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Por Lisandro Cristiá

Crisis de comunicación

 

 

 

- 27.05.2004

Ante el dolor por la eliminación en la copa, quizás con instinto de supervivencia, traté de pensar si se podía encontrar algo positivo en esa derrota.

Con esfuerzo, lo primero que logré rescatar fue el orgullo futbolístico sentido por la gran actuación entregada y de haber dejado, una vez más,  bien en alto el nombre de Central.

Seguí buscando algo más y creí encontrar un segundo elemento positivo: que a partir de ese día terminaría la cortina de humo que inevitablemente lo futbolístico genera siempre por sobre lo institucional.

Lamentablemente la enorme mayoría de los hinchas nos preocupamos mucho más por lo que pasa con nuestro plantel profesional que con la vida institucional de nuestro Club, cuando en realidad lo primero es consecuencia de lo segundo: sólo con un Club próspero tendremos mejores planteles y más campeonatos.

Solemos perder esa perspectiva ante la emoción de los compromisos deportivos, la satisfacción de los viajes, el entretenimiento de sacar cuentas y pensar en posibles rivales, la discusión de polémicas y los medios informativos llenando sus espacios con contenido futbolístico.

Solamente cuando esta maquinaria se desacelera, baja el “nivel del agua” y vuelven a emerger a la superficie las cuestiones de fondo de nuestro Club que, como dije antes, son las que nunca deberían dejar de preocuparnos.

Todos sabemos que Central está atravesando un momento tristemente histórico, al estar en medio de la Primer Convocatoria de Acreedores en 114 años de vida.

Sabemos también que Central está navegando este tramo de su vida con una nueva tripulación, en la que numerosos canallas depositamos nuestro voto de confianza, después de casi 3 décadas de conducción del Escribano Vesco, pero que también ansiamos ver qué tanta capacidad tienen para conducir nuestra nave en medio de semejante tormenta.

Estos dos elementos deberían ser suficientes para no perder nuestro estado de alerta pero es un hecho que ocurre y tenemos que “esperar” terminar nuestra participación en una copa internacional para recordar que, entre otras cosas, tenemos por delante un posible escenario de quiebra y posterior transformación en fideicomiso deportivo, pasando a ser Auriazul S.A. o similar.

Hay muchos temas a tratar en lo institucional pero para no hacer demasiado larga esta nota hoy voy a centrarme solamente en un aspecto, con varias aristas, que me tienen muy preocupado: la crisis de la comunicación.

Todos recordamos que a la Comisión Directiva saliente se le marcó como uno de sus principales defectos la falta de transparencia / comunicación con el socio y el no consultarlo antes de tomar importantes decisiones.

Esta nueva CD pareció haber leído correctamente el reclamo canalla y expresó rápidamente la voluntad de un cambio radical en este sentido. Sin embargo, creo que hasta el momento se está fracasando en este punto.

El principio de la respuesta es fácil de encontrar al notar que no se han generado cambios estructurales en la forma de comunicación con el socio.

No alcanza con un cambio de actitud, en la que cada dirigente diga “pero si respondo todo lo que me preguntan”.

Sino que se necesita la implementación de innovaciones comunicacionales para que no haga falta que el socio vaya hasta la sede para preguntar quién es Squadra o llamar por teléfono a un dirigente para averiguar qué rol cumplirá la empresa WAM en Central, ni esperar al Tesorero a la salida de su empresa y pedirle si por favor le podría dar un detalle de los egresos e ingresos actuales del Club.

Mucho menos que el socio deba averiguar quiénes son los abogados contratados para llevar adelante el proceso de la convocatoria de acreedores y llamarlos a sus estudios a ver si le pueden facilitar la lista completa de personas que están reclamando al Club los irrisorios 78 millones de pesos.

Estas y otras precisiones deberían llegarle al socio sin que las pida.

A 9 meses de iniciada la gestión ya debería haber en marcha al menos algunas de las siguientes herramientas de comunicación:

1)      Boletín informativo mensual enviado a cada socio en su domicilio, con las principales novedades.

2)      Direcciones de e-mail de cada dirigente a disposición de los socios para que puedan realizar consultas directas por esta vía y obtener respuestas.

3)      Divulgación de los principales actos de gobierno, junto con las actas de las reuniones de Comisión Directiva, no en Canalla.com (que es un sitio no oficial) sino en el oficial, Rosariocentral.com, que para eso está.

