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Por
Buqui Vatalaro
Críticos o Detractores
Un clima para pensar…
- 11.01.2004
“El hombre no es más que un junco, la cosa más débil que hay en la naturaleza, pero un junco que piensa. El Universo entero no necesita armarse para destruirlo. Un vapor, una gota de agua, bastan para matarlo. Pero aunque el Universo lo aplastara, siempre el hombre sería más noble que lo que lo aniquila, pues sabe que muere y conoce la ventaja que sobre él tiene el Universo; de todo ello, nada sabe el Universo. Nuestra dignidad toda reside en el pensamiento. Debemos elevarnos por el pensamiento, no por el espacio y el tiempo que jamás podremos llenar. Esforcémonos, pues, por pensar bien, pues en ello yace el principio de la moral”.
Blaise Pascal (1623 – 1662)
Los socios de Central solemos formular abiertas críticas y no necesitamos para ello que se nos acicatee mucho, en especial cuando decimos experimentar fuertes sentimientos hacia el club de nuestros amores.
Toda crítica constructiva requiere algo más que simples expresiones de “no me gusta” o “no es bueno”. Quien formula una crítica debe hacerlo con fundamento porque, si se adopta una posición dada, esta posición tiene que haber sido largamente meditada.
Cuando los socios nos ponemos a examinar las razones en pro o en contra de algo en particular, debemos establecer ciertas pautas evaluativas. He observado en esta página, en los últimos días, ciertas voces de desaliento criticando la gestión de la nueva Comisión Directiva y otras voces, en cambio, promoviendo y apoyando la misma gestión; diversidad que le dicen.
Si le es preguntado al socio de Central, simplemente, ¿por qué le gusta esto?, o bien, ¿por qué cree que no es bueno? Es probable que responda que realmente no lo sabe con exactitud. Entonces todo lo que diga a favor o en contra de esta gestión dejará de tener el espíritu crítico deseado.
Se me ocurre sumamente importante que las autoridades hayan creado cierto clima en el club que permita que los socios expresen con libertad sus opiniones. Ello constituye un factor que los estimula grandemente a dar a conocer sus críticas constructivas aun cuando disientan ellas de las de la mayoría.
El problema es que, a veces, ocurre que los socios de Central alentados a expresar con libertad sus opiniones, llevan sus críticas a extremos inconvenientes. No obstante, más allá de lo que se supone “correcto o incorrecto”, considero importante estimular las críticas. No podemos de improviso volvernos ilógicos e incongruentes con nosotros mismos y desalentar justamente esa clase de conducta que tanto luchamos por desarrollar.
Pero cuidado, lo ideal será aprender a atemperar esas críticas con la “vara del juicio sano y criterioso”. Es, asimismo, prudente emplear las mayores precauciones posibles cuando nos vemos alentados a formular críticas a la actual o futura conducción del club. Las ideas y los esfuerzos de las personas a cargo de la institución y que tienen el sagrado deber de “salvarla”, sólo deberían ser prudentemente criticadas cuando, quien lo haga, conozca con profundidad los problemas y con certeza todas las circunstancias que moldean esta realidad tan delicada. Caso contrario, resultará más sensato callar.
Estamos acostumbrados a criticar sin conocer y a denostar por presunción. Es un típico defecto argentino si se quiere. Tan peligroso en sus resultados como en su práctica. Démonos la oportunidad para pensar y para examinar los resultados de esta incipiente gestión de gobierno. Es verdad que en el club “está todo por hacer”, pero estemos totalmente convencidos cuando debamos expresar lo que creemos mejor; hagámoslo con verdadero espíritu de juzgamiento constructivo basado en un total conocimiento previo de la realidad.
Bienvenida, entonces, toda “crítica con participación activa” que favorezca a los intereses del club y no a algunos sectores porque, de esta manera, correríamos el riesgo de transformarnos simplemente en “cómodos y absurdos detractores”.
Y eso no sería bueno para Central y su futuro.
“Buqui” Vatalaro