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Por
Lisandro Cristiá
Posible repechaje: ¿Otra fiesta en puerta?
Una visión positivista de nuestra incómoda situación
- 10.06.2003
En el verano, antes de empezar este Torneo Clausura, cuando venía un pecho a decirme que nos íbamos a la B yo le contestaba:
“Mirá, te cuento lo que va a pasar: vamos a ir a la promoción y nos va a tocar jugar contra un equipo ignoto. Vamos a perder 2 a 0 en el partido de ida, de visitante. Y entonces ustedes van a estar excitadísimos, durante una semana se los va a ver contentos por la calle, van a hacer afiches y preparar fiestas. Pero en el partido de vuelta, Papá va a volver a llenar el Gigante, va a ganar 2 a 0 sobre la hora y va a volver a gozar otra epopeya en su legendaria historia. Una vez más, se van a tener que meter los afiches y el champagne en el c…”
A cuatro fechas del final, la broma del repechaje es un escenario bastante posible.
Por suerte el pánico que teníamos al descenso directo se está diluyendo. Gracias a la buena campaña de Russo nos alejamos de Huracán y Unión y el no-descenso directo está muy cerca.
Tan cerca como el riesgo de ir a la promoción. No va a ser fácil escapar porque nos quedan 4 partidos muy difíciles: un candidato al título y 3 rivales directos en el promedio. Cuatro verdaderas finales en las que todo puede pasar.
De más está decir que deseo que zafemos de la promoción. Pero les confieso que íntimamente me gusta también la idea de ir al repechaje y volver a taparles el c… a los pechos.
Imagino que muchos pensarán que estoy loco pero también hay que tratar de buscarle el lado bueno a las cosas, cuando no salen como uno quiere.
Si tenemos en cuenta que:
Con este escenario ¿qué posibilidades hay que perdamos una serie contra un Defensa y Justicia o San Martín de Mendoza?
Ya se que nadie quiere sufrir, pero también recordemos la final contra el Mineiro. Si hubiéramos ganado en Brasil y empatado 0 a 0 en Arroyito, esa final no hubiera entrado en la historia como entró.
Gracias al 0-4 original fue posible que llenar el Gigante resultara una demostración histórica de fe y que el resultado final fuera una hazaña.
Lo mismo que la Hazaña de Cali.
Para conseguir hazañas hay que animarse a empezar sufriendo.
Así que no le tengo miedo al repechaje. Que venga nomás. Lo esperamos. Nos vamos a encargar, una vez más, de transformar una incómoda situación en una fiesta.
Y tras cartón, jugaremos la Copa Sudamericana mientras el gélido club que nos tocó en suerte como clásico rival llega a su duodécimo año mirando copas internacionales por TV, convirtiéndose en el club más mediocre de la última década.
Lisandro Cristiá - Lima, Perú