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![]() Cuando
habla Don Ángel, todos aprendemos un poco más... |
Por Buqui Vatalaro
Da Gusto Escucharlo
- 18.06.2003
Continúa diciendo Don Ángel:
Podré dar consejos, pero siempre seré amigo del técnico de la primera. No me voy a meter a opinar sobre el trabajo del técnico de la primera, porque no creo ser una mala persona. Trabajar para Central y colaborar siempre y descontar, desde ya, que tendremos que tener gente honesta. En las divisiones inferiores se tienen que terminar ciertas prácticas. Siempre los representantes van a pedir el 5 o el 10% del pase del jugador, ahora es así, y está bien porque, si no, no va a venir ninguno a jugar a Central. Pero no pedir el 50%, eso es una barbaridad.
Al pibe hay que hacerlo, enseñarle, Central tiene gastos que afrontar para preparar a ese chico, lo cuida, le brinda remedios, médicos, técnicos, preparadores físicos y, después, resulta que lo venden y el representante se lleva la mitad, es injusto. Hay que trabajar con el fútbol infantil, que esos chiquititos sí son todos de Central, ahí no hay representantes ni nada. Con los chicos yo quisiera hacer lo mismo que hice cuando era pibe, trabajar con la pelota de goma y enseñarle la técnica. Nunca matarlos con los preparadores físicos que lo sacan a correr, ¡qué correr ni ocho cuartos!, el chico tiene que jugar y divertirse jugando y los padres a un costado porque los padres, a veces, son los peores enemigos de los pibes, los vuelven locos diciéndole: no le hagas caso al técnico.
El pibe tiene que vivir tranquilo, con felicidad porque si no, esos pibes cuando tienen doce o trece años, ya están cansados. Hay que dejarlos cometer errores, dejarlos gambetear. A veces con los técnicos de ellos tuve diferencias porque escucho que le gritan al pibe ¡largala... largala!, y yo les digo ¿por qué largala?, dejalo que juegue, que gambetee, no importa si se la quitan, ya habrá tiempo para enseñarle otras cosas. La gambeta es un arma fundamental, hoy, donde se juega en terrenos reducidos, apretados; si no sabe gambetear, hoy, casi que no puede jugar. Le dan la pelota y no sabe qué hacer, se la da a cualquiera o le quiere dar un pase apurado a un compañero y le pega un pelotazo en el pecho. ¿Y eso por qué?, porque adolece de técnica. El que tiene técnica qué hace, la pisa y sale jugando, la toca, la busca y espera una pared, pero eso lo tiene que aprender.
A veces los técnicos tienen razón, porque cuando se reciben de técnicos aprendieron sólo a enseñar jugadas preparadas o cómo patear un tiro libre. Yo digo que no, eso se puede hacer una vez en la práctica y después dejarlo y ver que la jugada salga de él, ver la picardía, que nazca de él la jugada. Por eso, a veces, digo que tienen razón porque, más de una vez, me dijeron los técnicos: si el contrario me hace un gol con jugada preparada los padres de los míos me quieren matar y dicen este tipo no sabe nada, es un otario.
Entonces tiene que hacer lo mismo y eso no sirve. Si el pibe gambeteó a seis hay que dejarlo y explicarle, después, que le pase la pelota al compañero. Pero hay que dejarlo, en definitiva, que trabaje con la técnica, cabecear, patear, parar una pelota con el pecho y la parte física que la haga con le propio juego.
De vez en cuando sí, si se lo quiere incentivar un poco al chiquito, se le puede indicar hacer diez minutos de trabajo físico para que el pibe diga que trabajó físicamente. Nunca hay que apurarlo a los chicos en la parte física, porque jugar ya es parte física, o saltar, o caerse al suelo, patear una pelota también es parte física. Lo importante es ver al pibito divertirse cuando juega a la pelota, eso es impagable.
Y... si usted lo dice Don Ángel.
“Buqui” Vatalaro