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Por Lisandro Cristiá

Aguante canalla en Tribunales

 

 

- 21.04.2004

El día de ayer tuve la suerte de poder participar en una jornada totalmente atípica en mi vida de hincha y socio de Central.

Ni partido, ni fiesta, ni despedida al plantel en el aeropuerto, ni cena, ni Monumento.

Esta vez, Tribunales.

Metafóricamente, podría decir que el Palacio de Justicia actuó de Hospital donde está internado Rosario Central en terapia intensiva.

Y ayer los hinchas fuimos a visitar al enfermo y a tratar de hablar con el médico para ver cómo evoluciona.

Pero la principal diferencia es que en este caso la vida de nuestro Club no está en manos de Dios sino de hombres.

Contadores, abogados, peritos, jueces, que un día decidirán cuánto es lo que realmente adeuda el club y de este dictamen se comenzará a dilucidar la suerte que puede correr la institución.

Y como este proceso es tan complejo y está en manos de seres humanos sujetos a equivocaciones, es que estoy convencido que los socios tenemos la obligación moral de participar todo lo activamente que podamos.

Por más confianza que tengamos en la actual Comisión Directiva, el trabajo que hay por delante es enorme y al club le vienen bien todas las manos bienintencionadas.

Eso fue lo que siempre nos expresó el presidente Scarabino y en línea con ello es que desde Canalla.com tratamos de dar un paso más, y algunos de los que estamos en esto intentamos colaborar en lo que consideremos importante y tengamos posibilidades.

Ayer tuve la suerte de ser uno de los que firmó el petitorio canalla junto a un amigo, el odontólogo Dr. Rubén Lancieri y patrocinados por el abogado-hincha Francisco Broglia.

Donde vivimos la primera emoción al saber que no estábamos solos sino que teníamos a nuestras espaldas muchos hinchas y socios más que físicamente nos estaban apoyando en esta movida.

Y sentir que detrás de las firmas había otros miles de hinchas que, sin estar presentes, adherían con su sentimiento en defensa de la institución por la cual domingo tras domingo sus corazones laten el doble más rápido que en el resto de la semana.

La segunda emoción fue al encontrar a otro ser humano como nosotros ocupando el cargo de “Juez” que tendrá la responsabilidad de tomar decisiones con la cabeza fría, pero que nos demostró saber distinguir este concurso preventivo de todos los demás que le tocaron en su vida.

Al escucharla nos dimos cuenta que esta mujer, Liliana, tenía en claro que Central es mucho más que una mera asociación civil concursada.

Además, sabía que detrás de esta figura formal y necesaria para que una organización sea reconocida legalmente por la sociedad, existe una comunidad enorme de personas que alimentan parte de su espíritu con Central, que descubren en el Canalla un gran complemento para sus existencias.

En resumen, la jueza tiene plena conciencia de que Central es un fenómeno social y cultural imposible de encapsular en un frío estatuto sino que lo trasciende hasta límites insospechados.

“Tengo familiares directos hinchas de Central”, dijo la Jueza. Y al mismo momento, esbozó la única sonrisa que veríamos durante los quince minutos que duró el encuentro.

Esta declaración, supongo que inusual en estas circunstancias, fue quizás la demostración más clara que podemos ser optimistas y que el concurso canalla está en manos de un ser humano y no de un robot que recibe pruebas y entrega fallos.


Lisandro Cristiá

lcristia@canalla.com