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Por
Buqui Vatalaro
Entre Renovadores y Leales Auriazules (I)
Movimientos políticos opositores con lindos nombres y pocas ideas…
- 25.11.2003
El domingo, en las adyacencias del Gigante, pude ver cómo algunos muchachotes, contrariando las leyes y ordenanzas municipales en vigencia, arrojaban sendos panfletos de color blanco en la vía pública.
Entusiasmado y por qué no, curioso, creyendo que se trataba de alguna propuesta inteligente de alguien que piensa en Central y lo quiere de verdad, que respeta a su gente y venera su historia, tomé uno de ellos y advertí que se trataba de un comunicado de un tal Frente Renovador Canalla que proponía el “regreso del escribano Vesco”.
Leí el título: “Volvé Vesco” y con eso me bastó para desencantarme. Guardé el panfleto en el bolsillo y, algo turbado, hice un repaso mental buscando sinónimos. Porque renovar quiere decir modificar, cambiar, sustituir, remozar, restaurar, modernizar. Convencido a mí mismo de que no estaba confundiendo el significado de las palabras era probable, entonces, que alguien pretendía “tomarme el pelo” y ese acto tan descortés, lo confieso, ya me tiene bastante harto, por no caer en un exabrupto y decir un improperio.
Fueron muchos los años en que los directivos nos tomaron el pelo. Ellos, imitando a los colonizadores españoles nos vendieron algunos pocos espejitos y canicas de vivos colores mientras que, “otros vivos” autoproclamados inversores, negociaron con nuestro dinero en connivencia con los entregadores de profesión.
El partido de fútbol hizo que me olvidara del tema. Durante toda la jornada mastiqué la bronca del empate de local hasta esta mañana que, como un hábito casi religioso, leí canalla.com y rosariocentral.com. Algunos dicen que, pasados los 50, algunos varones entramos en una especie de regresión a la “edad del pavo”, cosa que no creo. Sí creo, en cambio, que los vivillos de siempre pretenden seguir considerándonos como tales.
Mi estupefacción llegó a su punto más alto. Ya no se trataba de un Frente Renovador que pretendía la vuelta de un “renovado” escribano, sino de una “Agrupación de Leales Auriazules” que ofrecía a los socios, desvergonzadamente, no apoyar la convocatoria de acreedores presentada, a consideración de la justicia local, por el CARC.
Con total desenfreno y, yo diría, con total desfachatez, ahora los leales auriazules, utilizando arteramente la antinomia “mentira-verdad”, nos sugieren descreer del presidente Scarabino, electo el pasado domingo 3 de agosto por una amplia mayoría de socios que, por suerte, despertamos a tiempo de nuestro prolongado y casi fatal letargo.
A los presuntos “renovadores” y a los supuestos “leales auriazules”, sin argucias ni chicanas, les digo con absoluta honestidad intelectual: no olviden que, en definitiva, todos los socios somos muy canallas; confieso que, alguna vez, fuimos demasiado distraídos, pero ahora no tanto. Aunque ustedes no lo crean, los canallas también pensamos, sacamos conclusiones y estamos dispuestos, ahora más que nunca, a intervenir en favor del club toda vez que él nos “convoque”.
Ahora, por suerte, los socios de Central somos diferentes, hemos cambiado nuestro timorato proceder por una férrea voluntad de participación activa; es decir: nos “avivamos a tiempo”. Hemos despertado, definitivamente y por el bien de nuestro club.
Continuará…
“Buqui” Vatalaro
Secretario de Cultura CARC