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Por Buqui Vatalaro
Si Pudieras Ver esas Caritas
Los pibes de las inferiores también dicen sus cosas...
- 11.06.2003
La práctica es muy variada y la hacemos con muchas ganas todos los días para que no se hagan aburridas y pesadas. Los días lunes hacemos todo lo que es la parte física, hacemos “arena” y gimnasio. Los días martes hacemos todo lo que es aeróbica, corremos mucho para oxigenarnos y los miércoles trabajamos con pelota. Los jueves hacemos fútbol y los viernes un trabajo liviano con trotes y fútbol tenis para poder aflojar los músculos para no estar tan duros o lesionados para el partido del sábado. Es un trabajo completo y sabemos que hacemos lo mismo que hacen en la primera división.
Timoteo, Aldo Pedro (sic) y Perrone siempre nos dicen que todo lo que nosotros hacemos es exactamente lo mismo que hacen los jugadores de primera división. Y eso nos da muchas ganas de seguir, mucho entusiasmo porque siempre estamos pensando en llegar a jugar en primera. Nos van acostumbrando desde chicos a practicar como se hace en primera, en el fútbol grande. Y nosotros tenemos ese objetivo, de llegar a la primera de Central. A veces, después que los profes nos hablan, nos quedamos pensando y nos preguntamos ¿por qué nosotros no podemos, también, llegar a jugar en la primera de Central?. Por eso el día que lleguemos no nos vamos a sentir extraños porque ya estamos acostumbrados a realizar el mismo trabajo durante las prácticas.
Cuando llueve, por ejemplo, o cuando hace mal tiempo y las canchas están mojadas y blandas salimos a correr. Nunca vamos a romper una cancha porque Timoteo no quiere eso. Le cuesta mucho mantenerlas lindas para poder jugar. Entonces los profes nos sacan a correr hasta La Florida o, a veces, hasta la Bajada Puccio. Siempre vamos todos juntos, cada uno en su categoría, con los profes responsables que nos acompañan siempre para cuidarnos y que nunca nos pase nada. Ellos nos vigilan.
Otras veces salimos a correr por aquí, por Baigorria, donde ya tenemos un circuito permanente. Esta semana en que llovió todos los días, estuvimos haciendo mucho físico también, estuvimos haciendo arena acá abajo en la playa. Nosotros extrañamos esto -se ríen- estar con la pelota, porque con la pelota es más lindo. Pero sabemos que si no practicamos todo lo otro, después con la pelota en los pies no sabemos qué hacer.
Sabiendo todo lo que significan Aldo Pedro y Timoteo, nosotros entrenamos con más ganas, ellos son gente muy importante que te están mirando jugar. Nos sentimos muy privilegiados porque sabemos que no cualquier pibe está cerca de gente así, que te enseña tantas cosas a la vez.
Los cuatro vivimos acá, en el hotel de la Ciudad Deportiva. Ahora está muy lindo, está limpio, estamos muy bien. Siempre está con nosotros, también, la señora que nos cuida. Cuando vino Timoteo se renovó mucho el hotel, se pintó todo, se arreglaron mucho las habitaciones, quedaron mucho mejor que como estaban el año pasado.
Nosotros notamos muchos cambios con respecto al año pasado. Ahora todo es mejor. El año pasado no había tanto control como este año, como el de ahora. Ahora estamos muy bien, mucho mejor que el año pasado, en todo sentido. Mejor hotel, mejores canchas, mejor comida, las pelotas son nuevas y muy buenas, lindas para practicar y jugar, son todas iguales (quiero recordar, en este punto, que las pelotas nuevas fueron “conseguidas” debido a una gestión de Timoteo con un particular y desinteresado colaborador).
El hincha de Central -dicen los chicos- sabe que el club tiene muy buenas divisiones inferiores, que aquí hay muchos jugadores jóvenes, Central se caracteriza por eso y por eso mismo es un club grande. Les pedimos a todos que tengan confianza en nosotros porque nosotros, si Dios quiere y algún día llegamos a jugar en la primera de Central, vamos a tratar de darles a todos los hinchas la satisfacción que ellos quieren y esperan de nosotros.
Bueno...chicos, intenté dar por terminada nuestra exquisita charla pero me interrumpieron casi simultáneamente los cuatro.
¿Cuándo sale esto señor?, para poder leerlo nosotros también.
No depende de mí, les dije, el día de su publicación lo decide otro señor mucho más joven que yo y que es el responsable de actualizar la página todos los días.
Déle saludos de nosotros cuatro.
Con mucho gusto lo haré y gracias por este momento chicos.
Levantaron sus cosas del césped y los cuatro partieron juntos, abrazados, cabizbajos y cuchicheando, caminando lentamente rumbo al hotel. Yo los observaba con disimulo mientras acomodaba el grabador dentro de la mochila. No sé por qué extraña causa me sentía discretamente feliz.
¿Será, acaso, porque estos son los pibes que le dan vida y futuro a mi querido Central?.
Luego fui yo el que caminó lento tras ellos, entre los árboles, a la distancia para no distraerlos, una tarde que se moría en Baigorria. Fui el último en retirarse de las canchas de atrás. Quedaron en ellas guardadas mil gambetas y todas las indicaciones de los profes esperando por el nuevo día. La tarde fue fructífera para todos.
Me quedé pensando en aquellos “chicos”, de todas las épocas, que pisaron ese césped tempranero: desde el Aldo hasta Palmita, qué más. Y, cuando reacciono y vuelvo en mí, nunca antes asomó con tantas fuerzas aquello de: “la historia vuelve a repetirse”.
Antes de subirme al auto para emprender el retorno a casa, me despedí de ellos con un saludo y un gesto:
¡Hasta la próxima chicos!.
Si pudieras ver esas caritas.
“Buqui” Vatalaro