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Por Mariano Olmedo
Una historia unida por rayas amarillas verticales…
- 10.08.2004
Con 21 años esperaba la muerte, su muerte, sentado en el suelo y con una mano tapándose la herida de bala recién recibida y con la otra sosteniendo la 45 que hace años le había afanado a un cana después de un partido con la lepra…
Apoyado en la fría chapa de ese rancho sabia que el final había llegado… De esa no salía… La cana lo tenía asegurado y sentía en las venas la sangre caliente del final…
"Mincho, tirá el arma y salí con las manos arriba…"
Cerro los ojos una vez mas… Respiro hondo y profundo…
Recordaba su vida… Su larga vida de 21 años… Sus cuarenta entradas a la cana…
Micho no era un pendejo… Era un viejo joven… Un tipo de cincuenta pirulos con toda la experiencia del mundo en un cuerpo de un veinteaniero arruinado y desgastado por la noche, las minas y la vida que llevaba…
Tenia marcas por todos lados… Desde el primer rayón que se hizo al treparse un tapial para afanar una casa en Funes, pasando por cicatrices de las peleas con la hinchada y terminando en quemaduras de todo tipo…
Desde chico comenzó a entender que el laburo no era para él, que estudiar era para giles, como el decía…
Conseguir las cosas a lo fácil no era complicado y se le empezó a hacer mas normal desde que vio morir a su vieja en el Clemente Alvarez y ya nadie lo controlaba…
Comenzó con mandarinas de los cajones de las verdulerías hasta terminar jugado en el Banco que había intentado afanar hoy antes de que la policía lo acorrale…
Nació en Uruguay, en la Villa "40 semanas" por lo que estaba destinado a tener rayas verticales amarillas en su pecho… Su viejo era fanático de Cerrito, y el no habría de ser diferente… Si bien a los 7 años se mudo a su amado Rosario nunca dejo de recordar los días en que su viejo lo llevaba a ver los partidos de Cerrito…
Desde que llego a Rosario vivió en la villa de Oroño y Viedma… Ahí conoció a sus pocos amigos y también se cago por primera vez a trompadas con un pecho por una bandera… Porque desde que piso Rosario fue canalla… Estaba escrito… Seguía con rayas amarillas verticales… Puso la azul arriba de la verde nada mas…
Central era su vida… Su sueño… Su amigo… Lo unico que respetaba…
Es probable que lo hayas cruzado en el gigante… lo hayas visto afanándole o corriendo a algún cotrario, o cagando a trompadas a algún gil que le quería afanar alguna cosa a un canalla… Porque si había algo que le molestaba es que le roben a un canalla… Era solo buscarlo y contarle… El tipo encontraba lo que sea y lo devolvía previo castigo…
Cuando empezaron con la moda de robar en la tribuna de regatas el tipo parecía policía y el que se atrevía a afanarle a algún pibe terminaba pidiendo perdón 100 veces…
Porque si bien era chorro tenia principios…
Una vez entro a una casa de Fisherton con otros dos… La familia asustada quedo encerrada en la pieza mientras ellos revolvían todo buscando plata y joyas… Tiraban todo al suelo… Entre el quilombo de la búsqueda encontró los carnets de socios de Central de los pibes… Ahí nomás saco entre puteadas a los otros dos y se fue… No toco nada… No robo un solo peso…
Era canalla de verdad… Era de ir al frente…de ir a pelear por el club…
De ir sin companía… y de salir adelante por el más débil…
Ahora había quedado solo…
Estaba tirado en el piso como un perro… Alguna batida, dicen, de algún pecho…
Sabia que el final habia llegado…
Se estiro como pudo para agarrar la foto de su viejo y él con la camiseta de Cerrito… Se arrastro para llegar al cajón y sacar la gloriosa que le había firmado el negro Palma despues de la final de la Conmeboll…
Se la puso en el pecho como para que le de fuerzas mientras escuchaba los gritos de la policía desde afuera…
Miro la foto… Se abrazo a su camiseta… Pensaba en su vieja que lo estaría esperando…
Cerro los ojos y apretó el gatillo…
Respiro dos o tres veces antes de partir…
Quedo como riendo feliz… Como parado en un para avalanchas del gigante…
Como que el barba le perdono todo el mal que había realizado en su corta vida…
Se fue el negro… el Mincho…
No dejo amigos…
No dejo lindos recuerdos… Para nada…
Cerro los ojos solo… y en medio de su único amor… el fútbol…
Así fue la historia de un Uruguayo… Rosarino… y canalla…
Uno como otros… Un pibe de la villa… Con pocas oportunidades, casi ninguna…
Uno que se fue sin nada más que los colores que ama en el alma…
Mariano Olmedo
Santiago de Chile