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Por Buqui Vatalaro

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- 06.08.2003

Interacción, participación y excelencia en la gestión. Los dirigentes nuevos en general y Pablo Scarabino en particular tienen, ahora sí, la gran oportunidad de transformar en acción el discurso para dar por tierra, al fin, con las viejas políticas de “puertas cerradas” y “teléfonos cortados” empleadas en los últimos años por los directivos centralistas.

 Cambiar lo que está mal es un acto inteligente; contrariamente a ello, inútil  será asolar y concluir con todo lo que bien hecho está. Siempre es positivo terminar con la paralizante costumbre de “no cambiar para que nada cambie”, pero dejando en pie lo que funciona y produce, aunque la idea sea de los demás. Habrá que dirimir y sacar conclusiones propias y ajenas, sentarse para escuchar al otro atentamente sin descalificarlo y despertar la conciencia popular de que la grandeza de Rosario Central, club único e irrepetible, no es una ilusión pasajera sino que es el gran desafío, el objetivo, la meta a alcanzar.

Con la desintoxicación institucional, el olvido de viejas costumbres y la ruptura definitiva de los moldes en desuso, habrán de procurar ahora obtener aquellos nutrientes necesarios para imitarse los unos con los otros en todo lo que sea realmente productivo, estimulante y beneficioso para Central. Es aquí donde puede medirse el grado de compenetración social-emocional que cada uno de los nuevos dirigentes deberá tener con los demás y con el club (sincronía + sintonía)  siendo la sincronía el estado de ánimo que les permitirá sentir si una interacción será productiva o no.

Un determinante de la efectividad  interpersonal, será la habilidad con que la “Nueva Dirigencia” tendrá que desarrollar su sincronía emocional, sintonizando con los estados de ánimo de los demás, lo cual se logra  sólo si existe un dominio emocional íntimo y profundo que luego se traduzca en una verdadera inteligencia social de desenvolvimiento pleno en el medio al que pertenece y se debe: Rosario Central.

Cuatro son los pilares que sustentan, a mi juicio, una buena acción grupal y cuyo resultado será -de no mediar imponderables- un rotundo éxito asegurado. La organización de los grupos de trabajo. La negociación de las soluciones -nadie se crea dueño de la verdad-. La conexión personal continua y permanente. El análisis social del medio donde se lleva a cabo la acción de gobierno. De estos cuatros componentes fluirá, sin dudas, y en un corto lapso de tiempo de gestión, el refinamiento interpersonal, el encanto, el carisma y, por fin, el éxito.

Lo fundamental para desarrollar los componentes sociales es: “notar, interpretar y responder” a las claves emocionales e interpersonales que provienen, principalmente, del socio y del hincha de Central. Los nuevos directivos tendrán que buscar la brillantez emocional que, aunque nunca se la haya ejercitado voluntariamente, es pasible de ser aprehendida por todo el grupo pues los resultados valdrán la pena.

Amar a Central y trabajar seriamente por y para él, más que un eslogan, serán las capacidades gemelas que marcarán la plena madurez del nuevo dirigente gerente, aunque lleven consigno ciertos factores de riesgo. Estas dos capacidades, “amar y trabajar”, como tantas otras en el hombre, deberán ser bien preparadas y formuladas por cada uno de los nuevos directivos electos siendo, ellos mismos, sus propios “administradores emocionales”.

Imagino los beneficios que tendrán para su futura gestión de gobierno, en Rosario Central, el ser hábil en las competencias emocionales básicas: estar sintonizados con los sentimientos de aquellas personas con quienes se habrá de tratar; ser capaces de resolver desacuerdos para que no se agudicen; tener la habilidad de atravesar estados de fluidez mientras se trabaja. Por ello, la labor del líder, en nuestro caso el señor Pablo Scarabino, resultará de primordial importancia e ingerencia porque, él lo sabe, liderazgo no es dominación, sino el arte de persuadir a la gente a trabajar hacia un objetivo común que se llama Club Atlético Rosario Central.

Y punto.


“Buqui” Vatalaro

buqui@canalla.com