4)      Realización de Asambleas Informativas periódicas donde se le brinde información a los socios sobre las principales cuestiones y éstos puedan repreguntar in situ sobre sus principales inquietudes.

5)      Conferencias de prensa sobre temas específicos de gran importancia, como el avance del concurso preventivo, el avance de las gestiones con Squadra u otra empresa alternativa y cuáles son las características del eventual acuerdo, qué monto y cómo se está financiando el actual déficit operativo, qué funciones se están contratando o tercerizando en la empresa WA M, qué proyectos de generación de recursos están en carpeta, etc.

Pero no estamos fallando sólo en la comunicación al socio sino también con el socio: no se trata sólo de contarle lo que está pasando sino también de escucharlo, pidiéndole su opinión.

Además de los mecanismos “bidireccionales” antes mencionados (como el e-mail y las Asambleas Informativas) podrían sumarse otros como por ejemplo un sistema de plebiscito electrónico vía internet, que estimo no debe ser muy costoso de implementar (en el sitio oficial donde se acceda a un espacio exclusivo con N° socio y palabra clave) donde se pueda opinar y votar sobre diversos temas.

Personalmente debo aclarar que, como miembro de Canalla.com, siempre he sido bien recibido por todos los actuales dirigentes quienes no me negaron nunca una comunicación telefónica ni una entrevista personal. Les agradezco mucho su predisposición pero tengo que decirles que no es suficiente.

El socio no puede estar esperando que un medio amateur como Canalla.com (que por otra parte va dirigido a todos los hinchas, no sólo a los socios) les pida información.

Esto debe provenir de iniciativas propias del Club hasta cubrir las expectativas informativas de sus socios.

La otra arista de este tema que me interesa resaltar es en este caso ajeno al Club: la actuación de los principales medios de comunicación de nuestra ciudad.

Es un hecho que directivos y amigos del “decano de la prensa argentina” tienen grandes intereses económicos y políticos relacionados con nuestro Club, desde hace varios años, participando en la compra de jugadores, interviniendo en operaciones de dudosa moralidad e incluso siendo actores directa o indirectamente en la actual convocatoria de acreedores.

También sabemos que en estos últimos años estos medios no han tenido reparo alguno en mantener una política editorial claramente influenciada por estos intereses, dejando de lado cualquier concepto de ética periodística existente.

Es tan grande el descreimiento en estos medios que si el Club se hubiera ocupado de instrumentar efectivos canales de comunicación, estos inescrupulosos medios no habrían tenido ninguna posibilidad de armar los revuelos informativos que han venido generando en las últimas semanas, incluyendo dardos cruzados de dirigentes, jugadores, técnicos y allegados, con el evidente costo político y en las relaciones personales que esto está teniendo para el Club.

Justamente la carencia de información de primera mano antes mencionada es la que da posibilidad a estos desmanejes informativos, a los que hay que salir a correr desde atrás cuando el daño ya está hecho y la desconfianza empieza a crecer entre toda nuestra familia.

Creo que este mismo problema de Comunicación es el que está haciendo caer rápidamente la popularidad del gobierno de Scarabino, que había logrado mantenerse en un alto nivel durante sus primeros meses.

Si esta tendencia se mantiene, su gobernabilidad puede comenzar a complicarse, no sólo ante la necesidad de Asambleas para aprobar cuestiones extraordinarias (en la que probablemente no conseguirá el gran apoyo recibido en la del 1º de Diciembre de 2003), sino también por la creciente presión por parte de los hinchas, ansiosos por ver al club saliendo de su difícil situación.

Ojalá Pablo Scarabino, Gonzalo Estévez, Andrés Poli, Marcelo Gastaldi y otros de nuestros principales dirigentes tomen rápidamente conciencia de este problema de comunicación y tomen algunas rápidas medidas para solucionarlo.

Si es que están medianamente de acuerdo con este diagnóstico, creyendo que con una mayor comunicación “ida y vuelta” con el socio el Club conseguirá no sólo una mejor calidad en sus decisiones sino también un mayor consenso para seguir conduciendo con firmeza los más de dos años que quedan por delante en esta etapa tan drástica.


Lisandro Cristiá

lcristia@canalla.com