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Por
Buqui Vatalaro
De la Palabra a la Acción
Hacerse socio y actuar en consecuencia…
- 26.02.2004
Ahora que muchos hinchas del más grande comienzan a entender -de a poco- que la sinrazón vive y perdura afuera del club y que, para participar en el cambio, se deben involucrar seriamente con “su” institución que dicen querer, me pregunto: ¿y una vez adentro… qué?
Con el carnet en el bolsillo y el pecho henchido de orgullo, el socio de Central habrá de motivarse rápidamente para acercarse a la sede y ofrecerse a “trabajar para Central”, dentro o fuera del club, y nunca más eludir las relaciones interpersonales que lo ayudarán a mantener, digamos… un “buen roce social”. No digo que sea un habilidoso para las relaciones públicas, pero sí un buen exponente para la convivencia intra-institucional en todas las áreas.
Qué importante es, para la vida de los hombres, poder participar en los acontecimientos cotidianos de interés -en particular cuando de Rosario Central se trata- e ir formando, cada vez más, valiosos y mejores equipos de trabajo tanto en las Secretarías como en las Subcomisiones, con verdaderos canallas de corazón, socios desinteresados a la hora de brindarse, honestos y optimistas, mostrando siempre una marcada y sincera ambición para defender y alcanzar los supremos intereses del club, de su gente y de su historia. Sería como pasar de “la palabra quejosa a la acción productiva”. Y eso es bueno en todo orden de la vida.
¡Vivan las diferencias de opinión y la diversidad de criterios!, no obstante, la clave sigue siendo: “poder consensuar en el disenso”. Lo importante y trascendente es tener las condiciones para dar respuestas productivas en nuestras habituales tareas en todo momento en que debamos prestar nuestros servicios al club que tanto queremos, cada uno en el área que ha escogido para desempeñar su rol. Porque, trabajar para Central, cualquiera sea la tarea asignada, es casi un deber de todos sus socios; porque los socios también debemos mostrar altos niveles de identificación y de pertenencia con la institución, fomentando y haciendo asomar factores no sólo de actitud sino, y especialmente, de aptitud ante los desafíos.
Por supuesto que lo aquí expresado es, apenas, una visión
parcializada de
Pero para lograrlo, primero hay que entrar.
“Buqui” Vatalaro