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![]() En esta entrega, Timoteo habla de la nutrición de los chicos |
Por Buqui Vatalaro
Charlar de lo que más nos gusta IV
Diálogos con Timoteo y Aldo (cuarta
parte
- 13.05.2003
No me animaba a hacer la pregunta, me pareció muy inocente de mi parte. Sin embargo, me animé: ¿cuentan con suficiente plantel de médicos nutricionistas, se hacen consultas profesionales al respecto?.
“Todavía no. Pero lo más importante ahora es la necesidad de contar con un psicólogo permanente en la Ciudad Deportiva para trabajar con los pibes. Por ejemplo, la semana pasada hubo tres chicos que se fueron del hotel. Se fueron porque no aguantaron más. Un psicólogo, o un grupo de ellos, los podría atender y contener. Además siempre tuve predilección por lograr la educación del pibe, no solamente enseñarles a jugar a la pelota. Estamos casi todos los días con el Aldo y con Pancho Erauzquin tratando de llevar a cabo una idea de inaugurar una escuela en Rosario Central, la merece el club y los chicos que están en él. Me gustaría que Central tuviese una escuela de enseñanza secundaria, que ahora le dicen polimodal, Gimnasia en La Plata ya la tiene, pero solamente la primaria (EGB). A mí me gustaría que Central, un club tan grande e importante como éste, tenga una gran escuela primaria y secundaria como tiene River, igual. Debe haber en el país gente que pueda desarrollar esto que digo. Por supuesto que hay que tener un edificio para que pueda funcionar la escuela. Rosario Central tiene tantas propiedades, tantos lugares disponibles, tanta tierra, que la podría levantar en un montón de lados y dentro de la misma Ciudad Deportiva, por ejemplo. Eso sería como obtener el logro máximo que hace a una formación integral de cada chico, física y culturalmente. Al jugador lo tendríamos todo el día en el club, practicando por la mañana o por la tarde y el resto del día en el colegio, estudiando y haciendo una vida como en casa, como en familia. Organizar una actividad diaria del chico cerca de nuestro control, especialmente los que están lejos de sus casas y de sus padres. Los chicos van a la escuela, pero yo quisiera tener la escuela de Rosario Central”.
Llevábamos casi dos horas conversando. Hablar de temas inherentes a las actividades en la divisiones inferiores del club que amamos, parece no tener fin. Aldo, nuestro Prócer, escuchaba paciente como esperando su turno para hablar, asintiendo con la cabeza todo lo que su antiguo maestro explicaba con notable emoción y entusiasmo manifiesto. Fue el momento en que Timoteo quiso decir esto:
“Me gustaría pedirles a los socios y simpatizantes de Central su colaboración. La colaboración de todos. Necesitamos lo que sea, cualquier cosa por Rosario Central. Vos decime o mencioname cualquier cosa, bueno esa cosa a la Ciudad Deportiva le hace falta, la necesita. Vos me decís: mire tengo un amigo que vende arena. Traeme arena. Tengo un amigo que fabrica ladrillos. Traeme ladrillos. Otro que vende semillas, fertilizantes y matayuyos. Traeme. ¿Pelotas?, traeme. ¿Artículos de limpieza?, traeme. ¿Frazadas?, traeme. ¿Colchones y almohadas?, traeme. ¿Ropa deportiva?, traeme. ¿Pintura?, traeme. Y así con todas las cosas que se te ocurran. Porque es la única forma de ir teniendo todo lo que nos hace falta para poder mejorar lo que tenemos para el bien de los pibes y el crecimiento del club, que hace lo que puede”.
Absorto, quedé casi sin palabras al escuchar este pedido solidario de Timoteo. Me daba la impresión de que hablaba como un padre carente de posibilidades con respecto a las necesidades básicas de sus propios hijos. Quise introducir en la charla otra vez el tema de la nutrición que, a mi juicio, es anterior al inicio de la práctica de un deporte y del estudio para todo joven con aspiraciones de “ser alguien” en la vida. “¿Cómo están comiendo los pibes Timo?”.
“Bastante bien. Yo te puedo hablar de los que viven en el hotel del club. Los que vienen de afuera, que viven en Rosario o en cercanías, a veces llegan subalimentados. Entonces lo reforzamos con la comida que tienen allá en el comedor, pero cuando se puede. Nosotros siempre vemos y controlamos lo que se le da de comer a los chicos. Y comen bastante bien. El problema se presenta con los que vienen comidos desde sus casas. Tratamos de alimentarlos un poco más haciendo que desayunen los que practican a la mañana y que tomen la merienda los que practican por la tarde”.
Muchas gracias Timo.
“Buqui” Vatalaro
(Rosarino, tanguero y de Central)