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Marco Farina
Central no sólo es fútbol
- 17.09.2003
Es sorprendente leer las declaraciones que formuló ayer el entrenador de Rosario Central a algunos medios de la ciudad, en donde se molesta con la publicación de un informe sobre la situación institucional del club en un medio de alcance nacional.
Por un lado puede ser comprensible –de hecho me parece muy apropiado- que trate de de mantener al plantel al margen de la discusión para que no se vea afectado por los problemas de la institución; pero definitivamente eso no habilita a Miguel Ángel Russo a formular este tipo de declaraciones que, cuanto menos, podemos decir que son desafortunadas.
Ya que tanto se jacta de conocer a Central, nuestro Director Técnico debería saber que no es lo deportivo lo único que le interesa a la gente canalla. De ser así, la antigua conducción del club no hubiese sufrido la contundente derrota electoral del 3 de agosto pues en ese aspecto Central pasaba por un momento inmejorable, salvado del descenso y clasificado a dos torneos internacionales. Sin embargo a la hora de priorizar, los socios de Central prefirieron un cambio institucional antes que el brillo de las copas y las promesas de traer a Martín Palermo y Federico Lussenhoff.
Además, sería necio negar la estrecha relación que existe entre lo institucional y lo deportivo. ¿O acaso si no se hubiera entregado el patrimonio de Central en forma sistemática el entrenador no podría contar todavía con figuras como Delgado, Figueroa y Díaz, o al menos tendría los recursos disponibles para no sufrir tanto la pérdida de las tres grandes figuras de los últimos tiempos?
El pueblo canalla exige ahora conocer el real estado en el que dejaron el club aquellos que lo condujeron hasta agosto, y si corresponde, que la justicia les caiga con todo su peso. Con su actitud el Señor Russo parece querer obstaculizar ese mandato, pretendiendo imponer una política similar a la del “Pan y Circo”, en donde todos nosotros debemos mirar hacia el costado y preocuparnos sólo por la pelota mientras a nuestro alrededor una de las instituciones más grandes del país se viene abajo.
Central no sólo es fútbol. Central es parte del patrimonio social y cultural de esta ciudad, y aunque nuestro entrenador pretenda que el único eje de discusión de los canallas sea quién va a ser el reemplazante del Yerbatero González durante las próximas dos fechas, nosotros seguiremos preocupados por el estado en el que se encuentra nuestro querida institución. Porque en Rosario hay un solo club en donde nadie habla de lo institucional, y no es precisamente Rosario Central.
El párrafo final lo quiero dedicar al interés de nuestro entrenador por la imparcialidad periodística (consideró que la nota de Clarín presentó una visión muy parcial). Señor Russo: Antes de realizar esas afirmaciones, revise un poco el comportamiento del medio que le hizo la entrevista. Le recomiendo especialmente las ediciones de las semanas previas a las elecciones.
Marco Farina