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Las velas arden por el 113ºaniversario del club decano del fútbol argentino

1889 - 24 de diciembre - 2002

113 años de sentimiento inigualable

 

 

 

- 24.12.2002

La gastada e inexpresiva crónica de todos los 24 de diciembre comienza inexorablemente hablando de aquellos emprendedores empleados del ferrocarril que la tarde de nochebuena de 1889, en un bar de lo que hoy conocemos como la avenida Alberdi, fundaron en Central Argentine Railway Athletic Club; que el primer presidente fue Colin Bolin Calder y el primer partido se disputó ante la tripulación de un navío ingles.

Hasta aquí nada nuevo, sólo agregar que en 1903, en una tumultuosa asamblea se decidió abrir “Talleres” -como le decían al Nuestro por esos días- para que no sólo los empleados del ferrocarril puedan ser miembros sino que todo el que quisiera pueda ser parte de este fenómeno popular que ya comenzaba a nacer.

Además, para que esa apertura a la sociedad en general sea completa, se cambió el nombre inglés de los albores por uno mucho más acorde a esa intención de que el club sea realmente popular. Nacía así el Club Atlético Rosario Central, tal y como lo conocemos hasta hoy, fecha de su 113º aniversario.

Pero sinceramente, no es para nada interesante hacer una revisión sobre los orígenes del decano del fútbol argentino ya que muchos se han dedicado a esa maravillosa tarea. Incluso la pueden revisar en la versión digitalizada de la revista publicada en ocasión del cincuentenario de nuestra institución.

Lo que verdaderamente me motiva a escribir estas pocas líneas es una pregunta que me hago con frecuencia: ¿Qué clase de poder tienen estas siete maravillosas letras para lograr que miles y miles de canallas hagamos las cosas más insólitas por Central? ¿Qué inexplicable fuerza hace perdurar en el tiempo a la palomita? ¿Qué mueve al mítico Juan Carlos “Baglietto” Farcuf a viajar durante dos días hacia Manaus a ver un partido? Así podría estar hasta la próxima nochebuena enumerando preguntas sin respuestas. ¿Misterios de la pasión? No creo... si hasta el propio Creador  lo dijo desde algún lugar del paraíso –“Canalla, la concha de tu madre... ¿de dónde sacaste tanta pasión?”

Es evidente que si El no lo sabe, menos lo voy a poder descifrar yo, un simple mortal de sangre auriazul.

Lo que sí tengo claro desde hace mucho tiempo es que esa pasión sin lógica no está depositada en una institución. Central hace mucho tiempo que no es un club, es más, quizás nunca lo fue.

Porque Central es el espíritu emprendedor de aquellos ferroviarios, el bar de Venancio Fuggini, la bravura de Zenón Díaz, el pie implacable de Harry Hayes, la trayectoria de Flynn, la arcada de Génoca y Cordiviola, la zurda del Chueco García, los huevos del Torito Aguirre, la desfachatez del Gitano, el ímpetu renovador de Boerio, los gritos de la tribuna de damas, la serenidad de Menotti, el alma de caudillo del Patón,  la muñeca de don Tito Rodenas, los cambios de frente del negro Palma, la entrega total de Don Angel, la descomunal potencia del Matador y la permanencia de Vesco.

Es la palomita -la de 1971 y todas las demás, el bombo rebelde del Tula, la salvada del Turco, la expedición de Aldo a la isla, los cuentos de Fontanarrosa, la Ocal y sus 36 años de sal y pimienta, la vuelta olímpica del negro Scalise...

Pero sobre todo, Central sos vos, el que está leyendo este pequeño resumen y que con tu amor alimentás a este sentimiento eterno que se llama Rosario Central

Por todos, por los que nombré y por los que no pudieron superar la barrera de mis 22 años...

¡¡¡Feiz cumpleaños, pasión!!!