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En esta entrega comienza el diálogo con el Prócer Aldo Pedro Poy

Por Buqui Vatalaro

Charlar de lo que más nos gusta V

Diálogos con Timoteo y Aldo (quinta parte)

 

 

 

 

 

 

 

Aldo Pedro Poy, además de ser el padre de los pingüinos del parque y el autor del gol más festejado del mundo, tiene otras cualidades tan importantes como esas: es el coordinador de los entrenamientos deportivos y de la atención integral de los pibes en las divisiones inferiores de nuestro querido club. Una especie de “brazo armado” de Timoteo. Su tarea en la Ciudad Deportiva nunca pasa inadvertida, aún para los más distraídos.

El Aldo, como todos solemos llamarlo, no necesita de muchas preguntas para contar todo lo bueno que se está haciendo -si bien es cierto que “a pulmón”- con los jóvenes jugadores. Basta solamente con “azuzarlo” un poco, en el buen sentido de la palabra, para que una catarata de explicaciones anuncien lo requerido, lo que se quiere saber. Me habla con total sinceridad y honestidad intelectual de su parte, como nos tiene acostumbrados a todos sus admiradores y eternos agradecidos. “Ya pasaron casi cuatro meses Aldo”... le dije.

“Sí, nos hicimos cargo el 21 de enero, aunque en realidad empezamos  a trabajar en diciembre, antes de que los chicos salgan de vacaciones. Estamos haciendo un trabajo muy pensado. Timo nos da los programas y nosotros tratamos de disponerlos y ordenarlos. La estrategia de los trabajos en el campo está programada de antemano y organizada seis meses antes, para llevarla a cabo todos los días de la semana, especialmente los trabajaos con pelota. Timo prepara el trabajo y nos dice qué debemos hacer. Porque el tema no pasa por elegir a los mejores jugadores y punto, sino enseñarles a jugar a los que saben menos. Es decir, formar una verdadera Escuela de Fútbol”.

“¡Qué bueno suena eso que decís Aldo!”.

“Sí. La gente de Tucumán con la que estuvimos hace poco mirando jugadores, por ejemplo, están muy bien organizados en ese sentido. Las perspectivas que tenemos, en principio, es sacar campeón a la mayoría de las divisiones posibles, ya sea en AFA y en la Rosarina, claro. Pero para eso falta bastante tiempo, sería para más adelante. Las prioridades son otras por el momento. Yo estoy conforme con lo hecho hasta aquí a pesar del poco tiempo trabajado. Debemos ocuparnos de muchas cosas. El orden, en principio, es el motivo primordial para poder llegar a realizar muchas cosas importantes en la Ciudad Deportiva. Yo quiero que le digas a la gente de Central que se quede muy tranquila al respecto, que lo vamos a lograr”.

“Me consta que los socios y los hinchas de Central, en general, están muy entusiasmados con la llegada tuya y de Timoteo para hacerse cargo de las inferiores”.

“Es un gran desafío. Pero tanto Timo como quienes lo acompañamos, en gran medida, estamos acostumbrados a los grandes desafíos. No nos asustan, al contrario nos fortalecen, nos entusiasman. El trabajo lo vamos a hacer de cualquier manera, aunque nos falten un montón de cosas. Vamos a sacar jugadores de primer nivel. Si nosotros queremos, como dice Timoteo, sacar jugadores de primer nivel, entonces hay que sacar jugadores que triunfen en la primera de Central y que después puedan jugar en el Manchester, en el Milan o en el Real de Madrid sin problemas. Para eso les tenemos, como  primera medida, que dar las comodidades mínimas necesarias e indispensables que necesitan los pibes desde el inicio de su carrera y desde el primer momento. Hoy por la tarde, por ejemplo, que llovió copiosamente, nos encontramos cuando llegamos a Baigorria, que los chicos tenían un montón de ropa mojada colgada en las habitaciones para que se les seque. A mí no me agrada eso porque no es la forma de vivir. Vamos a ver si le conseguimos un lavarropas y un secarropas industriales para ser instalados en el mismo hotel donde viven. Instalar un lavadero como la gente”.

“Claro -acoto- encima son muchos los pibes allí alojados, ¿verdad Aldo?”.

“Son cincuenta y dos chicos en este momento. Esperamos dividirlos en dos grupos más pequeños. Mitad de ellos quedarían allí en el hotel y la otra mitad se derivaría a las casas de alquiler que están allí cerquita. A nosotros no nos interesa si los pibes vienen de un hogar humilde o rico; porque, estando ya con nosotros, tenemos la obligación de igualarlos a todos en un mismo nivel. Tenemos que lograr obtener un término medio para todos. Que vivan en un lugar digno, que tengan comodidades y tratar de obtener más beneficios a medida que avancemos. Acompañarlos y brindarles otras cosas que también necesitan tener y que parecen innecesarias, pero que son esenciales en la vida de los jóvenes. De esta manera les podremos luego exigir al máximo su rendimiento en las canchas. Hay chicos de catorce o quince años que viven lejos de sus casas, lejos de sus mamás, de sus papás, de sus hermanos, de sus amigos y de alguna que otra noviecita y no es nada fácil para ellos. Por eso hay que prepararlos para que se acostumbren y mentalizarlos que están luchando por un objetivo muy importante como es jugar en la primera de Rosario Central”.

“Nada menos”, sólo atiné a decir. Ya era tarde, había que descansar. La mañana siguiente los esperaba, Aldo y Timoteo debían abrir otra jornada de trabajo intenso en la Ciudad Deportiva. Los chicos agradecidos...nosotros también.


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)

buqui@canalla.com