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Por
Lisandro Cristiá
¿Dónde nos lleva Menotti?
- 24.05.2002
Una mirada sobre los impactos generados tras la llegada del Flaco
Pocos meses después de la llegada de Menotti a Central no quedan dudas que su primer y principal consecuencia fue resultar en un fenomenal salvavidas a una Comisión Directiva debilitada al máximo, que no sólo tenía el agua hasta el cuello sino que entraba por varios flancos simultáneamente: gravísima crisis económico-financiera, caos institucional y administrativo, fractura interna, pésimo rendimiento deportivo y para colmo frente a una oposición fortalecida, organizada y hasta con elementos jurídicos preparados para dar la estocada final.
El recambio dirigencial parecía inminente pero llegó Menotti y sobre la hora decretó el empate, llevando el partido hacia el alargue.
Esta primer consecuencia pudo verse rápidamente en los eufóricos rostros de los principales dirigentes, durante la triunfal presentación de Menotti en el Riviera.
Pero la llegada del Flaco por sí sola no era suficiente. Este pudo haber sido un diálogo entre dos dirigente por aquellos días:
- “Che, cómo nos salvó el Flaco! Qué pegada! Cuando nadie daba un peso por nosotros, metimos un golazo de mitad de cancha!”.
- “Sí, pero este es sólo un primer paso. Ahora tenemos que sostenerlo en el tiempo”.
- “Ok, pero cómo hacemos?”
- “No se, como sea. Tenemos que darle todo lo que quiera. Si el Flaco se enoja y se va del club, cagamos. Es nuestra última carta. Hay que apelar a sus sentimientos canallas a la hora de nogociar pero al final tendremos que aflojar siempre”.
- “¿Siempre?”
- “Sí, siempre, viejo. Al menos hasta que levantemos un poco la imagen y recuperemos unos mangos. Si no, no sólo se nos termina la joda sino me querés explicar cómo zafamos de los inversores que nos quieren matar? No nos queda otra”.
Los dirigentes habían logrado parar el reloj, el que se mantendría en suspenso en la medida que los resultados mejoraran y que la relación con Menotti prosperara.
El Flaco, que de tonto no tiene un pelo, reconoció de inmediato el enorme poder del que gozaría en los meses siguientes. Y no desaprovechó la oportunidad, despachándose con todo. Anotemos:
1- Arreglo económico espectacular. El mejor del país: sueldo de 50.000 $/mes (ajustable) y prima de 400.000 U$S/año (sí, dólares) A la cotización de hoy equivalen a la friolera de 1.440.000 $/año. Total: unos 2 millones de pesos por año.
2- Además de esto ganará el 10% de todas las transferencias de jugadores que se hagan mientras el esté en el club.
3- Por si esto fuera poco, también pidió el manejo TOTAL de las divisiones inferiores. No sólo logró desplazar a los principales directores técnicos sino también tomó control del poder de los representantes e intermediarios (cortó el circuito de Socca y cía).
4- Por si quedaban dudas de se poder absoluto, logró ponerle límites de acción hasta a los Pillines, sacó al influyente Cabezón San Juan de su cargo de “secretario técnico”, alejó al también importante grupo formado por varios padres de jugadores y logró terminar de echar a Mario Delogu, miembro del Departamento de Prensa del club quien militaba en la oposición, entre otras movidas para acomodar su libertad de acción.
5- No sólo logró una excelente negociación con los devaluados dirigentes canallas sino que cerró también un buen trato con uno de los medios periodísticos más influyentes de la ciudad - Vignatti y su Multimedios La Capital - a cambio de darle mayores chances (que luego fueron religiosamente concedidas) a Daniel Quinteros y al Torpedo Arias, jugadores que son propiedad de este controvertido empresario.
Además de generar estos profundos cambios en las relaciones de negocios y poder en nuestro club, logró levantar el estado anímico del plantel y de la parcialidad canalla, inyectando una moderada cuota de optimismo.
Si bien aún no ha logrado resultados futbolísticos (logró sólo el 38% de los puntos en disputa) al menos mejoró la magra producción de Teglia y mostró un sensible repunte en la línea futbolística. Hubo algunos buenos partidos y al equipo se lo vio más regular y compacto.
La clave del oxígeno está en haber apostado todo a la próxima temporada. Desde que asumió dejó entrever que en este torneo iba a hacer lo que podía pero que los frutos de su gestión se verían recién en el siguiente campeonato.
El pueblo canalla “compró” esta promesa y acá estamos. Expectantes a que pase el mundial, ver qué refuerzos trae el Flaco y cómo arrancamos el próximo torneo, donde tendremos que terminar bastante arriba si queremos zafar del descenso.
El futuro es completamente incierto. Inmersos en un país que vive la peor crisis de su historia, la capacidad de maniobra que tendrá el Flaco en las próximas semanas serán claves para tratar de armar un plantel que funcione.
Sin embargo, no podemos dejar de lado todas las implicancias políticas e institucionales que generó. ¿El fin justifica los medios? Sólo el tiempo y nuestro grado de fanatismo tienen la respuesta.