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Y... si el trabajo es impecable
Por
Buqui Vatalaro
Charlar de lo que más nos gusta (última
entrega)
Conclusión a manera
de reflexión final...
- 15.05.2003
Todo un proyecto de vida. Habrás podido apreciar luego de la lectura de estas cinco entregas, querido canalla, cómo se están haciendo las cosas en la Ciudad Deportiva. A pulmón, casi sin recursos ni medios disponibles, con el último aliento. Si hasta lo esencial está ausente.
Una propuesta seria, con pocos antecedentes similares en muchos años, es lo que Aldo y Timoteo pretenden llevar a cabo en cada hora de cada día de trabajo. Recursos humanos no faltan, habrás de convenir conmigo. Habrá otros entrenadores similares, es probable, pero seguramente muy pocos podrán emular la calidad y la experiencia en inferiores que tiene Timoteo en tantos años de una trayectoria más que exitosa, por cierto.
La honestidad, el sano criterio, el sentido común, la claridad de objetivos y el “don de gente” que le conocemos, tanto a él como también al Aldo, hacen creer que las perspectivas del logro final son posibles. Ellos demuestran ser diferentes; hacen hincapié en la educación integral del joven futbolista, pugnan por lograr el aval del Ministerio de Educación de la Provincia para la fundación de una escuela propia, pública, del club y pretenden, además, formar una plantilla permanente de médicos nutricionistas que controlen la alimentación de los pibes.
Para estos dos maestros que, insisto, en ese sentido demuestran ser diferentes a los demás prima, también, la idea regente de gestionar la posibilidad de “tener a mano” los recursos humanos profesionales para la atención total, integral, de todas y cada una de las necesidades propias de los jóvenes adolescentes que pretenden aprender a jugar a la pelota en el club más grande y lejos de casa.
La conformación de un “gabinete interdisciplinario” donde médicos, psicopedagogos y, como pide Timoteo, psicólogos, parece ser la llave que abre las puertas hacia la concreción del objetivo final: “formar jugadores de fútbol y prepararlos física, mental y deportivamente, para ingresar al mundo del profesionalismo”.
Estos jóvenes, como tantos otros, que no tienen complicidad con el pasado, saben que pueden llegar a ser memorables en la historia deportiva de Rosario Central. Sólo el joven bien alimentado, que estudia, que practica deporte y, sobre todas las cosas, que piensa es optimista. Si se le pone bien la proa, el joven no necesita saber hasta dónde va, sino hacia dónde.
Pero ya ves, en la Ciudad Deportiva falta de todo. No hay recursos asignados, los elementos para trabajar son escasos, casi inexistentes, faltan las condiciones mínimas como para empezar a entusiasmar a maestros y jugadores en sus propios trabajos personales. Sólo se cuenta con un grupo excepcional, con abundantes recursos humanos prestos a dar lo mejor de sí a pesar de todo. En síntesis: hay un club ausente, con dirigentes anémicos que no saben que la variación para el progreso es obra activa de minorías pensantes y no de pasivos conformistas ineptos y en masa.
Pero, a pesar de todo, aun a costa de las carencias materiales y falta de apoyo institucional, Aldo y Timoteo siembran las fuerzas que pretenden generarles un porvenir venturoso desafiando, a mi juicio, las resistencias inmorales que apuntalan el pasado.
El socio de Central, me incluyo, está cansado de inválidos y de sombras que dirigen los destinos del club. No quieren seguir creyendo en las virtudes de un pasado que hundió al club más grande en este presente. Por eso te propongo, desde estas páginas, que saques al hincha que tienes dentro del pecho, que aportes todo lo que puedas para la Ciudad Deportiva y ayudes, de esta manera, a Aldo y Timoteo a llevar adelante el proyecto institucional que tienen proyectado realizar en el corto y mediano plazo en las divisiones inferiores.
Ya viste cómo es la cosa, Aldo y Timoteo necesitan de todo un poco, desde arena, ladrillos, pelotas, conos, redes, fertilizantes, semillas de césped, pinturas, colchones, almohadas, frazadas, rastrillos, carretillas, camperas, ropa para entrenar, toallas, artículos de limpieza y todo lo que se te ocurra.
Si te “salta el indio de adentro” y quieres colaborar, acércate por Granadero Baigorria y habla con ellos, Aldo y Timoteo te están esperando con los brazos y el corazón abiertos. Porque ayudar a ellos a construir el espacio y el ambiente adecuados para formar futbolistas capaces de abrirse camino en primera división, es ayudar a Central, a tu Central, a nuestro Central.
Los dirigentes están ausentes, ya lo suponíamos, y con ellos está ausente el club; casi no les importa el trabajo allí desarrollado o les importa poco. Ni siquiera se hacen ver por el lugar para presenciar, al menos, los partidos oficiales. Su ingerencia en procura del progreso es insignificante. No obstante todos sabemos que los chicos están en las mejores manos y, tanto ellos como sus maestros necesitan de todos nosotros, los hinchas.
Desde canalla.com te propongo que pienses mucho, que reflexiones sobre el particular y, al fin, aceptes el desafío de involucrarte con tu aporte inestimable.
Tu ayuda puede ser el puente entre el deseo y la concreción.
“Buqui” Vatalaro
(Rosarino, tanguero y de Central)