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El Chacho cumplió su promesa de inventar alguna fantasía en el chiquero |
Por Mariano Olmedo
Recuerdos de un cuatro a cero
- 02.03.2004
"Vas a ver… Voy a inventar alguna fantasía" decía el Chacho Coudet en la semana previa al partido con los pingüinos del parque independencia…
Cuando fue reemplazado por González sé penso que no podría cumplir su objetivo, apenas veinte minutos en la cancha y los pingüinos creyeron que el Chacho realizaría la costumbre que a ellos se les atribuye, abandonar…
Cuando caminaba hacia el banco de los suplentes entre los insultos de los pingüinos y el aplauso de las gallinas debió haber pensado en su promesa de inventar algo… y vaya si lo hizo… Comenzó a mover los dedos como pasándose tiza antes de tirar una bocha… Camino lentamente mientras su mano subía a la altura de su pecho caliente… Cuando el brazo estaba erguido y la altura de los hombros, juntó el pulgar contra la palma de su mano y sonriendo con la alegría de ser canalla les clavo el cuatro a cero… y se fueron…
No invento nada… solo les dio un poco mas de su propia medicina… un poco mas los cuatro dedos en la yaga…
Clarín recordaba el momento con estas palabras:
"Hace unas semanas, de regreso de Venezuela donde River
igualó con el Táchira en el debut en la Libertadores, Eduardo
Coudet se imaginaba en el avión el partido frente a Newell's. "Vas
a ver, voy a inventar alguna fantasía", le decía al enviado
de Clarín. Tanta ansiedad por anticipado tiene una lógica
explicación: de raíces canallas, el Chacho juega su clásico
personal cada vez que tiene enfrente una camiseta rojinegra. Y la tarde terminó
con sensaciones encontradas: felicidad, por el triunfo, tristeza, por una
contractura en el isquiotibial izquierdo que lo pone en duda
para el domingo enfrentar a Independiente. Una fuente del cuerpo técnico
calificó de "fuerte" el grado de la lesión de Coudet.
Y el propio volante afirmó: "Lo bueno es que no sentí un
pinchazo". Un rato antes, había sido el protagonista de la tarde.
Y no fue, precisamente, por una actuación descollante como sucedió
el miércoles ante Libertad, por la Copa. El Chacho, por su
pasado en Central, fue el blanco de los hinchas de Newell's. De movida,
ingresó delante de todos sus compañeros, incluso del capitán
Marcelo Salas. Hubo silbidos y una canción que se prolongó hasta
el inicio del partido: "Se la come, el Chacho se la come...". Y también,
dos banderas desagradables. Aguantó veinte minutos en el campo de juego
y fue reemplazado por Luis González. Entonces, retumbó desde
las tribunas: "Se cagó, el Chacho se cagó..."
Coudet saludó con sus cuatro dedos, en referencia a la histórica
goleada de Central, la tarde del abandono. Y en el vestuario, desafió
con la ironía: "Para esta cancha tengo la vacuna anti (pecho) frío".
A pesar de la lesión, Coudet disfrutó. El éxito ante
Newell's, claro. Y un nuevo reconocimiento de los hinchas de River, que le
dedicaron los mejores aplausos."
Que más podemos decir que no se haya expresado en esta nota… Que más podemos contarles de esta constante del Chacho cuando juega enfrentando a los pingüinos para cualquier equipo…
Lo importante y como decimos siempre es estar atentos… agazapados… y en el momento indicado darles un poco de calor…
Después aparecería LULU Palos hablando peste de él y comentando que no se puede jugar con ese "tipo" porque carga… pero este es otro cuento… un cuento de pechos fríos llorones… se ve que el "Trolo" Gallego esta dejando un legado en el equipo…
Me despido con su frase… la final… porque él es canalla y como todos para esa cancha tenemos la vacuna anti (pecho) frío…
Mariano Olmedo
Santiago de Chile