¿Que te pareció?
NOTAS ANTERIORES
Turismo Cultura (Parte II)
Turismo Cultura (Parte I)
Perspectivas para el cambio
La revolución mental
Central y la vida misma
Para Captar la Atención del...
Maciel, a Tiro de Rifle (parte 2)
Maciel, a Tiro de Rifle (parte 1)
La Docta le dieron Vitamina III
La Docta le dieron Vitamina II
A La Docta le dieron Vitamina I
Entre Renovadores y Leales III
El Perfil del Hincha de Central
El directivo y la incomunicación
Sobrevivir... Siempre Sobrevivir
Hacia el dirigente que queremos
Si Pudieras Ver esas Caritas
Si Pudieras Ver esas Caritas
Causa terror sólo pensarlo (II)
Para llegar a ser Un Gigante III
Para llegar a ser Un Gigante II
Para llegar a ser Un Gigante (I)
Charlar de lo que nos gusta
Charlar de lo que nos gusta IV
Charlar de lo que nos Gusta
III
Charlar de lo que nos Gusta II
Charlar de lo que Más nos Gusta
Preanuncio de un estilo ganador
Yes my Lord... Yes my Captain!
La C. Deportiva bajo la lluvia
Arrastrando los Crespones de...
Tocando el Chelo con las manos
Y... si el trabajo es impecable

Por Buqui Vatalaro
Turismo Cultural
(cuarta entrega)
La emoción sin
fronteras...
- 31.07.2005
La sorpresa y emoción seguían creciendo en nuestro ánimo.
- Nos esperan un ratito por favor- nos pidió Roberto sin sospechar que, a pesar de la evidencia, de allí no nos sacarían ni con la fuerza pública.
Al cabo de unos minutos, reapareció Roberto vestido con la casaca Umbro blanca alternativa de Central y varias personas más que “me querían conocer” porque yo había dicho que era el Secretario de Cultura de Central. Uno de ellos, Matías Normando Yanes, joven de no más de 20 años, lucía orgulloso la actual camiseta Puma tradicional.
Lo
acompañaban también los señores Daniel Guaimás
(Vicepresidente), Ernesto Guaimás (Secretario y Consejero de la Liga
Cafayateña de Fútbol), Fernando Galarce, Hernán Saldaño
(escriba bien Saldaño, con “o”, no con “a”
como el pecho frío, me exigió), Jorge Normando Tapia y su hija
Carmen Magdalena Tapia quien “prepara las empanadas cuando tenemos fiesta
canalla” y el niño de 9 años, canallita evangelizado,
Jonatan Ezequiel López que no cesaba de “cargar” a su primito
de doce, también presente, “porque él es de ´Yiver´
por el abuelo pero ya lo vamos a evangelizar”, aseguraba Roberto con
una sonrisa socarrona.
- “Somos cincuenta socios que aportamos unos pesos por mes y, además, organizamos eventos para mantener el club para que no se nos caiga”.
Son socios ejemplares que “no le piden nada al club” sino que le otorgan; son socios que no se quejan del precio de la cuota societaria y que, además, desean hacerse socio del “Central de acá” para poder ir conformando la Filial Miguel “Gitano” Juárez de Cafayate lo antes posible; filial que ya tiene confeccionado el cartel de su sede y que tuvimos oportunidad de ver.
Habrán de imaginar queridos amigos, mi grado de excitación y la emoción de estar en aquel lugar con tanta linda gente canalla. Nos trajeron cinco o seis álbumes con fotos que fueron tomando en los distintos eventos realizados. Al verlas, se podía adivinar el calor de los festejos, de los partidos jugados por el equipo del club y, también, las fotos tomadas en una visita que Matías Yanes hiciera junto con un amigo al “Gigante de Arroyito”. Sólo dos de ellos conocían Rosario y el Gigante, increíble. Digo esto, porque ninguno es rosarino, ni descendiente, son todos nacidos en distintas poblaciones de Salta que ahora viven en Cafayate.
Cuidadosamente
enmarcada y con un vidrio protector, se lucía la primera camiseta oficial
del club de color naranja y negro “porque no había otra por entonces”;
estaba ubicada al lado de una camiseta rayada tradicional, también
enmarcada y firmada por los jugadores actuales.
“No había otra por entonces” me dijeron; y ese “entonces” se remonta a 1972, año en que se fundó el club en una finca a 3 kilómetros al norte de Cafayate perteneciente a las Bodegas Michel Torino “porque tenía habilitada una canchita”, antes de ser trasladada, su sede, al actual emplazamiento de Buenos Aires esquina Diego Pedraza.
"Buqui" Vatalaro
Secretario de Cultura C.A.R.C.