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Notas anteriores:

 

Sensaciones encontradas

Central es de los hinchas

Se necesita Autocrítica

La Auriazul les sienta bien

Gracias a Papá

Cambio Puntos por Estabilidad

El Balance del 2003 da positivo

El comienzo de un largo camino

Nunca es triste la verdad

Ganas sobran

Los clásicos no se merecen

La diferencia, en el sentimiento

Ahora o nunca

Que paguen los culpables

Prevenir: esa es la cuestión

Ecos de una noche violenta

Un momento difícil

Que vuelva la fiesta

¡Bronca! Esa es la palabra

Decisión final

¿Qué es poco, qué es mucho?

Situación dubitativa

DE–FInitivamente los mejores

Misión Cumplida

Somos Grandes

Soñar no cuesta nada

Folclore sin violencia

Corazones Calientes

Gracias por el sentimiento

Basta de insinuar

Gracias Lucho

¿Para cuándo los socios?

Levántate y anda

El dueño de la ciudad

Esto es Central

 

Por Ileana Di Vanni

¿Cuándo aprenderán?

 

 

 

 

- 04.06.2004

Todo padre quiere lo mejor para su hijo e intenta con cada acto  ser ejemplo para que a ellos les sirva de modelo a lo largo de toda su vida; y nosotros, los “canallas”, no somos la excepción y en cada uno de nuestros festejos o evento queremos que los “pingüinitos” aprendan pero no hay caso no hacen nada bien. Recuerdan un gol (el de Domizzi) y nis siquiera el autor del mismo quiere participar del evento, festejan un campeonato y solo concurren dos mil personas al partido, “alquilaron” a Maradona y el pobre termina internado con neumonía producto del frío recibido en la cubetera. así podría seguir enumerando hechos todos contrarrestrados con los nuestros: quinientas personas en el Obelisco para festejar la “paloma” veinticinco, partido homenaje a Kempes (frente a ellos) y ganar con un gol del “matador” por citar algunos.

Pero lo más preocupante no es solo que no aprenden sino que se ve que estas frustraciones los pone violentos y como una vez quisieron romper los salones del “Prócer” esta vez le tocó al Gigante y lo que ellos llamaron la fiesta de nuestra “mayor humillación” terminó siendo la humillación propia de terminar todos entre rejas y a disposición de un juez que espero les haga pagar por los daños ocasionados.

Más allá de la bronca de los destrozos, causan gracia y una vez son la vergüenza de la ciudad porque nunca podrán y sabrán festejar.


Ileana Di Vanni

ileana@canalla.com