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Buqui Vatalaro
Mayor Productividad
Objetivos claros y esfuerzos coordinados serán la clave del éxito...
- 08.08.2003
Con la meta preestablecida de alcanzar la mayor productividad en Rosario Central -en todas sus áreas- atendiendo las necesidades propias de una institución de características especiales, el éxito de la nueva gestión de gobierno dependerá, directamente, de los esfuerzos coordinados como parte de un equipo organizado en el que, cada uno, “ocupe su lugar”.
Porque los escritores no son los editores; ni los programadores de PC son distribuidores. En Central, por su parte, el presidente no es el tesorero, ni el tesorero es el secretario. La unidad de trabajo la constituye el equipo más que el individuo mismo; esto indica por qué la inteligencia y las habilidades que ayudan a las personas a vivir en armonía deberían valorarse, cada vez más, como una ventaja para nuestro club y su gente.
La forma más rudimentaria para ejercitar esto es “la reunión”. Pero la reunión permanente, consultiva, que signifique contacto en una misma habitación. Que signifique, además, intercambio, trabajo compartido, red de tareas, contemporización, valorización de recursos humanos, colaboración y planeamiento conjunto. Es decir, una nueva comisión directiva destinada a obtener grandes beneficios para ser compartidos entre Rosario Central en primer lugar, luego sus socios y, por fin, todos sus hinchas o simpatizantes. Se trata, en resumen, de una suma total de talentos y habilidades en acción.
Son todas expresiones de una sola cosa. Ahora bien, toda reunión carecerá de sentido práctico si, durante su desarrollo, no surgen ideas que impliquen sobre todo: creatividad, novedad, innovación, mejora, crecimiento, desarrollo, cambio, replanteo, redefinición de situaciones. Cada vez que la nueva comisión directiva se reúna en pos del logro de un fin único para engrandecer el club, existirá un sentido muy real en el que se obtendrá un “cociente intelectual de equipo”.
La eficacia para la realización de las tareas dentro y fuera del club, estará determinada por lo elevado que sea ese cociente intelectual. Pero deberá ir acompañado, absolutamente, por una inteligencia emocional conjunta. Esta conjunción hará que el grupo sea especialmente talentoso, productivo y satisfactorio. Si existiera sólo el cociente intelectual en un grupo, es seguro que su desempeño se medirá como deficiente. Cociente intelectual más armonía interna y emociones controladas, asegurarán el éxito de la gestión
Se crearía así una comisión directiva formal que estará preparada para enfrentar, con relativa facilidad, la multiplicidad de los problemas más o menos previsibles que tiene nuestro club. Y, cuando surjan problemas imprevisibles, el equipo de trabajo -la nueva comisión directiva- podrá recurrir a un grupo menos formal; por ejemplo, a un cuerpo de profesionales específicos que aporten su saber y otorguen las alternativas de solución.
Por eso, todos los nuevos miembros directivos de nuestra querida institución deberán marchar al unísono; deberán, también, aplicar la inteligencia del grupo para contener las emociones colectivas y, fundamentalmente, habrán de preservar, muy dentro de cada uno, la convicción optimista de: “creer que se puede; saber que hay esperanzas y asegurarse que la labor no será en vano”.
Central y todos nosotros lo merecemos largamente.
“Buqui” Vatalaro