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Por Buqui Vatalaro

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Un poco de historia centralista para reavivar la flama de galante divisa...

 

 

Cuando de trabajar se trata:

Allá lejos ya, por el año 1917, en plena Guerra Mundial, conocida como “La Primer Guerra” o “La Gran Guerra” que se libraba en suelo europeo, propietarios de una franja de terreno que ocupaba el ferrocarril aquí en nuestra ciudad, reclamaron la devolución de la misma.

Era, justamente, parte también de la cancha que usaba Rosario Central para llevar a cabo sus partidos de fútbol oficiales. La Liga Rosarina, ante esta situación, intimó a Central para poner en condiciones su campo de juego que, ahora, había quedado “mutilado” luego de restituirse el sector de terreno reclamado por sus propietarios.

Dos días después del hecho, el nuestro debía jugar contra Argentino (hoy Gimnasia y Esgrima) y, si no arreglaban el campo, el encuentro habría de jugarse en el Parque Independencia.

Cuando todos estaban considerando la situación, casi desconsolados, pensando qué hacer ante semejante realidad, alguien muy resuelto exclamó: “¡Vamos todos, a trabajar se ha dicho, que sólo faltan 48 horas para el partido!”.

Entonces dio comienzo una febril tarea. Jugadores, dirigentes y simpatizantes (la trilogía perfecta), se unieron en procura de lograr el mismo objetivo. Unos trajeron tierra, otros alisaron el terreno disponible, mientras algunos se ocupaban de correr y reinstalar los arcos en sus nuevos emplazamientos.

Agotados y exhaustos, en el momento de comenzar el partido famoso contra Gimnasia -que finalizó empatado en un tanto- la nueva cancha estaba en condiciones y sus “hacedores” más que satisfechos.

Ejemplos a imitar por estos tiempos. ¿No te parece canalla?


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)

buqui@canalla.com