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De cómo Rosario Central estuvo a punto de desaparecer...
- 22.05.2003
Aunque la buena educación y cortesía nunca se perdieron, los ánimos estaban en su temperatura más alta. No obstante decidieron responder por nota -en el mejor estilo posible- rechazando el ofrecimiento. Entonces un socio, el señor Scarpa, dio el golpe decisivo para cortar definitivamente los lazos que amarraban a Central a su tronco de nacimiento. Propuso una ovación y aplauso cerrado para el Club Atlético Rosario Central y señaló: “desde este mismo instante el club queda libre para siempre de extrañas tutelas”.
Los asambleístas se pusieron de pie, como deslumbrados por la trascendencia del enorme paso que acababan de dar, tan importante y tan sencillo a la vez. Entonces, allí mismo se formó una comisión especial de socios y dirigentes que, a través de una histórica y preponderante gestión ante el Honorable Concejo Deliberante de la ciudad, lograron obtener la cesión de los terrenos comprendidos entre las calles Bv. Avellaneda, Calle 31 (hoy Cordiviola), Av. Central (hoy Av. Génova) y el Río Paraná. ¿Ubicás el lugar canalla?.
Ahora Central ya tenía casa propia, aunque la cesión municipal fuese precaria. Dos años después, en noviembre del ´27, el entonces Intendente de la Ciudad de Rosario, Don Isaías R. Coronado, firmó el Decreto Municipal Nº 227, mediante el cual se prorrogaba la concesión de los terrenos por veinte años más. Con esa irrevocable decisión, el club se dedicó de lleno a emprender una etapa de ejecución de obras que, con los vaivenes lógicos de cada momento, de cada década, nunca ha cesado.
La liberación de la tutela ferroviaria permitió encarar la propia autonomía del club. Y esa tan ansiada autonomía llegó al otorgar el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Camilo Aldao, luego de una gestión ante la Fiscalía de Estado, la “personería jurídica” largamente peticionada por la dirigencia de la institución.
Allí nació otra vez Rosario Central, resurgiendo como el Ave Fénix. El impulso otorgado por aquellos hombres no supo jamás de pausas ni detenciones. Flynn, Monserrat, Boerio, Vesco, entre otros y en distintas etapas, fueron recogiendo la posta dejada por el antecesor. La posta que pusieron en circulación aquellos pioneros para conformar este modelo de institución que es el Club Atlético Rosario Central.
Su grandeza puede, tal vez, ser calibrada y valorada en su exacta dimensión a través del conocimiento que intento llevar mediante estas publicaciones en la mejor página de hinchas del mundo. Especialmente a los más jóvenes y fanáticos seguidores de Central y de su sitio web no oficial.
Me aterra el sólo hecho de pensar sobre aquella posible disolución de Rosario Central que estuvo tan cerca de concretarse si no hubiese sido por los buenos oficios de una dirigencia a la altura de las circunstancias. Y de un grupo de socios motivados y altamente comprometidos con el sentimiento honesto y pasional hacia una divisa que ellos mismos habían creado y ayudado a nacer en 1889.
Me aterra, también, y me produce angustia pensar que la historia pueda llegar a repetirse algún día y por otros motivos. Un sudor repentino corre por mi espalda.
Si ello ocurre, la dirigencia y los socios... ¿estaremos a la altura de las circunstancias como lo estuvieron aquellos pro hombres?.
No lo sé exactamente pero, por las dudas, se me ocurre anticipar que “los canallas jamás vamos a perder un partido sin tocar el balón”.
“Buqui” Vatalaro
(Rosarino, tanguero y de Central)