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Por
Buqui Vatalaro
Nada que Hacer
Como todo el mundo sabe…
- 04.01.2004
Como todo el mundo sabe, el presidente de Rosario Central no tiene, prácticamente, “nada que hacer”. Pero hay, no obstante, algunas excepciones que pasaré a comentar, entre otras.
Decidir lo que hay que hacer, por ejemplo, es tarea del presidente. Decir a alguien que lo haga y explicar las razones de por qué debe hacerse y por qué debe hacerlo ese alguien, también lo es.
El presidente debe acostumbrar a todos por qué debe hacerse de modo diferente y preparar los argumentos que sean convincentes y, sobremanera, concluyentes.
Como “no tiene nada que hacer”, usa su tiempo libre para perseguir el asunto para ver si se ha hecho; descubrir que no se ha hecho; escuchar las excusas de la persona que debía haberlo hecho y que no lo hizo.
Luego, “abusando de su tiempo libre”, el presidente debe perseguir una segunda vez el asunto para ver si se ha hecho; descubrir que, esta vez, sí se ha hecho pero incorrectamente. Entonces aprovecha para indicar cómo debía haberse hecho aunque, como ya es tarde y está hecho, puede dejarse como está no sin antes preguntarse si no es hora de desembarazarse de la persona que todo lo hace mal. Una vez tomada dicha determinación el presidente considera que, probablemente, quien le sustituya será tan malo o peor.
Luego se toma todo su tiempo para considerar que hubiera sido mejor y, tal vez, más sencillo haber hecho él mismo el trabajo. Luego medita, con un dejo de tristeza, que si lo hubiera hecho él estaría hecho en veinte minutos y el club y sus socios agradecidos.
Pero como ocurrieron las cosas, empleó dos o tres días en tratar de descubrir por qué alguien había invertido tres semanas en hacerlo mal. Estas leves ocupaciones del presidente no alcanzan para sacudir hasta los cimientos la creencia de muchos de que el dirigente no tiene nada que hacer.
Como “tiempo le sobra”, el presidente lo ocupa en practicar un expresivo sentido del humor y una manera agradable de tratar a la gente, que es el mayor activo de su vida social al frente del club. Aprovecha, entonces, para enseñar a producir a aquellas pocas personas que están debidamente dotadas de la habilidad y facultad de hacer bien más de dos o tres cosas.
Menuda tarea la del presidente. Yo, al menos, descubrí que si los directivos presentes y futuros no tienen la fuerza interior, la habilidad y la voluntad de hacer lo que saben debe hacerse, entonces ¿en qué se basan para reclamar ese puesto de mando?
La respuesta a lo que haremos todos juntos en beneficio de Rosario Central y su destino de grandeza, está en nosotros mismos. Sólo nosotros sabemos lo que somos hoy. Mañana, por cada uno de nuestros hechos, el mundo canalla también lo sabrá.
“Buqui” Vatalaro
Secretario de Cultura CARC