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Notas anteriores:

 

Volvamos a nuestra esencia

No es para enloquecer

¡Gracias Oveja!

¿El principio de un cambio?

Empezar de cero

El pequeño misionero

¿Cuándo aprenderán?

Sensaciones encontradas

Central es de los hinchas

Se necesita Autocrítica

La Auriazul les sienta bien

Gracias a Papá

Cambio Puntos por Estabilidad

El Balance del 2003 da positivo

El comienzo de un largo camino

Nunca es triste la verdad

Ganas sobran

Los clásicos no se merecen

La diferencia, en el sentimiento

Ahora o nunca

Que paguen los culpables

Prevenir: esa es la cuestión

Ecos de una noche violenta

Un momento difícil

Que vuelva la fiesta

¡Bronca! Esa es la palabra

Decisión final

¿Qué es poco, qué es mucho?

Situación dubitativa

DE–FInitivamente los mejores

Misión Cumplida

Somos Grandes

Soñar no cuesta nada

Folclore sin violencia

Corazones Calientes

Gracias por el sentimiento

Basta de insinuar

Gracias Lucho

¿Para cuándo los socios?

Levántate y anda

El dueño de la ciudad

Esto es Central

 

Por Ileana Di Vanni

Con el sello de Don Ángel, con el sello de Central...

 

 

- 21.09.2004

Por fin se terminó esta maldita racha, parecía que otra vez la mala suerte estaba de nuestro lado. Ya no nos quedaban cábalas, el domingo todos apuntamos a esa remera, ese par de zapatos o esa platea, algo que nos hiciera cambiar el destino y cuando pensábamos que nada funcionaba apareció Villa para hacer estallar el Gigante, fue una fiesta porque como dijo Diego en el “W” parecía que nunca volveríamos a gritar un gol de Central.

Pero la alegría fue doble porque más allá que el gol llegó en el descuento Central lo mereció mucho antes desplegando por momentos un buen fútbol y en otros poniendo muchos huevos. Este estilo de juego que caracteriza a los equipos del Maestro y esta manera de sufrir para después disfrutar es un sello típico a Central, por eso el domingo volvimos a ser Central, ese Central que como dijo Don Angel desde la cancha le da alegría su gente. 


Ileana Di Vanni

ileana@canalla.com