Por
Marco Farina
De Mesiánicos y demagogos
- 28.07.2003
En medio de una realidad marcada por la escasa representatividad en el ámbito político, el microclima institucional de Central no podía escapar a esta generalidad y por eso los socios nos vemos en un auténtico embrollo a la hora de pensar a quién le otorgaremos la potestad para conducir los destinos del Glorioso Rosario Central.
Consumado el otoño del patriarca, la salida fácil del “votalo a Vesco, que más vale malo conocido que bueno por conocer” forma parte del pasado. Es el momento de elegir al sucesor del Escribano, una decisión trascendental que sin dudas marcará un hito en la historia de nuestra querida institución.
Lamentablemente, en este acontecimiento de semejante magnitud los grandes ausentes a la cita fueron quizás los elementos más importantes: llámese ideas, propuestas, proyectos, alternativas y una larga lista de etcéteras. Porque a decir verdad, el mesianismo de Pablo Scarabino a la hora de encarar su campaña política me convence tan poco como el patético maquillaje que se impuso el oficialismo en su intento por aferrarse a como dé lugar a la conducción de Rosario Central.
De mesiánicos…
Si el próximo domingo Pablo Scarabino no se consagra como nuevo presidente de Rosario Central será su absoluta responsabilidad. Por apostar al mesianismo como única herramienta de campaña en un momento en donde la confianza en los líderes carismáticos quedó en el olvido gracias al permanente incumplimiento de la palabra. El socio de Central reclama un cambio de fondo y haciendo oídos sordos a ese reclamo, el Movimiento Canalla sólo se limitó a presentar a Scarabino como el impulsor de ese cambio, pero sin mostrar en absoluto qué es lo que se va a cambiar y, lo que es muchísimo más importante, cómo se va a realizar ese golpe de timón que exige el pueblo canalla.
Quizás la mayor muestra de este despilfarro de oportunidades que realizó el candidato opositor fue su tan promocionada cena en el Patio de la Madera, cuando tuvo la posibilidad de dirigirse a una importantísima cantidad de público y lo hizo con un discurso vacío, en donde se limitó a manifestar que realizará una aditoría externa y modificará el estatuto para limitar los mandatos sucesivos de los presidentes. Dos medidas que no hacen otra cosa que mirar hacia el pasado, evitando referirse a las cuestiones de fondo que nos interesan a todos los centralistas y que inevitablemente va a tener que enfrentar si de verdad quiere ser el presidente que modifique el rumbo de la historia de nuestro club.
Como caballito de batalla está –me pongo de pie- Don Ángel Tulio Zof. Quizá el último maestro del fútbol argentino, que con su carisma y el peso que representa su figura intenta darle una mejor imagen a la formula oficial. Sin embargo con la honestidad y la intachable hombría de bien de Don Ángel no alcanza para recuperar a Central de su crisis; hacen falta cambios de fondo y Pablo Scarabino no mencionó ni uno, como si su sola presencia y la del Maestro fueran suficientes para tener el club que queremos y nos merecemos.
Cierta vez dijo Pablo Scarabino que primero hace falta ganar las elecciones y después discutir las ideas. Nada más alejado de la realidad, sobre todo en estos tiempos que corren en donde a seguro lo condenaron a pena de muerte y todos los que pusieron las manos en el fuego ahora tratan de curar sus ampollas. El momento de discutir las ideas con toda la gente que estaba dispuesta al cambio en el club pasó, y ahora la oposición llega a la fecha de los comicios desnuda de proyectos concretos, mirando hacia el pasado y con el peso de la trayectoria de Scarabino, la indiscutible figura de Don Ángel y el beneficio de la duda como único argumento de campaña. Un desperdicio para una agrupación que funciona desde fines del año 2001.
y Demagogos
Por el lado del oficialismo –si se lo puede llamar así- la frescura que trata de imponer la presencia de una figura como Boerio no es tal. Se equivoca el socio de Central si piensa que de la noche a la mañana la actual conducción del club le otorga plenos poderes a Adolfo Boerio, que aparece más por urgencia de los hombres fuertes en encontrar un nombre “presentable” para encabezar la lista que por comunión de ideas con el otrora vicepresidente canalla. El poder lo van a seguir ostentando Jorge Sauan y Ricardo Ferguson, como hasta ahora.
El interrogante es por qué una figura relativamente bien considerada como Boerio aceptó el convite del oficialismo para encabezar su lista el próximo 3 de agosto. Las razones, en cambio, de Sauan y Ferguson son mucho más claras; es que son concientes de que ninguna lista encabezada por alguno de ellos puede ganar una elección ni por asomo en Rosario Central. Además es mucho más cómodo tener alguien más arriba que pague los platos rotos, como los pagó Vesco y los pagará Boerio si el próximo domingo se consagran en los comicios.
Por otra parte, más allá de los demagógicos argumentos de campaña del oficialismo, que incluyen rebajas en las cuotas societarias e ingreso gratis al estadio (algo que no debería ser usado como propuesta porque es un legítimo derecho de quien paga su cuota todos los meses y que no es respetado por la actual comisión directiva), yo tengo una extensa lista de razones para no votar jamás a este oficialismo, y detallo algunas:
- Por violar el artículo 10 del estatuto de Rosario Central, que prohibe comprometer el patrimonio del club en más del 50 por ciento (el patrimonio de Rosario Central es negativo)
- Por utilizar el mayor patrimonio de Central, como caja chica, liquidándolo para solventar las obligaciones cotidianas de la institución (quizá el mayor ejemplo de esto sea la venta de Germán Herrera en diciembre de 2001 para pagar una cuota de la moratoria con la AFIP).
- Por firmar el contrato en dólares con César Luis Menotti, un auténtico atentado contra la institución que según las palabras del Secretario, se iba a pagar solo, con la realización de partidos amistosos (lo dijo en Asamblea).
- Por no tener la integridad para conducir una institución como Rosario Central sin verse obligados a manipular a los medios rosarinos, tendenciosos y serviciales como pocas veces se ha visto (Excluyo a Rosario/12 en esta categorización)
- Por incluir en la lista de la “lealtad” a dos tránsfugas como Alberto Martínez y Héctor Gallo (candidatos a Tesorero y Síndico suplente).
Como verán, el panorama del socio ante estas dos opciones es bastante desalentador.Al menos para mí lo es.
Por eso, a 6 días de las elecciones ruego a quienes tienen en sus manos el futuro de la institución que analicen bien cada una de estas opciones y voten de la manera que consideren más justa y no únicamente por el peso de un enorme como Don Ángel o por la propuesta demagógica de una cuota más baja.
De ustedes depende el futuro de Central.
Marco Farina