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- 27.04.2003
Enero de 1965 fue un mes de alta temperatura en Rosario y en Central. El Movimiento Auriazul Renovador (M.A.R.) postula la candidatura de don Adolfo Pablo Boerio, un dirigente que desde la Subcomisión de Fútbol venía planteando algunos cuestionamientos a la austera política impuesta por el Presidente Federico Flynn.
El Círculo Auriazul, por su parte, reiteraba la postulación de Flynn, recordando “la forma sabia, prudente y honesta de conducir a Central” que caracterizaba al mítico presidente. Puntualizando, además, algunas de las obras que ya estaban a la vista de la masa societaria: balneario, tribunas, plateas y el local contiguo a la sede de calle Mitre 857.
Los del M.A.R. tenían serias dudas sobre las cifras del balance (o de los balances, porque cuestionaban los de los últimos años). Sin mencionar que se dudaba de la honorabilidad de las personas que conducían los destinos del club, se les imputaba “disfrazar” las cifras con fines meramente electoralistas.
Boerio insistía con las famosas “Cartas Abiertas a Federico J. Flynn” (que el presidente nunca contestó) y en exposiciones radiales por LT3 “Radio Cerealista de Rosario”, repetidas en días y horarios claves. Le pedía a Flynn que no se dejara engañar por quienes lo rodeaban en la conducción. Le hablaba de casos y ejemplos concretos, como la transferencia de César Luis Menotti, que se cobró con papeles poco confiables de Racing de Avellaneda cuando Boerio aseguraba tenerlo ventajosamente “colocado” en Nacional de Montevideo. Otro ejemplo comentado por Boerio refería a la negociación casi concretada con River, Boca y otro equipo para realizar un cuadrangular en Rosario.
Insistía el tesonero candidato en la necesidad de alejar siempre las angustias que provocaba, a los centralistas, la siempre latente posibilidad del descenso y proponía la contratación de jugadores para formar equipos poderosos. Recibió Boerio, por entonces, la adhesión de muchos ex jugadores, figurando en una solicitada nombres tan ilustres como queridos: Waldino “Torito” Aguirre, Luis Indaco, Alejandro Mur, Ángel De Cicco, Juan Cagnotti, Octavio Díaz, Harry Hayes (h) y muchos más. También lo apoyó públicamente el ex presidente de la entidad, Agustín Rodríguez Araya quien agradeció, no obstante, vivamente a Flynn por su enorme aporte a Rosario Central, pero admitiendo que “su ciclo ya estaba cerrado”.
Finalmente, el 31 de enero, más del 60% de los socios activos (las mujeres no votaban por entonces) concurrieron a los comicios. Sobre un total de 7.924 sufragios emitidos (el padrón de socios sumaba, en enero del 65, la cantidad de 14.722 socios activos), Boerio logró obtener 4.857 y Flynn 3.063. Hubo tan sólo tres votos en blanco y uno impugnado.
Una nueva etapa comenzaba en Rosario Central. Lamentablemente, ese año de 1965, culminaría con una penosa noticia: el 10 de diciembre, es decir diez meses después de perder las elecciones, fallecía don Federico J. Flynn.
En poco tiempo más, pasada la mitad del corriente año, la historia volverá a repetirse en medio de esta larga sucesión de décadas dentro de la vida institucional de nuestro querido club. Habremos de elegir a las nuevas autoridades del más grande.
Aguardemos entonces, todos los socios habilitados, hasta conocer las diferentes propuestas de los candidatos y preparemos nuestra decisión final sufragando a favor de aquellos que consideremos los más aptos.
No sin antes conocerlos a fondo, claro.
“Buqui” Vatalaro
(Rosarino, tanguero y de Central)