad como argentinos.

Los dirigentes del club deberían apuntar a una conciencia crítica y razonada, despojada de prejuicios, más inquieta e interrogadora. Para su tratamiento deberían, además, adoptar medidas tales como la reflexión y el diálogo para llegar al compromiso con una base sólida desde donde plantear toda la acción educativa y orientar al joven jugador de fútbol que tanto los necesita.

Para la educación integral y progresiva de los jóvenes centralistas, se precisará de una estructura organizativa que haga factible un proceso de transformación. Los dirigentes, una vez decididos a cumplir cabalmente con su indelegable rol protagónico, deberán elaborar estrategias comunes para su organización que implique coordinación interna dentro de la institución y coordinación externa con otras organizaciones.

De resultar de interés esta propuesta, han de ser debidamente planificados los pasos a seguir para hacer explícitas las intenciones educativas de nuestro querido club, para que se garantice la continuidad en su tratamiento y para que se vayan concretando progresivamente las buenas intenciones.

La educación en valores ha de ser una de las tareas y uno de los retos básicos a afrontar en el marco de las transformaciones para el crecimiento del club y por ende, optimizar su función social y deportiva. En este sentido, es importante destacar la educación integral como uno de los factores esenciales en la calidad de vida de las personas y enfatizar la importancia de los valores como punto de encuentro de los temas más relevantes de la formación integral de nuestro joven-futbolista-persona.

Señores dirigentes, el movimiento se demuestra andando.


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)

buqui@canalla.com