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Por Lisandro Cristiá

Cómo ganar un enemigo por mes

 

 

 

- 06.09.2004

Si nuestro actual presidente, Pablo Scarabino, ha demostrado habilidad para algo es para ganarse enemigos. La mayoría de las veces, en mi opinión, innecesariamente.

En el primer año de su gestión ha logrado los siguientes enfrentamientos:

1)      Líderes de la agrupación Lealtad Auriazul excepto Boerio (Sauán, Mascó, Campagna, Ferguson, Cabezón San Juan, etc.). Quizás este enfrentamiento resulte bastante natural al ser sus contendientes electorales.

2)      Orlando Vignatti (La Capital). Nunca pasó por su cabeza negociar con este importante acreedor y director del medio gráfico más importante de la ciudad. ¿Me negaste espacio pre-electoral y apoyaste a la oposición? Ahora vas a ver.

3)      Aldo Pedro Poy y Carlos Griguol. Por el sólo hecho de haber sido contratados para trabajar en Inferiores por la CD anterior, no sólo los despidió sin mediar palabra sino que sorpresivamente el máximo ídolo de la historia canalla no fue invitado deliberadamente a subir al escenario en el megaevento, mientras otros ídolos menores sí lo fueron. Su hijo Mauro fue dejado en libertad de acción pocos meses después, sin haber tenido las mismas oportunidas que, por ejemplo, el Yerbatero González y Belloso.

4)      Wilfredo Scarpello. Primer financista de la gestión Scarabino, presentado por Gonzalo Estévez. Luego de contar con su apoyo financiero durante los primeros meses, un entredicho motivado en la liquidación del impuesto a las ganancias por el pase de Luciano Figueroa desembocó en el enfrentamiento y fin de la relación.

5)      Víctor Vesco. No cumplió con su parte del pacto pre – electoral, al presentar la denuncia penal contra todos los ex – dirigentes, encabezados por el escribano. Desde ese momento Vesco comenzó a reagrupar fuerzas para enfrentarlo en algún momento.

6)      Ex-inversores y acreedores. Al presentarse en concurso preventivo dio por finalizado un intento de negociación pre-concursal (idea postulada por Scarpello) y se enemistó con los principales acreedores “gordos" (Dedossi, Corna, etc.). Ejecutó parte de su revancha con Vignatti.

7)      Miguel Angel Russo. Nunca le perdonó el haber apoyado explícitamente a Lealtad Auriazul previo a las elecciones. Sus horas estaban contadas desde su llegada. No lo echó antes por el alto costo político que tendría. Lo hizo solamente cuando quedó eliminado de la copa y terminó último en el Clausura 2004. Pero la relación fue siempre tensa y distante (cabe aclarar que Russo tampoco nunca hizo nada para que esto sea diferente).

8)      Jugadores a préstamo (Barros Schelotto, Messera, Gaona, Belloso, etc.). Nunca tuvo buena relación con ellos y finalmente los trató innecesariamente de “mediocres”, a pesar de haber sido parte del plantel que salvó al club del descenso y participó dignamente en la Copa Libertadores.

9)      Néstor Rubicondi. Nunca le perdonó haber puesto el grito en el cielo cuando creyó que algunos dirigentes y Marcelo González se habían quedado con dinero en sus bolsillos producto de la realización del Megaevento. Los reclamos de Rubicondi trascendieron las paredes de calle Mitre y fue el comienzo del fin. Meses después se produjo una breve reconciliación pero terminaron de pelearse por graves disensos en la venta de Herrera.

10)  Agrupación Primero Central. Este grupo de jóvenes socios había acompañado a Scarabino desde antes de las elecciones lo que les reportó un espacio en la CD (ocupado por Fernando Lépori) más el control de algunos espacios en el club (Secretaría Técnica, Sitio Web, Relaciones Públicas). Primero no les dio el apoyo reclamado en el Censo Canalla, luego les negó participación en la campaña de socios y finalmente compartió calificativos de “comunistas” o “terroristas políticos”.

11)  Squadra. La otrora salvadora empresa, gran camino posible para escapar de la crisis económica, terminó más rápido y peor de lo previsto. El presidente no toleró las fuertes críticas internas de parte de los auditores de la empresa, y decidió dar por terminada la relación. La forma de expresarlo fue vendiendo a Herrera a un tercero.

Además de esta enumeración de reconocidos enfrentamientos, seguramente debe haber algunos que se me escapan y hay varias relaciones de tirantez que si bien las relaciones continúan, podrían derivar en nuevos integrantes de su lista de “personas no gratas” en el corto plazo.

Esta política de “vendetta” no es azarosa: una de las frases de cabecera del presidente es: “Los amigos de mis amigos, son mis amigos. Mientras que los amigos de mis enemigos, son mis enemigos”.

Con esta actitud, es fácil imaginar cómo la lista enemigos fue in crescendo con el paso del tiempo. Con el agravante que sus amigos raramente se organizan entre sí para ayudarlo a defenderse, mientras que sus enemigos sí han estado organizándose para así luchar con más fuerza contra nuestro valiente pero cada vez más debilitado presidente.


Lisandro Cristiá

lcristia@canalla.com