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Por Mariano Olmedo
Siguiendo la lenta
agonía de los pingüinos
- 07.09.2005
La primera imagen al comenzar la transmisión de TyC Sports mostraba a un hombre dormitando al solcito con la camisa abierta en el pecho, como queriendo que el astro rey le caliente la parte mas fría de su cuerpo...
Lentamente las cámaras dejaban ver el semivacío y gélido estadio del Parque Independencia, mas conocido como la cubetera...
Butacas y escalones mostraban como la pingüinada había quedado al borde del precipicio después del lunes de la eliminación a manos de papá...
Increíblemente el camarógrafo se centró en un grupo de plateas vacías y desteñidas, donde se encontraba una pingüina con cara de amargada... La misma mostraba una hoja carta impresa que dejaba leer “Elizondo las manos en el área son penales”...
La impotencia de esta chica... El trabajo en poner en negrita “Elizondo” y “Penales”...
La risa de los dos muchachos que trasmitían el partido ni se las cuento...
En fin, el partido empezó y solo el arquero pingüino, de quien se despedían en este partido los salvó de terminar en cero el primer tiempo... (recordemos que el paraguayo regresa a su tierra por falta de pago)
Obviamente el tema de los relatores era Ortega...
Que no jugó y está en Jujuy... Que el capitán frió le debe siete meses de sueldo... Que se va a la Católica de Chile... Que vuelve a River... La cosa es que el Burrito no estaba en la cancha ni afuera de ella apoyando al equipo, como ocurriera también en el clásico... Parece que tendremos otro abandono...
Lo único que se escuchaba en la cancha eran murmullos, especialmente para algunos de los pobres pibes nacidos en las inferiores cuando tocaban alguna pelota mal...
Los aplausos se lo llevaban dos que hace poco tiempo andan por Rosario, un Uruguayo y un Paraguayo...
La primera parte terminó con puteadas para el Perro Verde... Las cuales se irán acrecentando y disminuyendo con el correr del partido...
También con algunos comentarios de pedidos de quiebra por parte del “Cuqui Silvani”
El segundo tiempo pasa aburrido entre unos gritos después del primer gol pechifresco, a las puteadas a Lujambio posteriormente de que les gritara el gol en la cara, olvidándose su pasado rojinegro (igual que Talamontti ¿no?)
Lentamente el partido lo manejaba Banfield, quien merecía el triunfo después del abandono de Maidana... Allí los diez hinchas del taladro se escuchaban mas que los cuatro mil pingüinos, que habían dejado de tocar percusión y no entonaban ni una canción de cuna...
Me impacto escuchar a los de Banfield gritar en medio de tanto silencio, ya que presentían los pechos que llegaba una nueva frustración...
En una mala jugada de la defensa de Banfield llega lo que nadie suponía cinco minutos antes, el que parecía ser el triunfo del local...
Allí la fiesta comenzó, la alegría de los pechos era notoria... Cacareaban como locos...
Cantaban una serie de cantitos que ni ellos entendían y hasta se animaron a gritar el que no salta es de Central...
Entonces, con el tiempo cumplido, y dos de los tres minutos de descuentos... El pingüino Uruguayo abandona siguiendo a Maidana al túnel por su segunda amarilla... Tiro libre...
Nacen nuevamente los chiflidos y puteadas para el equipo mas gélido del planeta...
Los insultos que recibió el técnico chileno son irrepetibles...
Me recordaba sus salidas del estadio Nacional acá en Chile, cuando sembraba el camino para que “La Roja” quede fuera del mundial...
Los periodistas se preguntaban:
Hace cinco minutos... ¿no?
Pero como tienen esa tendencia a dejar todo en el camino y abandonar, todo prosiguió en calma...
Después de las puteadas viene siempre la calma... Esta vez no llovieron butacas...
En menos de dos minutos el estadio había quedado vacío...
Paradójicamente en la tribunita local la bandera “La hinchada que nunca abandona” quedaba desvalida sin quien la sostenga...
En el medio de la tribuna baja, los veinte pingüinos de la “Porra oficial los rompe vidrios” se juntaban a analizar en que invertirían el dinero conseguido por ir a ver al verdadero y único pecho frío, eso sí, ya “sin aliento”
No puedo dar fe que algunos negocios cercanos al estadio no hayan sufrido roturas de vidrios, es parte de la terapia pechifresca de desahogo implementada últimamente...
La vida continua para nosotros...
Se acerca el final para ellos...
Es importante estar atentos en los últimos momentos de estos agonizantes pingüinos... Pueden ser los últimos vestigios de alegría que nos den...
Agonizan...
No podemos perdernos por nada del mundo el final que se aproxima....
Por lo menos yo pienso estar atento...
Mariano Olmedo
Santiago de Chile