¿Que te pareció?
NOTAS ANTERIORES
Si Pudieras Ver esas Caritas
Si Pudieras Ver esas Caritas
Causa terror sólo pensarlo (II)
Para llegar a ser Un Gigante III
Para llegar a ser Un Gigante II
Para llegar a ser Un Gigante (I)
Charlar de lo que nos gusta
Charlar de lo que nos gusta IV
Charlar de lo que nos Gusta
III
Charlar de lo que nos Gusta II
Charlar de lo que Más nos Gusta
Preanuncio de un estilo ganador
Yes my Lord... Yes my Captain!
La C. Deportiva bajo la lluvia
Arrastrando los Crespones de...
Tocando el Chelo con las manos
Y... si el trabajo es impecable
![]() Cuando
habla Don Ángel, todos aprendemos un poco más... |
Por Buqui Vatalaro
Da Gusto Escucharlo
- 14.06.2003
Continúa diciendo Don Ángel:
Entonces tomamos el tranvía y fuimos a verlo a don Federico, que estaba sentado con otro señor que no recuerdo quién era, y me dice: ¿cuánto querés ganar vos?; me acuerdo que jugaba en la local y nos daban tres pesos, me acuerdo, también, que nos alcanzaba para ir al baile, porque la entrada al baile costaba un peso y encima nos sobraban dos. Nadie sabía qué tenía que pedir, la verdad que yo tampoco sabía cuánto tenía que pedir para jugar. Y no sé cómo fue, habré escuchado alguna vez que el jugador ganaba tanto o cuanto y entonces me animé y le dije: quiero ganar 300 pesos por mes.
Me pareció una barbaridad, qué se yo, me parece que hasta colorado me habré puesto en ese momento. Don Federico me responde: bueno pibe vení el martes que viene que te contesto. Y no llegaba nunca el martes que viene, para saber la respuesta. Pero llegó, regresé a verlo a don Federico y fue entonces que me dijo: bueno la CD ha resuelto darte 450 pesos. ¡A la miércoles! -pensé- pedí 300 y me ofrecen 450, tocaba el cielo con las manos, tenía una alegría, una felicidad tremenda.
Después, con el tiempo, nos enteramos que para firmar en AFA, el sueldo mínimo era de 450 pesos. Esto es real, real, real. Con esto quiero decir que nosotros no pensábamos en el dinero sino en la camiseta de Central. Algún día me tocó jugar en primera y me tocó ser compañero del Torito Aguirre y de otros jugadores extraordinarios de la época, que me hicieron antes vibrar en las tribunas como hincha, por ejemplo con aquel famoso gol del Torito a Boca por sobre la cabeza de Amarante en el 3 a 1. Primero lo veía jugar y luego fui compañero de él.
Entonces uno, que conoció todas esas, que fue jugador, después técnico y ver esto ahora, ver esto me da mucha pena, mucha pena. Por eso tengo mucho entusiasmo porque yo creo que Central es algo muy grande y tiene que ser muy grande. Central tiene que estar peleando permanentemente los primeros puestos con River, con Boca y, de vez en cuando, meter un campeonato. Por eso tiene que tener una base hecha, forjada por jugadores del club que son los que realmente sienten, aunque ahora son más profesionales que antes, pero sienten igual la camiseta, son más compañeros entre sí, están acostumbrados a viajar permanentemente juntos Buenos Aires, conviven mucho tiempo durante años desde que son chiquitos. Entonces luchan de otra manera.
En cambio, cuando son de afuera, es distinta la cosa. Lo digo porque a mí me tocó; no es lo mismo dirigir a Central que dirigir a otro equipo de afuera. Sí, se pone todo, uno pone lo mejor de sí, pero no es lo mismo, el sentimiento es otro, no hay nada que hacerle, hay otro sentimiento, hay otra forma de ser. Entonces uno ve que, por ejemplo, para ser grande todo sirve: la cantidad de socios, la administración del club, etc. Pero es el fútbol el que te hace grande, la fiesta que es el fútbol, porque el fútbol es una fiesta sin dudas, es tan lindo y tan bonito cuando se juega bien. A veces, perdiendo, uno sale tranquilo porque sabe que dio algo y a veces, ganando, sale medio amargado porque se ganó nomás, porque entró una pelota, pero en la cancha no se vio nada.
Continuará...
“Buqui” Vatalaro