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Por
Buqui Vatalaro
Capacitar al Dirigente
Como los chicos, pocos dirigentes quieren ir a la escuela...
- 28.07.2003
Hemos de otorgarle especial significación a las acciones de “capacitación y perfeccionamiento del dirigente deportivo” para que ocupe un lugar relevante en la concreción de las propuestas de innovación que Rosario Central precisa antes que, “heridos por un sable sin remache, terminemos todos llorando en una vidriera irrespetuosa, como la Biblia, junto al calefón”.
Una de las características principales de estas acciones deben ser la diversidad de modalidades diseñadas y nunca implementadas por no saber, por no poder o por no querer hacerlo los dirigentes. “No tenemos tiempo para capacitarnos”, suelen explicar algunos. “Con la experiencia acumulada nos basta”, responden otros, alegremente, como único argumento a favor de la “no gestión”.
No obstante, cada vez existe mayor consenso popular acerca de que la capacitación y el perfeccionamiento de los dirigentes en general y deportivos en particular son componentes ineludibles de cualquier proceso de gobierno innovador.
Estos componentes tienen que ver con la estructura organizativa que tradicionalmente ha perfilado el inapropiado sistema de formación de dirigentes de entidades deportivas que hizo que, toda propuesta innovadora en el club, se enfrentara siempre con situaciones tales como la falta de programas orgánicos de capacitación; ofertas que no satisfacían las demandas de los socios; procedimientos administrativos que trabaron acciones y dieron cobertura al servicio deficiente. Otro de los enemigos de todo proyecto innovador y su puesta en marcha ha sido siempre la burocracia reinante en el seno mismo del club, una formidable “máquina de impedir” alimentada por los ineptos que nunca faltan a la cita y que, encima, tenemos que aguantarlos.
A mi entender, de hecho es menester que se le asigne un papel preponderante al directivo de Rosario Central como eje fundamental para el desarrollo de un proyecto innovador como posible estrategia de cambio vinculada con la transformación de la práctica. Por ello, la capacitación puntual del dirigente en aspectos específicos lo habilitará, sin dudas, a que lleve a cabo planes o proyectos que él mismo pueda formular y en los que pueda coparticipar activamente y con buenos resultados.
En todo plan de transformación a llevarse a cabo dentro de nuestra centenaria institución, es imperioso provocar las acciones que produzcan las modificaciones organizativas o normativas que se requieren para acompañar la instrumentación de los mismos. Las trabas para la movilidad dentro del sistema y que dificultan la ejecución de trabajos creativos o las propuestas de integración entre los socios y los directivos, obedecen a una serie de aspectos que todavía mantiene una estructura rígida dentro de nuestro club que hicieron y hacen difícil generar el desarrollo de una propuesta de trabajo abierta y flexible.
La ausencia casi generalizada de concreción de cambios formales en los aspectos organizativos, normativos o administrativos del Club Atlético Rosario Central, debe ser considerada como un elemento que actúa como obstaculizador para el desarrollo.
Es posible que, ante un cambio de gestión, sea mucho más factible sostener una propuesta formalmente implementada durante décadas, que un proyecto que aparece como una acción con carácter piloto o exploratorio.
Pero habrá que arriesgarse. El nuevo presidente de Central que resulte electo el próximo 3 de agosto deberá ser, junto con los demás miembros de la CD, el responsable de que el club se recree en un mundo esencial de amor y pasión bien canallas o, por el contrario, si no está capacitado para ello, será el responsable del “tiro de gracia”.
Por eso señores candidatos, piénsenlo bien, porque con Central no se juega.
“Buqui” Vatalaro