¿Que te pareció?
NOTAS ANTERIORES
Perspectivas para el cambio
La revolución mental
Central y la vida misma
Para Captar la Atención del...
Maciel, a Tiro de Rifle (parte 2)
Maciel, a Tiro de Rifle (parte 1)
La Docta le dieron Vitamina III
La Docta le dieron Vitamina II
A La Docta le dieron Vitamina I
Entre Renovadores y Leales III
El Perfil del Hincha de Central
El directivo y la incomunicación
Sobrevivir... Siempre Sobrevivir
Hacia el dirigente que queremos
Si Pudieras Ver esas Caritas
Si Pudieras Ver esas Caritas
Causa terror sólo pensarlo (II)
Para llegar a ser Un Gigante III
Para llegar a ser Un Gigante II
Para llegar a ser Un Gigante (I)
Charlar de lo que nos gusta
Charlar de lo que nos gusta IV
Charlar de lo que nos Gusta
III
Charlar de lo que nos Gusta II
Charlar de lo que Más nos Gusta
Preanuncio de un estilo ganador
Yes my Lord... Yes my Captain!
La C. Deportiva bajo la lluvia
Arrastrando los Crespones de...
Tocando el Chelo con las manos
Y... si el trabajo es impecable

Por Buqui Vatalaro
Turismo Cultural
(primera entrega)
- 28.07.2005
Toda vez que se concluye un viaje por las provincias argentinas, uno regresa un poco más llenito de “saberes y entenderes”. Comprendemos mejor a nuestra joven historia nacional, reconocemos las costumbres de los compatriotas que desarrollan sus vidas tan distantes y tan diferentes a las propias y, también, aprendemos todo -o casi todo- sobre las costumbres y hábitos que conforman otras culturas.
Una vez dijimos que Central es un fenómeno cultural en sí mismo y después de recorrer el Noroeste Argentino y parte de Bolivia, nunca tan cierta esta sentencia. Pero vayamos por parte.
El retorno a casa nos encuentra plenos de conocimientos nuevos y repletos los ojos de gentes y de paisajes tan bellos como la vida misma, a veces más. En este caso, insisto el NOA. La provincia de Jujuy, por ejemplo, nos regla sus valles fértiles y sus “yungas” que nos llenan de energía, pero adormece al visitante apenas ingresado en la increíble puna, provocándole una agradable sensación de “modorra” subiendo hacia el norte, más allá de la hermosa Quebrada de Humahuaca (de los aborígenes “omaguacas”), declarada Patrimonio Histórico Natural de la Humanidad durante la década pasada.
La Quebrada fue escenario de distintas culturas ancestrales de diez mil años de antigüedad. El Altiplano es, sin dudas, uno de los lugares en que podemos “sentir la patria”; su historia y sus próceres. Y ocurre porque los habitantes de la zona se empeñan en mantener firme la memoria e intactos los recuerdos de las heroicas proezas de sus antepasados demostradas en cada batalla, en cada encuentro con el invasor realista que, sediento de conquista, bajaba del Alto Perú allá por 1813. El resultado es una serie de pueblos en la quebrada donde se practica el denominado turismo cultural porque las poblaciones enlazan historia y tradiciones de raíces ancestrales. Las comunidades indígenas, cuyoshabitantes actuales son mayoritariamente de la “etnia colla”, conservan creencias religiosas, ritos, fiestas, arte, música y técnicas agrícolas que son un patrimonio cultural viviente. Y si hablamos de cultura, Central obviamente no podía “estar ausente”.
La campaña del Ejército de Norte encabezado por el General Manuel Belgrano, llevando nada menos que la Bandera Nacional creada aquí, a la vuelta de casa, es relatada una y otra vez por todos los jujeños de todas las edades. Tal como hacemos nosotros a la hora de contar nuestra propia, extensa y rica historia canalla.
Del quechua “sagta o sajta” (que significa lindo/da), “Salta la Linda” ofrece al visitante algo más que un paisaje bellísimo. Salta parece querer sorprendernos más de lo habitual. Porque a ella no le alcanza con sólo mostrarse tal cual es, no sólo le alcanza con dedicarnos sus coplas y sus bagualas, con ofrecernos su coca y su quinua. Salta es, sin lugar a dudas, un rincón de la geografía argentina que ningún canalla debe dejar de visitar, especialmente la localidad de Cafayate porque, allí, sobran los motivos para “programarse un viajecito”.
"Buqui" Vatalaro
Secretario de Cultura C.A.R.C.