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Por Buqui Vatalaro

Central, mucho más que un Sexto Grande IV

Si del patrimonio se trata... pues entonces hablemos del patrimonio.

 

 

 

 

- 20.01.2003

 

Rosario Central debe ser, sin dudas, uno de los clubes argentinos, no sólo de fútbol, con mayor volumen patrimonial en su haber.

No es casualidad que una institución civil sin fines de lucro que ya pincela ciento trece años de vida, que ha sido una verdadera peregrina de todos los tiempos idos y los otros tiempos por venir, empecinada en sobrevivir a los caprichos humanos y a las vicisitudes políticas y sociales vividas en nuestro querido país desde aquel atardecer del Siglo XIX hasta estos primeros albores del Siglo XXI, pueda presentar con orgullo un caudal patrimonial como el nuestro.

Desde su bautismo formal en 1889 cuando nace con el nombre de "Central Argentine Railway Club" hasta el día de hoy, el crecimiento patrimonial del club ha continuado siempre en proyección ascendente, y las pruebas están más que a la vista de todos, aún de los distraídos de siempre.

No han quedado testimonios rigurosos sobre el día mismo en que nació a la vida institucional. La pérdida de documentos pertenecientes a la era inicial de la entidad, la dispersión de otros, la inexistencia en muchos casos de datos cronológicos, impiden conocer con un grado de certeza absoluta acerca de los primeros pasos que dieron los precursores de una entidad que se ha constituido en una de las más "viejas" de las que actúan en el fútbol profesional argentino.

Mr. Colin Bolin Calder, nuestro primer presidente y socio fundador, seguramente imaginó una institución grande, mucho más que un sexto grande. Como también la imaginaron los presidentes que lo sucedieron en el cargo durante toda la rica historia centralista. Presidentes como Don Federico J. Flynn, o Don Adolfo P. Boerio y el Escribano Víctor J. Vesco entre otros, que han dedicado toda una vida a Rosario Central, con aciertos y con errores, son los más importantes y fieles testigos del paso inexorable del tiempo dentro de una institución en constante crecimiento patrimonial.

Y nosotros, los socios de Central, empedernidos canallas y orgullosos como siempre, como si fuésemos "manos amigas", seguimos aportando en nombre propio y en nombre de todos aquellos otros socios que ya no están y que, con tanto esfuerzo, también han colaborado siempre a consolidar el caudal patrimonial del club soñado por sus fundadores, nuestra cuota mensual de crecimiento institucional.

Porque cuando viene el cobrador a tocar a tu puerta todos los meses, nada hay más grato para un canalla que pagar, aún con esfuerzo, esa cuota societaria que Central merece y que no debe resumirse sólo en una porción de dinero que se nos va del bolsillo, sino en una aporte sentimental y lleno de pasiones, que a veces la razón no comprende, y que contribuyen a sostener y hacer perdurar la historia canalla a través de los tiempos por venir. Porque nosotros, los socios de Central, también formamos una parte muy importante de su patrimonio.

A las "herencias" recibidas, como las instalaciones de "Cosecha" y el "Club Británica", emplazado en uno de los más bellos barrios residenciales de nuestra ciudad, sobre el Bv. Oroño, debemos agregar la imponente Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria que, entre otras cosas, vio nacer a los mejores jugadores. Hoy remozada y reconvertida en una de las plazas más lindas para albergar a los jóvenes con pretensiones de crack, luce con orgullo su hotel, su piscina, sus playas, los quinchos y parrilleros a disposición de los socios para llevar a la familia, su añosa arboleda y canchas de fútbol auxiliares, su comedor y sala de entretenimientos.

Menciono también, en esta cuarta entrega, a la confortable sede social de calle Mitre, emplazada en pleno micro centro de la ciudad. No debo olvidarme del querido y conocido "Cruce Alberdi" y su estadio cubierto. O del Puerto Deportivo sobre la costa del Río Paraná. Injusto de mí si no menciono al "Caribe Canalla", con sus hermosas playas de arenas limpias y el mejor paisaje con vista a nuestro río y a las islas, un lugar más que propicio para saborear un asadito y ver los atardeceres sobre el espejo marrón de las aguas. La pileta de natación más importante de la ciudad para aprovecharla todo el año, el local de comidas rápidas, el gimnasio equipado con todos los aparatos para todas las rutinas. Y, por supuesto, todos los servicios a disposición del socio.

Y por último, "El Gigante", con todo lo que ello significa para el orgullo centralista. Nada más se puede agregar ni decir sobre él.

Para concluir este cuarto informe, si de patrimonio se trata, no debo excluir a los jóvenes jugadores de las divisiones inferiores, que también forman parte de nuestro rico caudal. Porque ellos son, sin dudas, uno de los aportes más importantes que coayudan al crecimiento y a la proyección constante y siempre ascendente de nuestra inigualable institución canalla.

Si de patrimonio se trata, pues entonces pregunto: ¿cuántos son los clubes que pueden mostrar la relevancia de su propio patrimonio institucional que supere al del Club Atlético Rosario Central?

Espero respuestas.


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)