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Por
Buqui Vatalaro
Asamblea de Socios… Bronca Popular
La Firmeza es Hierro en la Palabra y Tesoro en la Conducta…
- 04.12.2003
La palabra es sonora cuando es clara; a todos contagia
si inspira confianza. Y cuando la palabra es sonora, inevitablemente, todos
la oyen. Así parece ser la palabra del Presidente Scarabino. En
La confianza es su eco, la multiplica. Porque, ya lo decía un pensador argentino, “más vale decir una palabra transparente que murmurar mil enmarañadas”. Los miembros de la actual Comisión Directiva de Central tienen fe e ideología, desdeñan a los retóricos y saben, con certeza, que nunca se ganaron batallas con fuegos artificiales.
Como debió ser siempre, la asamblea de socios del lunes se constituyó en un hecho histórico, con un nivel de participación jamás visto. Con disensos pero en armonía, a pesar de algunos exaltados que no comprenden que las instituciones, como el mundo, están cambiando y en movimiento.
Todos tuvieron la oportunidad de hacer uso de la palabra. También aquellos nostálgicos del “statu quo”. Creo firmemente que, cuando es imposible hablar con dignidad frente al pueblo, sólo es lícito callar. Algunos lo entendieron, tarde, pero lo entendieron. Otros, en cambio, todavía parecen resistirse.
La convocatoria de acreedores es como el “default” argentino. Aplaudimos, en sesión extraordinaria, la cesación de pagos en procura de vientos mejores para el futuro canalla. Es lo que deseamos fervientemente. Ahora habremos de concentrarnos mucho más -directivos y socios- a trabajar y participar sin demoras ni recreos innecesarios. No hay excusas. Ya estamos en pleno proceso de cambios y en medio de una búsqueda de resultados positivos para el club y su gente que difiere notablemente de estrategias dirigenciales anteriores.
En esta nueva etapa de la vida institucional de nuestro club será muy importante la palabra de los directivos, en ella se basa la firmeza de quienes la pronuncian y sus conductas posteriores. El pueblo de Central, que ha sido muy paciente por cierto, harto está de escuchar palabras ambiguas que terminan enfriándose al ir de los labios que las pronuncian a los oídos que las escuchan.
Decir a medias lo que se cree, enmascarar las ideas, corromperlas con disimulos, hacer concesiones a la mentira hostil, fue una manera hipócrita de traicionar los propios ideales y engañar a toda la masa societaria, hinchas y simpatizantes. Tal como estuvimos acostumbrados, todos, en los últimos años y a merced de un grupo directivo sin talento y sin ideas -en el mejor de los casos- y para no adjetivarlos de otra forma menos sutil.
Siempre he sostenido que el que duda de su fortaleza, de su pundonor y de su espíritu libre pero disciplinado, está vencido. Los casi 1.300 socios que estuvimos en la histórica asamblea del lunes hemos demostrado, palmariamente, todo lo contrario. Tanto los socios presentes, representando también a los ausentes, no estamos vencidos. Por ende, con este comportamiento popular único y direccionado hacia el mismo objetivo de grandeza y gloria institucional, nuestro querido Rosario Central tampoco podrá estarlo jamás.
Firmeza es “masculinidad lúcida”, distinta de la invidente testarudez. Anhelo fervientemente el éxito de los actuales directivos canallas, de todos y cada uno de ellos en sus respectivas áreas de control y desempeño. Desde el Presidente Scarabino hasta el más modesto y novel empleado o colaborador.
Hay que saber querer, no solamente desearlo. El que sabe querer consigue la excelencia porque ha pensado. Quien se obstina en mantener decisiones no pensadas, en cambio, incurre en la pequeñez de la miseria. Y eso, en Central, parece ser “cosa del pasado”. Al menos debería serlo.
No obstante, todos los que amamos a este club y lo sabemos querer, que estamos luchando por un ideal, seguramente vayamos a tropezar con adversarios y se levantarán enemigos a quienes, el futuro de Rosario Central, poco y nada les importa.
Estemos atentos.
“Buqui” Vatalaro
Secretario de Cultura CARC