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Por Buqui Vatalaro

No Andar por Andar Andando

El tiempo perdido jamás se recupera…

 

 

 

- 30.10.2003

Aunque lo parezca, no es mi intención jugar con las palabras. El hincha de Central, ese hincha pasional, el más sentido y ferviente defensor de sus colores no puede, ni debe, permitirse seguir dilapidando lo más valioso que tiene en su haber: el tiempo. Porque el tiempo que deja escapar, es el mismo tiempo que Rosario Central espera que él le dedique.

Por eso sostengo que, en medio de esta vida pasional y efervescente que significa ser un “Hermano de Central”, no procurar hacerse también su socio es, en alguna medida, darle la espalda.

Digo esto convencido. El primer paso a dar para colaborar con el engrandecimiento de nuestro amado club es HACERSE SOCIO. Al menos intentarlo o tener como objetivo próximo esa posibilidad. Sin intención de involucrarse, nunca habrá de esperarse algún resultado positivo.

Cansado ya de escuchar, una y otra vez, las charlas de los muchachos en los cafés sobre la compleja problemática que significa la gestión de gobierno de un club tan grande como el nuestro, hablando y hablando desde afuera y en la comodidad del anonimato -casi siempre sin saber lo que ocurre- presumo que ninguno de ellos desde allí, en las mesas de los boliches, está en condiciones de aportar soluciones válidas a los innumerables inconvenientes que, a diario, se presentan en la vida institucional.

Los dirigentes y administradores de Rosario Central, sus secretarios, gerentes y subcomisiones precisan de todos los canallas. Tal vez hoy, más que en otros momentos de su extensa y rica historia. Porque Central no está en condiciones de admitir, nunca más, a los timoratos, a los flojos de espíritu y endebles en su carácter participativo.

Rosario Central necesita -nadie puede negarlo- de personas dueñas de una íntima convicción, con gran poder de resolución, marcada honestidad, desarrollados talentos personales, capacidad profesional, dotadas de conocimientos y poseedoras de una “genética decencia” que les permita aportar lo mejor de sí para colaborar con su destino de grandeza.

Pero para ello hay que comprometerse más allá de las palabras y del aliento dominguero en las tribunas. Hacerse socio de Central significa estar en condiciones de hacer resurgir naturalmente el “patriotismo canalla” en una hermosa y eterna afinidad entre sus miembros.

Para los centralistas la pasión no es norma sino acción. La voluntad de ser parte activa integrante de esta comunidad rosarina diferente a todas y más que centenaria debe ser inflexible, porque vacilar en mitad del camino es traicionar el pensamiento y el sentir canallas. Las instituciones que no cuentan con dirigentes responsables y una enorme cantidad de socios voluntariosos se proponen volar y acaban arrastrándose. Persiguen la excelencia y se enlodazan en pantanos. Tal como ocurrió durante los últimos años, lamentablemente, con “el nuestro”.

“Andar por andar andando” y deambular por el submundo de la crítica pueril e intrascendente, es una vieja costumbre que debemos desarraigar de nuestros hábitos. Central espera mucho más de nosotros, sus hinchas. Espera, por ejemplo, un mayor compromiso, especialmente de los más jóvenes. Porque juventud que se entrega es fuerza muerta, pierde el empuje renovador.

El mismo empuje renovador que te reclama el club. Entonces, no pierdas tu tiempo… que es el mismo tiempo de Central.


“Buqui” Vatalaro

Secretario de Cultura CARC

buqui@canalla.com