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![]() Día a día encabezan la dura misión de conducir un enorme número de chicos |
Por Buqui Vatalaro
Charlar de lo que más nos gusta II
Diálogos con Timoteo y Aldo (tercera
parte
- 12.05.2003
¿Otro cafecito?. Y bueno... metamos nomás, con un vaso grande agua por favor. Los pasajeros del hotel entraban y salían cada uno ensimismado con sus propias actividades. No obstante, las conocidas figuras de Aldo y Timoteo nunca dejaron de llamarles la atención. Un saludo tímido, una muestra de cariño o de respeto hacia ellos siempre estuvo presente en quien pasaba cerca de nosotros.
Poner en marcha una actividad seriamente programada en la Ciudad Deportiva, con antiguas deficiencias y sus innumerables inconvenientes, no es tarea fácil, incluso para los grandes maestros. Y menos todavía a la hora de obtener resultados deportivos positivos en lo inmediato. Dice Timo:
“La cantidad de trabajo que se le puede dar a los chicos va a depender de nosotros, pero vamos a tener que esperar unos meses para reducir la cantidad de pibes por plantel y hacerlos más competitivos y de mejor calidad futbolística. Eso no es fácil de lograr y lleva tiempo. Aparte, los técnicos me dicen que están buscando la forma de manejar de la mejor manera posible a todos los chicos, que son como doscientos por la mañana y otros doscientos por la tarde. Vos largás un grupo de ochenta por un lado, ochenta por el otro y ochenta más allá, en otra cancha. ¡La pucha!, es bravo poder controlarlos y decirles lo que tienen que hacer. Pasa, a veces, que al ojo del técnico o del maestro escapan los mejores jugadores, luego se los desliga del club y terminan triunfando en otros lugares. Y nosotros no queremos eso. A veces no sabemos darle el visto bueno al bueno. Eso necesita mucho trabajo y tiempo sobre todo; la presencia del técnico mirando y mirando sin parar es lo que estamos haciendo todos los días de la semana. Estamos haciendo un listado de los chicos más sobresalientes para empezarlos a juntar dentro de dos o tres meses en horas distintas al resto. Desde que estuve aquí mismo en los ´70 sigo teniendo los mismo sueños y las mismas ganas. Pero me encuentro con estos inconvenientes que te conté y que en aquellas épocas no se daban. Tampoco había tantos jugadores. Hoy las ligas permiten tener tres equipos por categoría en cuarta, quinta y sexta división que pedimos nosotros allá por los ´70 a la Asociación Rosarina. Es enorme la cantidad de chicos que vienen. Encima ahora le agregaron la Liga del Sur y tenemos dos millones de jugadores”.
Pero Ud. Timo tiene un grupo de colaboradores directos de primer nivel y de mucha confianza que es lo que más importa por el momento. El trabajo serio y la honestidad para con el club son factores esenciales a la hora de entrenar jovencitos, dije con absoluta seguridad en mis palabras. Además “tiran todos para el mismo lado” sin intereses sectoriales o particulares que ensucien la tarea. Esperé su reflexión y Timo, con un dejo de tristeza, me confió:
“Están embromados, todos. Porque a veces no pueden cobrar lo que les corresponde, lo que merecen cobrar por su trabajo. Estamos bastante bien con respecto a los conductores de los chicos y los trabajos que cada uno de ellos tiene que hacer para seguir mejorando. Yo no les doy una sola posibilidad de trabajo sino dos, tres o cuatro por día, para que puedan enseñarles a jugar de cualquier forma, con cualquier táctica y en varios puestos. Para que el técnico de la Primera División cuando me diga: necesito un lateral por izquierda que suba y baje, o un Nº cinco que le quite la pelota a todos sin cometer falta y se la sepa dar rápidamente al nueve; yo pueda responderle: acá está, aquí lo tiene, este es el jugador que Ud. necesita. Es decir, deseamos una preparación más integral de cada jugador. Que el jugador sepa hacer varias cosas y no una sola. Tiene que saber actuar en tres o cuatro puestos diferentes y conocer bien la cancha; porque si vos conocés solamente el lado derecho -me dice- ¡sonaste!. Cuando el chico trabaje una semana con lo mismo es porque el próximo partido así lo requiere. Además, a los chicos de ahora hay que reforzarlos con trabajos en el gimnasio, una alimentación adecuada y hasta suministrarles complejos vitamínicos que precise.
“Buqui” Vatalaro
(Rosarino, tanguero y de Central)