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Una imprudencia total

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Por Marco Farina

¿Hubo sobreventa en el clásico?

 

 

 

- 13.09.2002

Más allá de la algarabía que tenemos todos los canallas por haber ganado el clásico hace poco más de una semana, existe un hecho que llama la atención cuando repasamos la cantidad de entradas vendidas para el partido que disputó Central en la 6ta fecha del Torneo Apertura.

Según reporta la AFA, para el partido entre Central y Newell’s se vendieron un total de 11.285 generales y 1.495 plateas, de las cuales en teoría 9.300 populares corresponderían a la totalidad de la capacidad habilitada de la tribuna que da a espaldas del palomar, mientras que 500 de las plateas son las que ocuparon los hinchas de Central en el codo de la popular norte y la platea del Museo.

Ahora bien, durante la semana previa al clásico se comunicó que no habría venta de entradas generales para la popular sur ya que la misma se cubriría en su totalidad por aquellas personas que poseen el Certificado de hincha de Newell’s (Hablar de asociado cuando la cuota es de 5 pesos anuales  es, cuanto menos, exagerado). Por lo que las únicas generales disponibles  eran las que se vendieron en el Cruce Alberdi para los hinchas de Central.

Rápidamente observamos, entonces que si en efecto se vendieron casi 2.000 entradas por sobre la capacidad habilitada de la tribuna, los canallas corrieron un enorme riesgo agregado al que ya existe por el sólo hecho de ocupar la impresentable popular sur del estadio de Newell’s. Decimos impresentable no porque sea la cancha del eterno rival, o porque desde ella sea imposible seguir las acciones del partido, sino porque resulta realmente es inexplicable que una tribuna en la que los paravalanchas no soportan el peso del público y se desprenden del bloque de cemento que los sostiene como si fueran de papel, sea habilitada para que la ocupen casi 10 mil personas.

En la semana previa al partido  mucho se habló de la seguridad. Los hinchas tuvimos que soportar 2, 3 y hasta cuatro cacheos, que nos obliguen en algunos casos a quitarnos el calzado. Hemos visto también como a niños de 4 o 5 años les han sacado un par de globos (un elemento peligroso como pocos no?). Pero nadie reparó un instante en pensar que elementos vitales en esta clase de partidos como son los paravalanchas no resisten el peso del público. Total, si una persona queda atrapada por una avalancha y debe ser trasladada al hospital, como efectivamente sucedió, no es un hecho que “empañe una fiesta deportiva” sino que son “pequeños incidentes sin importancia”. Como si una persona que expone su vida en esa tribuna no fuera un ser humano igual que los 22 jugadores que disputaron el encuentro.

Imagino por un instante qué hubiera sucedido si en este clásico se producía algún incidente como ocurrió en el anterior derby disputado en ese estadio -cuando luego de que el agente Juárez resulte herido de bala la policía, desde adentro del campo de juego, comenzó a disparar indiscriminadamente sobre el público de Central provocando corridas en la tribuna. En esa oportunidad se habían vendido 8.900 entradas generales y fue un caos total. Esta vez, según los números entregados por AFA, había 2 mil personas más que en aquella oportunidad y gracias al cielo no hubo incidentes, porque si no podríamos haber estado frente a una verdadera catástrofe.

Ojalá que las autoridades que deben supervisar estos hechos realmente investiguen si esto realmente fue así. Y si se confirma que ese día la popular que ocupaban los hinchas de Rosario Central albergaba más público del que realmente podía soportar su estructura, se tomen las acciones correspondientes para que de una vez por todas los clásicos dejen de ser una ruleta rusa en los que uno va sin saber qué puede ocurrir. Porque los rosarinos, más allá del color de camiseta que tengamos puesta, merecemos vivir auténticas fiestas dos veces al año en las que el máximo motivo de tristeza sea una derrota ante el vecino de toda la vida.