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Por Buqui Vatalaro

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Rosario Central, nuestro loco metejón, encarna intramuros a dos verdaderos maestros lunáticos ardientes: Aldo y Timoteo, misteriosamente encantados por enseñar un juego en el seno mismo de su entraña futbolera: Las Divisiones Inferiores.

Allí, en Granadero Baigorria, arriándole a los pinos su fragancia, despliegan las actividades estos canallas pedagogos que no cesan de “abrir las puertas para ir a jugar”.

Y las puertas se abren tan “de par en par” que se multiplican los espacios para la búsqueda de jugadores. “Temporada de caza” que le dicen. Un talento aquí, otro más allá y un viajecito a tierras tucumanas.

Los días 17 y 18 del corriente mes de abril, Aldo y Timoteo viajaron al Jardín de la República. En San Miguel de Tucumán participaron de ciertos eventos dispuestos, específicamente, para agasajarlos y reconocerlos como merecen. “Nadie es profeta en su tierra” podrán decir algunos acertadamente.

Lo cierto es que allí, cerca de los “cerros colorados” donde Atahualpa desvelaba madrugadas a caballo, se realizó una prueba de jugadores para el Club Atlético Rosario Central, nada menos. Participaron del evento seiscientos, sí seiscientos niños y jovencitos de los cuales, los maestros, preseleccionaron veinticinco futuros probables futbolistas.

Nadie mejor que “El Aldo y El Timo” cuando a la hora de charlar se disponen. Fue así que el día 17, especialmente invitados, “fogonearon una charla” referida a las divisiones inferiores de los clubes. Los oyentes, a la sazón todos los directores técnicos de la provincia aprendieron, en cuestión de horas, lo que a otros les tomará varios años, en el mejor de los casos, o una vida “gota a gota”.

Sin sacarle virutas al piso, de “orejitas paradas” y con la velada intención de emular a un Corleone del Siglo XXI, Timoteo fue ungido “Padrino”. Ahora la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino (A.T.F.A.), sucursal Tucumán, tiene un “padrino pelado” con acento cordobés, corazón centralista y que usa el gorrito de canalla.com, me consta.

La prueba fue llevada a cabo, como muestra la fotografía, en el campo de deportes de la Escuela de Fútbol del C.E.F Nº 18 de Tucumán (Centro de Educación Física) que, como dato significativo, luce los colores de Central. Fundada en el año 1989 por los señores Hugo Petrella (ex jugador de Central 71-79, hasta la tercera división) y Oscar Ceccotti, la escuela contó con la visita, en alguna ocasión, nada menos que de Don Ángel, nuestro querido Don Ángel Tulio Zof que dirigió a San Martín de Tucumán y, además, es amigo de uno de los fundadores.

Fue así que hubieron tres pibes de la séptima división y uno de la novena que cargaron a babucha sus talentos y emprendieron el viaje hacia un sur extraño y barrancoso. Ellos ya están respirando los aires ribereños de la Ciudad Deportiva, embarrando los botines y vistiendo la casaca del más grande bajo la tutela didáctica de dos “tipos” que manducan misteriosos menesteres, entre ellos: “contagiar el virus de la pelota”.

Chicos: los talentos no se heredan, es verdad, ninguno de ellos; pero traten, sí, de aprovechar siempre sus momentos junto a los mejores profesores para nunca tener que “cerrar las puertas antes de tiempo”.


“Buqui” Vatalaro

(Rosarino, tanguero y de Central)

buqui@canalla.com