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Locura y descontrol en la fiesta de las 1.000 ediciones de Canalla.com

Por Buqui Vatalaro

Con Milonga y Pasión

 

 

- 27.03.2003

Gracias es muy poco. En principio debo decir que el éxito de las gestio

nes de los hombres se miden, inexorablemente, por sus resultados. Por ello, el resultado de los festejos programados para conmemorar la puesta en escena de las 1.000 ediciones de nuestra página web, ha sido todo un éxito sin dudas.

La fiesta mayor del tres a cero, esta vez sin abandono por suerte, que se produjo el sábado pasado en el Gigante postergó, por algunos días, la divulgación de nuestro propio festejo y la posibilidad de hacer llegar mi agradecimiento personal a todos quienes se han permitido compartir el evento.

La noche del jueves 20 de marzo pasado y el salón La Fortezza fueron, también, fieles testigos de toda la movida canallacomiana. Allí estábamos presente todos quienes conformamos este maravilloso grupo de personas, un verdadero equipo de trabajo que, día a día, suma apasionadas voluntades para mantener vigente la cotidianeidad de la página y el interés de nuestros habituales navegantes.

Pero el rol protagónico de la noche fue asumido por todos los concurrentes a esta cena-show que había preparado el plantel femenino de canalla.com. Felicito y doy las gracias a mis compañeras de equipo en esta aventura bien canalla que llevamos a cabo desde hace casi tres años, ellas fueron quienes se ocuparon personalmente y tomaron la posta para que el éxito esté asegurado. Una vez más, la dimensión del sutil “toque femenino” se advirtió claramente sobre la superficie de las actividades del hombre.

Las sorpresas se sucedían a cada instante. Comenzaron a llegar los invitados que, uno a uno, iban sumando y constituyendo grupos eufóricos de canallas extasiados por el propio festejo. Estuvieron con nosotros los miembros de la querida OCAL, representantes de varios medios partidarios centralistas como también, los amigos de la prensa local y capitalina. Por supuesto estaban invitados y no faltaron a la cita -actitud que agradezco particularmente- quienes conforman los grupos que tienen aspiraciones de acceder a cargos directivos en las próximas elecciones en el club.

Los amigos se sumaban a la fiesta y las familias, algunas con biberones y cochecitos, llegaban dispuestas a pasar buenos momentos como parte de la otra gran familia que es canalla.com. Resulta que mil ediciones diarias y consecutivas no se cumplen todos los días. Se requiere un esfuerzo personal y apasionado desdeñando, incluso, todo interés particular, sectorial o lucrativo aunque algunos necios, me consta, no lo creen o no lo entienden así.

El clímax crecía y el barullo típico de una fiesta se manifestaba en su máxima expresión. Roberto Artemio “El Chango” Gramajo, héroe nacional canalla de los '70, hizo su aparición sumándose también a los invitados. Jóvenes y no tan jóvenes, varones y chicas, cibernautas todos, principales hacedores y sostén de nuestra página web, embanderados con flameantes azules y amarillos y “encamisetados” con atuendos canallas de todas las marcas deportivas y de todos los tiempos, al son del “...usted lo vio, usted lo vio, es el equipo de canalla punto com”, llenaban los espacios y se adueñaron de los silencios.

Las jugadoras de hockey de nuestro club, que son mucho más que leonas rugientes por Central, y a todos nos consta, también dijeron presente en la fiesta y le pusieron sal y pimienta a la noche milonguera.

Cerca de las diez de la noche, al son de la marcha oficial del más grande que tronaba en todos los rincones del hermoso salón y tras el anuncio de Lisandro, devenido en locutor y maestro de ceremonia, hicieron su aparición nada menos que nuestro prócer máximo: El Aldo; junto a él, con visibles gestos de profunda emoción debido a la ovación que estaba recibiendo de toda la concurrencia, el Maestro Timoteo saludaba eufórico a todos los presentes.

