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Por Buqui Vatalaro

Madurando las Ideas

La toma constante de decisiones…

 

 

 

 

- 20.11.2003

Los grandes éxitos casi siempre los obtiene el dirigente que aplica su tiempo y esfuerzo a manejar eficazmente a su gente. En el trato con los hombres no hay una fórmula categórica, es cierto; sólo la práctica y las experiencias personales pueden conducir al éxito, sin acomodarse a ninguna teoría.

Puedo decir, casi sin temor a equivocarme, que todos los dirigentes “dirigen sus emprendimientos” pero sólo unos pocos dirigen a sus hombres. En este principio de caos y de información incompleta, como en todo comienzo de gestión, nos encontramos en el club tratando de conocer más para dirigir mejor a las personas y conseguir los objetivos de cada grupo, de cada secretaría, de cada subcomisión.

En toda organización el factor más importante, superlativo, nunca dejará de ser “el hombre”. Y Central no es la excepción a esta regla. El actual presidente sabe, a ciencias ciertas, que sentarse a la cabeza de un grupo de hombres, compacto, leal, enérgico y competente, puede llevar a cabo lo que quiera pues las energías y las mentes de todos los hombres están encaminadas a la prosperidad del grupo y de la institución.

Presumo, porque lo conozco, que Pablo Scarabino lo sabe muy bien. También sus más cercanos colaboradores de la mesa directiva, no lo dudo. Porque el dirigente que presta atención a sus hombres tiene, a menudo, grandes éxitos. El dirigente que no lo hace cae, finalmente, en el pardo y gris abismo de la mediocridad. Los centralistas podemos dar fe de ello haciendo un repaso de los pavorosos resultados de gestión institucional obtenidos en los últimos años y que, por fin, están asomando a la luz para conocimiento de todos los socios y simpatizantes.

Visitando asiduamente la sede social de calle Mitre, he podido advertir que nuestros dirigentes dedican buena parte del tiempo a Central, lo consagran a su preocupación constante de los detalles de sus actividades diarias “pensando siempre en lo que están haciendo”. Porque ellos aspiran, también, a los mismos y sencillos objetivos que los hombres a quienes dirigen: desean ser queridos y respetados. Ellos, los dirigentes actuales, desean vivenciar un sentimiento de logro en el trabajo que hacen y de satisfacción por el deber cumplido con honestidad y eficacia.

Es importante, entonces, que todos concentremos la atención en el medio, una vez que se ha fijado el fin. Si el medio son los hombres y el fin es la grandeza de Central, entonces: “preocúpate de los hombres y los hombres se ocuparán de ti”.

Preocuparse por los dirigidos y por los socios de Central no significa que se les mime. Quiere decir que se les dé una consideración sincera y atenta a su bienestar, y que se haga todo lo que se considere justo y necesario para proteger sus intereses. Quiere decir que se tenga una apreciación real de sus derechos y de sus esfuerzos. Quiere decir que se les dé cierta sensación de seguridad, la sensación de pertenecer al grupo; aliento cuando sea necesario, como a los jugadores en el Gigante, y recompensa cuando sean dignos de ella.

El presidente y la mesa directiva canalla saben qué quiere decir dedicar el tiempo, atención y esfuerzo en sostener el tremendo peso de la historia por venir y asumir el costo que ello implica, relacionado con la actual administración del más grande que se está llevando a cabo “entre vientos y mareas”.

Así se obtendrán los resultados más sorprendentes por sólo esta razón: dirigidos y socios estarán dando al grupo, con entusiasmo, todo lo que tienen.

Por eso las ideas deben madurar, comprometerlas con proyectos sustentables y tomar las decisiones para cada caso, en tiempo y forma.

Creo que el camino escogido es, hasta hoy, el correcto. Falta mucho por recorrer… falta todo por recorrer.

En eso estamos.


“Buqui” Vatalaro

Secretario de Cultura CARC

buqui@canalla.com