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Notas anteriores:

 

 

Pequeños grandes hombres
El momento justo

Destino de grandeza

Nosotros tambien denuncie...

Demos el salto desde atrás

Se anuncia... Fiesta en la Boca

Uruguayo y Canalla

Viernes 18: Hay espectaculo

No aclaren que oscurece

Balance 2004

Que no se repita la historia

Ser Socios: la única opción

Participar para avanzar

Con el sello de Don Ángel...

Volvamos a nuestra esencia

No es para enloquecer

¡Gracias Oveja!

¿El principio de un cambio?

Empezar de cero

El pequeño misionero

¿Cuándo aprenderán?

Sensaciones encontradas

Central es de los hinchas

Se necesita Autocrítica

La Auriazul les sienta bien

Gracias a Papá

Cambio Puntos por Estabilidad

El Balance del 2003 da positivo

El comienzo de un largo camino

Nunca es triste la verdad

Ganas sobran

Los clásicos no se merecen

La diferencia, en el sentimiento

Ahora o nunca

Que paguen los culpables

Prevenir: esa es la cuestión

Ecos de una noche violenta

Un momento difícil

Que vuelva la fiesta

¡Bronca! Esa es la palabra

Decisión final

¿Qué es poco, qué es mucho?

Situación dubitativa

DE-FInitivamente los mejores

Misión Cumplida

Somos Grandes

Soñar no cuesta nada

Folclore sin violencia

Corazones Calientes

Gracias por el sentimiento

Basta de insinuar

Gracias Lucho

¿Para cuándo los socios?

Levántate y anda

El dueño de la ciudad

Esto es Central

 

Por Ileana Di Vanni

Lo marcaba la historia
“no cabía otro resultado”



 

- 02.09.2005

Que larga fue la noche del lunes, no quería que termine nunca, cuando Elizondo pitó el final no pude evitar las lágrimas y pesar en todos mis seres queridos los que estaban en el Gigante, los que por diferentes motivos no fueron y en especial los que desde algún lado (una nube, una estrella) hicieron fuerza conmigo.

Pero si me remontomás atrás me voy a la noche del triunfo en el gasómetro con lujos de Vitti, cerveza de por medio en el minimarket de Av. De Mayo, Joaquín y Leo me intentaban convencer que debíamos enfrentar a los pechos por la Copa y la verdad que yo no quería saber nada para mí sería 180 minutos de sufrimiento y ellos muy seguros me decían “Ile, pensá, esta es la palomita nuestra; lo que vamos a festejar toda la vida” yo no seguía muy convencida pero cuando el choque fue inevitable pensé que tendrían razón y al ver (como ya lo dije) la garra del primer partido no podía pensar en la derrota. Para terminar el vaticinio después de disfrutar el triunfo frente a Lanas mi tía Néli nos dijo a mi y a mi hermano “tengo la misma sensación que en la palomita, no podemos perder”; eso fue lo último para convencerme que así sería.

De todos modos cumplí con todas mis cábalas y promesas pertinentes antes de partir para la fiesta en el Gigante, para alentar desde el minuto uno al cuarenta y cinco (mejor dicho 50, ¿cuánto jugamos viejo?). Pero todo terminó como debía con el más grande, con el dueño de la ciudad festejando porque como se dice hay que conocer el pasado para reflejar el futuro, con nuestra historia no cabía otro final.

Mis columnas acostumbran ser cortas pero hoy tengo motivos para extenderme y agradecer una por una a las personas que me dieron esta alegría:

A Ojeda: por sus tapadas y en especial por esa última con el tobillo, y si entraba? No pingüino hay arquero!. Para mi desde ahora será “pichón de cristo” (lean el cuenta del Negro Fontanarrosa y verán que es él)

A Ferrari y Papa: por sus incansables idas y vueltas.

A Ricky Moreira y Marquito Ruben: por entrar en una parada difícil y en lugar de achicarse Agrandarse!

A Cálgaro: nuestro leoncito dueño del medio campo.

A Vitti y Andrés Díaz: por su fútbol vistoso y por “poner” cuando no les llega la pelota.

A Raldes y El Colo: por formar una muralla impenetrable.

A Pirulo: Por TODO, porque este gol es el mérito a un jugador símbolo e indispensable en este equipo.

A Borzani, Ledesma, Leonforte, El Puflo, El Rifle, Alvarez, Brown, Román Díaz, Villa, Villagra; Nico Medina y todos los integrantes del plantel por apoyar desde el lugar que les toca. Hoy TODOS son parte de la historia Grande de Central.

A Ariel Cuffaro Russo: porque cuando muchos dudábamos de él nos demostró que llevar a Central en el corazón es más importante que cualquier táctica.

A Don Angel: por lo que nos dejó.

A Scarabino porque en el medio de la tormenta de Púa se la jugó por el proyecto de Don Angel y no se equivocó y por mantener este plantel que nos llenará de alegrías.

Y por supuesto a la Hinchada que también es parte importante de esto, la mejor del país y ahora todos juntos vamos por más!!!

Gracias!!!


Ileana Di Vanni

ileana@canalla.com