Más de cuarenta minutos pasaron saludando y recibiendo el afecto de todos, firmando autógrafos y sacándose fotos con quienes, incluso, jamás los vieron jugar. Luego de la cena, durante la sobremesa, comenzaron los shows en vivo. Una grácil parejita de baile, hermosa ella, elegante él, al son de la más entrañable música salsera cubana, nos regalaron media hora de ritmo inigualable provocando que todos permanecieran de pie disfrutando de los broncíneos sones y de los movimientos pélvicos exhibidos con gracia suprema.

Luego sucedió el concurso de preguntas y respuestas previamente planificado por algunos de mis compañeros sobre: “¿Cuánto sabés de la historia Rosario Central?” donde Timoteo, con su interminable buen humor y predisposición, participó del mismo perdiendo en la pregunta final. Numerosos y muy lindos premios, sorteos de indumentaria deportiva canalla y regalos fueron el complemento ideal para los festejos. Los souvenirs entregados a cada uno de los presentes, tan originales como creativos, lucían muy orondos sobre la mesa estratégicamente dispuesta cerca de la puerta de entrada al local.

Avanzada la noche, una muy bien seleccionada súper gatita canalla dio su mejor espectáculo, lo mejor de sí: nos leyó poesías de Becker y de Neruda para deleite de todos, en especial de los jóvenes varones. Noble de mi parte es decir que, también algunos varones presentes, ya avanzados en años, que peinan sienes plateadas y otros ni siquiera eso, me pareció verlos disfrutar de la súper gatita como ninguno. Y digo esto porque toda vez que la súper gatita desnudaba el final de una cuarteta, en cada verso y en cada rima poética, aplaudían a rabiar.

Desbordados por una evidente y eufórica vena literaria, proferían deliciosos gritos estentóreos unos, y salvajes sonidos casi guturales otros. Por fin la súper gatita, concluida ya su faena y a modo de ofrenda, depositó la última y minúscula poesía que le quedaba en manos de uno de los caballeros presentes quien, perplejo por tal actitud y en un gesto de nobleza canallacomiana, optó por sortearla entre los concurrentes. La ganadora de semejante premio, a la sazón una hermosa joven, se lo llevó puesto.

El final de la fiesta milonguera estuvo a cargo de un grupo de percusionistas que formaban una rítmica banda. Tambores, redoblantes y bongóes sonaban estrepitosamente regalando una batucada bien canallesca que se extendió hasta las cuatro y donde nadie quedó sin bailar.

Como todo lo que comienza siempre tiene un final, la fiesta terminaba con la evidencia de ver los rostros de satisfacción de la gente y de haber vivido una velada pasional y centralista como debe ser. Las innumerables fotos tomadas y las filmaciones, atestiguarán todas las vivencias de este festejo canalla y caliente.

Ah!, por cierto, todos los miembros de la actual Comisión Directiva del club estaban invitados a la fiesta, claro. Personalmente entregué el sobre cerrado con la invitación por escrito, como corresponde, en la Secretaría de la sede de calle Mitre. Otra copia se la di en propias manos al Presidente Vesco.

Curiosamente no fue ninguno. Creo que ya es hora de no dejar, nunca más, en manos inexpertas el manejo de las relaciones públicas de un club tan importante. Ocurre que, a veces, las distracciones no tienen límites.

Y agrego: “no hay peor promesa que aquellas que no se quieren cumplir”. Habitual en algunos de nuestros dirigentes. Para tenerlo en cuenta a futuro y a la hora de votar, queridos socios de Central. Y a quien le quepa el sayo, que se lo ponga de una buena vez.

Pero lo más importante, para concluir, propongo que, por los siglos de los siglos y hasta que las velas no ardan, sigamos pues cantando todos juntos: "Usted lo vio, usted lo vio.... Es el equipo de Canalla punto com!!!"

Otra vez gracias a todos, aunque es muy poco, lo sé.


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)

buqui@canalla.com