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Por
Mariano Olmedo
Cuando la realidad supera a la ficción
- 06.01.2004
Una semana en Rosario fue suficiente para darme cuenta que en nada cambiaron los pingüinos del parque independencia…
No es muy difícil ver en estas fría aves el dolor en sus miradas, el cual muestran por estos días, seguramente producido por alguna que otra lectura de la revista Caras, de algunas de las repeticiones del mega evento por Fox Sport o de las propagandas televisivas con aviones canallas para seguir al mas grande por toda Sudamérica…
Ahora, ya aquí en Chile, comenzaré a procesar las solicitudes de la Fundación de Investigación Orientadas a Pingüinos (FRIOP) pero antes quiero contarles una anécdota de mis días en Rosario la cual me parece francamente increíble…
Apenas llegamos a la ciudad surgió la primera invitación por parte del Colorado Vázquez para comenzar a probar las queridas carnes Argentinas que tanto extraño aquí en Santiago de Chile…
Lo pase a buscar y junto con Tita, Sarita y su hija, recién llegada de España, y emprendimos el viaje…
Me comenta el Colo de una tradicional parrilla Rosarina, de titular canalla, y nos dirigimos a ella…
Como mi vehículo tiene patente Chilena y para no darle la oportunidad a ningún paparulo que quiera amargarme la visita, preferí dejar el auto en un estacionamiento de la calle Alvear y Jujuy sin pensar que dentro me encontraría con una grata sorpresa nocturna…
Procedemos
a ubicar el vehículo dentro del mismo, luego mientras charlaba con el Colo
camino a la salida, noto, al pedir el ticket en la oficina, que el buen hombre
que nos atendía tenia sobre su cabeza un hermoso cuadro con dos Pingüinos
mimosos y con el clarificador mensaje de “Pingüinos un gesto para imitar”…
Miro al Colo sorprendido y le digo… “Colo, mirá…”
“uhhhhh… que lindo”… me contesta
Levantando la vista desde el papel en que se encontraba escribiendo, el encargado del estacionamiento, llega con su mirada hasta mí y me dice…
“Mas respeto…”
”Perdón” le digo con voz ingenua…
“Me estas cargando”… retruca…
“Yoooooo” le contesto sorprendido…
“Me imagino que sos de Central” le pregunto con mi mejor cara de simpatía…
“No soy de Ñuls… porque acá todos cargan cuando ven eso…” me dice sonriendo…
“No como te voy a cargar…” le digo mientras el Colo y las tres mujeres que nos acompañaban se desparramaban por el piso de la risa…
Y sí, mientras llegábamos a la parrila con el Colo no podíamos entender lo que habíamos vivido…
Al llegar al local de comidas nos encontramos con que la espera sería mayor a la esperada por lo que optamos por regresar a retirar el auto para dirigirnos a otro restaurante rosarino…
Cuando estábamos por llegar al estacionamiento le comento al Colo que traía mi cámara digital y que si no le parecía mal le sacaba una foto con el Pingüino para armar una nota para canalla.com…
Vaya sorpresa me encontré al volver a pasar por la oficina del gélido individuo…
Había
tomado un papel de diario, cruzando el mismo por la foto, y tapando a las
tiernas aves que tan lindas quedaban de fondo en su escritorio…
“Uhhhh… que hizo…” le digo sorprendido…
El colo a esta altura estaba tosiendo como loco de la risa que tenia…
El pingüino me mira sonriendo y me dice…
“Que queres, son las diez de la noche y ya me cargaron cuatro… y tengo que laburar hasta las dos de la mañana…si lo dejo me vuelven loco…”
Lo mire como comprendiendo su pena… me reí un poco y procedí a pedirle que posara junto al Colo para dejar marcado el momento en el tiempo…
Jorge García… así se llamaba… pobre hombre... que vida la suya… como olvidar ese nombre…
Además de tener nombre canalla el pingüino nos comenta orgulloso que alguna vez jugo con la camiseta de Central en inferiores…
Su cara pedía por favor basta…
Nunca supimos si esta tierna ave era empleado o dueño del local de cuidado vehicular…
Por conclusiones propias puedo pensar que, si es dueño, es una especie de pingüino masoquista, pero ante las cargadas… ¿por qué no saco el cartel?… Solo taparlo con un diario…
No creo… dueño no… es empleado…
Hay algo de todo esto que me quito el sueño todos estos días…
Quiero conocer al canallon que dejo a su empleado pecho frió con una foto de dos pingüinos atrás…
Puedo imaginármelo diciendo…
“Jorge si sacas la foto te rajo a la mierda…” y el pingüinito accediendo con las manitos atrás…
Quien sabe…
Dan para todo…
Pero en este caso, hay algo que es verdad…
Con los pingüinos no existe realidad ni ficción… todo es posible…
Mariano Olmedo
Presidente FRIOP
Santiago de Chile