¿Que te pareció?
NOTAS ANTERIORES
El Perfil del Hincha de Central
El directivo y la incomunicación
Sobrevivir... Siempre Sobrevivir
Hacia el dirigente que queremos
Si Pudieras Ver esas Caritas
Si Pudieras Ver esas Caritas
Causa terror sólo pensarlo (II)
Para llegar a ser Un Gigante III
Para llegar a ser Un Gigante II
Para llegar a ser Un Gigante (I)
Charlar de lo que nos gusta
Charlar de lo que nos gusta IV
Charlar de lo que nos Gusta
III
Charlar de lo que nos Gusta II
Charlar de lo que Más nos Gusta
Preanuncio de un estilo ganador
Yes my Lord... Yes my Captain!
La C. Deportiva bajo la lluvia
Arrastrando los Crespones de...
Tocando el Chelo con las manos
Y... si el trabajo es impecable
Por
Buqui Vatalaro
Madurando las Ideas
La toma constante de decisiones…
- 20.11.2003
Los grandes éxitos casi siempre los obtiene el dirigente que aplica su tiempo y esfuerzo a manejar eficazmente a su gente. En el trato con los hombres no hay una fórmula categórica, es cierto; sólo la práctica y las experiencias personales pueden conducir al éxito, sin acomodarse a ninguna teoría.
Puedo decir, casi sin temor a equivocarme, que todos los dirigentes “dirigen sus emprendimientos” pero sólo unos pocos dirigen a sus hombres. En este principio de caos y de información incompleta, como en todo comienzo de gestión, nos encontramos en el club tratando de conocer más para dirigir mejor a las personas y conseguir los objetivos de cada grupo, de cada secretaría, de cada subcomisión.
En toda organización el factor más importante, superlativo, nunca dejará de ser “el hombre”. Y Central no es la excepción a esta regla. El actual presidente sabe, a ciencias ciertas, que sentarse a la cabeza de un grupo de hombres, compacto, leal, enérgico y competente, puede llevar a cabo lo que quiera pues las energías y las mentes de todos los hombres están encaminadas a la prosperidad del grupo y de la institución.
Presumo, porque lo conozco, que Pablo Scarabino lo sabe muy bien. También sus más cercanos colaboradores de la mesa directiva, no lo dudo. Porque el dirigente que presta atención a sus hombres tiene, a menudo, grandes éxitos. El dirigente que no lo hace cae, finalmente, en el pardo y gris abismo de la mediocridad. Los centralistas podemos dar fe de ello haciendo un repaso de los pavorosos resultados de gestión institucional obtenidos en los últimos años y que, por fin, están asomando a la luz para conocimiento de todos los socios y simpatizantes.
Visitando asiduamente la sede social de calle Mitre, he podido advertir que nuestros dirigentes dedican buena parte del tiempo a Central, lo consagran a su preocupación constante de los detalles de sus actividades diarias “pensando siempre en lo que están haciendo”. Porque ellos aspiran, también, a los mismos y sencillos objetivos que los hombres a quienes dirigen: desean ser queridos y respetados. Ellos, los dirigentes actuales, desean vivenciar un sentimiento de logro en el trabajo que hacen y de satisfacción por el deber cumplido con honestidad y eficacia.
Es importante, entonces, que todos concentremos la atención en el medio, una vez que se ha fijado el fin. Si el medio son los hombres y el fin es la grandeza de Central, entonces: “preocúpate de los hombres y los hombres se ocuparán de ti”.
Preocuparse por los dirigidos y por los socios de Central no significa que se les mime. Quiere decir que se les dé una consideración sincera y atenta a su bienestar, y que se haga todo lo que se considere justo y necesario para proteger sus intereses. Quiere decir que se tenga una apreciación real de sus derechos y de sus esfuerzos. Quiere decir que se les dé cierta sensación de seguridad, la sensación de pertenecer al grupo; aliento cuando sea necesario, como a los jugadores en el Gigante, y recompensa cuando sean dignos de ella.
El presidente y la mesa directiva canalla saben qué quiere decir dedicar el tiempo, atención y esfuerzo en sostener el tremendo peso de la historia por venir y asumir el costo que ello implica, relacionado con la actual administración del más grande que se está llevando a cabo “entre vientos y mareas”.
Así se obtendrán los resultados más sorprendentes por sólo esta razón: dirigidos y socios estarán dando al grupo, con entusiasmo, todo lo que tienen.
Por eso las ideas deben madurar, comprometerlas con proyectos sustentables y tomar las decisiones para cada caso, en tiempo y forma.
Creo que el camino escogido es, hasta hoy, el correcto. Falta mucho por recorrer… falta todo por recorrer.
En eso estamos.
“Buqui” Vatalaro
Secretario de Cultura CARC